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Caras Moda - 2019-05-03

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COCINA DE AUTOR

SUMARIO

La especialista culinaria Flavia Fernández nos trae las últimas news del mundo de la cocina y la moda nacional e internacional. Era un cóctel de los clásicos, esos de toda la vida. Ginebra, agua tónica, limón, hielo y no mucho más. Los españoles lo preferían en trago largo post comilonas y abundante vino, como un cierre digestivo y festivo. En Gran Bretaña es un hábito que no tiene hora. Las barras ostentan decenas de marcas de gin (dulces tipo “genever”, “Old Tom”, London Dry y las nuevas “New Wester Gin, aromáticas y seductoras). Las versiones son incontables. Botellas rosas, violetas, anaranjadas. Con frutos rojos, naranja sangrienta, jengibre, romero o ruibarbo. Y a la hora de armarlo, también hay sorpresas. Puede perfumarse con ramita de romero, un cítrico quemado, pepino, néctar de flores, hasta laurel. Está bueno saber que la diferencia entre ginebra y gin tiene que ver con el alcohol base. En la primera se sigue utilizando un aguardiente obtenido de la cebada malteada; para el gin se usa cebada sin maltear. La cosa es que este cóctel (hoy se sirve en copón redondo, como el Aperol Spritz) es tendencia en el mundo y va ganando seguidores en Argentina. ¿El secreto snob? Engorda y marea bastante menos que otros tragos famosos. Una pinturita. FALAFEL Y EL TOQUE MAURO EN PARÍS. Hace tiempo que Le Marais se ha transformado en el barrio más canchero de Paris. Ahí se concentra la mayor comunidad gay de la ciudad, es donde reinan las tiendas vintage y está el laberíntico barrio judío, con sus pastrami y falafel maravillosos. El aroma al borscht caliente y delicias con base de garbanzo inundan la zona, que comienza en la Rue des Rosiers y continúa por la Rue Sainte-croix de la Bretonnerie hasta la Rue du Temple. Ahí se encuentra L´AS du Fallafel, un restaurante israelita mundialmente conocido. En Le Marais, que antiguamente era una zona pantanosa (como su nombre bien lo indica), hay una movida absolutamente alucinante. Allí también está el sello de nuestro galardonado cocinero Mauro Colagreco. Premiado con 3 estrellas Michelin por su restaurante Mirazur (ubicado en Menton, Costa Azul), también puso un pie en Le Marais con una brasserie exquisita llamada Grand Coeur. Queda en la Rue du Temple, el jefe de cocina es un siciliano sublime llamado Nino La Spina .... Programa soñado, sabroso e inolvidable. GAULTIER EN LAS TABLAS. El enfant térrible de la moda, Jean Paul Gaultier, continúa con su revolución. Esta vez en formato de revista y, nada más y nada menos, que en el Folies Bergère. Un espectáculo alta costura-freak en el mítico cabaret parisino que él soñaba desde chico, cuando en las afueras de París, junto a su madre y abuela, jugaba con centímetros y le hacía pechos cónicos a su peluche adorado, un osito llamado Naná. El show es una joya en el que narra su trayectoria a través de medio siglo de moda y cultura pop. Un bailarín que lo interpreta, camiseta a rayas y pelo platinado, estalla el escenario junto a un ballet desaforado. Hay final con lluvia de preservativos y música para no parar jamás. La banda sonora, la interpretación del mundo Gaultier con un arsenal de diseños y criaturas descaradas, osadas y freak. Por eso el nombre: Fashion Freak Show, pensado como una gran fiesta de su vida y con un mensaje claro: “diviértanse, sean libres. Todo el mundo es lindo!”. BICHERÍO CHIC. Les habrá quedado clarísimo si estuvieron viajando y “bichando”, por ejemplo, los Zara del mundo. El animal print volvió con furia y variedad, así que a prepararse porque este 2019 viene salvaje. Todas las marcas, desde las de diseñador hasta las fast fashion apostaron a lo mismo. Leopardo, desde ya, pero también tigre, cebra y una vedette absoluta: la serpiente. La realidad es que suena peor que lo que se ve. Esta estampa, que Saint Laurent y Dolce & Gabbana proponen para rockear un poco los equipos más clásicos, tiene gran versatilidad para adaptarse a todos los estilos, hace furor en camisas (hay seditas viborescas muy monas), pantalones, calzas, sacos, stilettos y botas con punta y aguja. También acepta un toque colorado, pero para eso hay que saber. Lo importante es la medida y no caer en un laberinto sin retorno. EL VINO DE DALILA. Por estilo, talento, originalidad y por sus frases célebres, podría decirse que Dalila Puzzovio es nuestra Coco Chanel. Icono del arte pop y figura alucinante del Instituto Di Tella en los años 60´, hizo todo y sigue creando. Inmortalizó la doble plataforma. El pasado mes de abril en arteba, presentó su propio vino “El Deslumbre”, un corte Reserva de Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon realizado por el Club de vinos Cuisine&vins. Es el primer vino firmado por la artista y homenajea un concepto que entrelaza distintos puntos e hitos de su amplia y fabulosa trayectoria. Dalila escribió para la ocasión algunas palabras que dan cuenta de todo lo que hay dentro de esta muy especial botella: “No hay clima más feérico que los viñedos, esas uvas hablarán más allá del horizonte. El Deslumbre nos permite sumergirnos en un planeta líquido, perfumado de tonalidades sugerentes. Nos permite perpetuarnos en aquel hedonismo absoluto que mencionaba antes. El silencio alborotado del vino es el resultado de esos cuidados que exige el viñedo; nunca han sido uvas errantes. Siempre han estado concentradas en producirnos y transmitirnos eso que llamo “El Deslumbre”.

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