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“son delitos que marcan muchísimo”

A.V.

“Un abuso lleva toda una vida poder sanarlo”, dice a PERFIL Ingrid Figueroa Cruz, (32), quien denunció a Moises Pachado, cura de su pueblo Hualfin, en la provincia de Catamarca, por abusar de ella cuando tenía nueve años con total impunidad. Amigo de la familia y cura de pueblo, también sufrió agravios por enfrentar el poder del “enviado de Dios” en el pueblo. “El sistema de encubrimiento de la Iglesia es cada vez más evidente”, dice Ingrid, hoy parte de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico. “En mi caso, el Obispado de Catamarca le pagó los abogados, fueron dilatando la causa para pedir la prescripción, y cuando estaba a punto de ser elevado a juicio, el cura se murió”, cuenta. Ingrid no quiso seguir con la denuncia civil, pero su lucha sigue desde la Red. Entiende, por experiencia, lo que ocurre cuando se denuncia en algunos contextos. “Cuando son pueblos pequeños la gente cree que vamos contra su fe, los mismos fieles deberían repudiar estos hechos, porque no son pecados, son delitos que marcan muchísimo”, concluye.

POLICIALES

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2023-09-17T07:00:00.0000000Z

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