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Cuernos - 2017-03-22

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El mito de un cuerno que tal vez fue

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Vamos a viajar en el tiempo y a exigir la memoria. Pero en un libro que hable de infidelidad no puede faltar el mayor mito de la historia de la farándula y el espectáculo criollo. Durante años todos creímos en él como una verdad absoluta, pero después, las dos protagonistas del triángulo más mentado del cine argentino dijeron, una sentada frente a la otra, que ellas siempre fueron paralelas, que jamás se cruzaron, dejando aún más clara la duda. ¿Líneas paralelas que nunca se cruzaron en espacio o en el tiempo? Como diría la célebre Karina Olga Jelinek, lo dejo a tu criterio... Ninguno de los protagonsitas vive como para que de una vez por todas, aclaren los hechos, y cuando ellas se juntaron, la que preguntaba era Susana Giménez, de modo que reinó la condescendencia y no el periodismo. Dicen que Luis Sandrini (1905-1980) murió de amor cuando conoció a Tita Merello (1904-2002), con quien viviría una historia de pasión intensa. Los dos se habían conocido en la década del treinta, pero durante varios años sólo fueron amigos del espectáculo. En los ‘40, la amistad se transformó en un amor de novios que se escribían cartas melosas y se enviaban flores. Pero años después, comenzó el deterioro de la relación y el fuerte carácter de Tita se hizo sentir: se cuenta que Tita no le perdonaba una al protagonista de “Don Juan Tenorio”, “El seductor” y “El profesor hippie”, sólo tres títulos de su vasta filmografía a lo largo de 47 años de cine, y que sus celos le impedían a Sandrini una amistad con otra mujer. Y del lado de él, sucedía algo similar, a tal punto que el final habría llegado después de que él la viera bailando con otro... Tras la ruptura, Tita no quiso hablar más de ese amor. Intentó sepultarlo en el olvido, o en su memoria. Sólo alguna vez, mucho después, dijo que el tiempo que compartió con él fue “hermoso, tibio, impregnado de sinceridad”. La Merello nunca contó por qué se separaron. No quería hablar de ese pasado que marcó su vida sentimental. Con tristeza y nostalgia sólo llego a decir: “Todo cumple un ciclo. Nuestra relación cumplió el suyo. No hay que mirar más allá”. Las crónicas de la época aseguran que la actriz Malvina Pastorino enamoró a Sandrini, y lo alejó de la Merello, por lo que habría habido simultaneidad, pero eso ya nadie lo puede comprobar. En mayo de 1952, Sandrini se casó con Malvina en el Uruguay, y Pastorino contó siempre que ella irrumpió en la vida de Sandrini mucho después de que él rompiera su relación con Tita. Nunca se supo claramente qué pasó en verdad. Tita optó por el silencio y durante años, se limitaba a decir “rezo por Sandrini todas las noches” cuando se le preguntaba por él. El actor, por su parte, no ocultaba su molestia cuando algún periodista pretendía indagar sobre sus dos grandes amores. Otra vez, Tita deslizó: “Vivimos una hermosa historia. Dejé muchas cosas para estar junto a Luis, pero no me arrepiento de nada”. Los cuernos reales sí habrían existido de parte de Luis con su primera esposa. Según cuenta Carlos Olveira en la página de Facebook “Revista Radiolandia Oficial”, que él creó en homenaje a su padre, Ricardo Olveira, quien fuera director de la misma desde el número cero hasta el cierre, Merello conoció a Sandrini en 1933, durante el rodaje de “¡Tango!”. Él se casó en la década de 1930 con la actriz Chela Cordero, nacida en 1892 y fallecida en 1982, quien lo ayudó en su carrera profesional. La relación terminó cuando Sandrini comenzó a salir con Merello en 1942. Más tarde, Tita confesó que cuando se enteró de que Cordero, ya anciana, había sido internada en un sanatorio gravemente enferma, concurrió al mismo y le dijo: “¡Perdone, señora, por todo el daño que le hice!”. Merello acompañaba a Sandrini en todas sus salidas y hasta él la ayudaba laboralmente cuando no era una figura reconocida. En 1946, cuando partieron a México, se relacionaron con otras parejas famosas como la de Hugo del Carril y Ana María Lynch. En 1948, Sandrini fue convocado para filmar en España con Benito Perojo, “¡Ole, Torero!”, pero Merello decidió quedarse para filmar “Filomena Marturano”, que la llevaría al estrellato. Luego de una discusión demostrada en el libro biográfico de Néstor Romano, “Se dice de mí” (2001, Corregidor), la relación terminó. Otra de las versiones dice que, mientras estaban en crisis de pareja, Sandrini compró los derechos de “Filomena Marturano” para contentar a su mujer y fueron a bailar con amigos a un local nocturno, donde Merello aceptó bailar con un desconocido. Sandrini le habría recriminado el hecho y luego de una discusión, “él la deja, dejándole el departamento que compartían, el coche y la escritura de varios terrenos”. En 1949, cuando Malisa Zini abandonó la compañía que integraba Sandrini, él mismo decidió llamar a la joven actriz Malvina Pastorino para el reemplazo, quien más tarde diría: “Cuando lo conocí me inquietó. Me elogió las piernas y me sentí cohibida, pues tenía fama de Don Juan: siempre había chicas revoloteando a su alrededor. Mal pude haberlo separado de Tita Merello cuando entre ella y yo, él tuvo un flirt con una brasileña. Luis comenzó a cortejarme como un novio formal. Me hice amiga de su madre, Rosa, y fue a mi casa materna a pedir mi mano. Me enamoré. Hicimos un pacto: no hablar nunca de nuestros respectivos pasados”. Sandrini y Pastorino se casaron el 20 de mayo de 1952 vía Uruguay y tuvieron dos hijas: Malvita y Sandra. Sin embargo, los rumores también continuaron relacionándolo con otras actrices. “A fines de la década de 1950, la revista Radiolandia lo vinculó con la actriz Nelly Panizza. Pastorino, en una cena de amigos, le dijo: ‘Si es verdad, me separo; si es mentira, la revista tendrá que desmentirlo porque mi público no quiere verme como la mujer engañada’. Finalmente, se iniciaron acciones legales para con el director de la publicación, mi padre, amigo de Sandrini, que fueron suspendidas cuando se retractó y se disculpó en la editorial, de acuerdo a los deseos de Pastorino”, recuerda el hijo de Olveira. Merello nunca pudo olvidarse de Sandrini y vivió el resto de su vida recordándolo, motivo por el cual nunca pudo formalizar otras relaciones. Tanto lo amó que le dedicó un tango que ella misma compuso, “Llamarada pasional”. Y en otra oportunidad diría: “Tuve un gran amor y lo llevo en la cartera, que es lo mismo que tenerlo en el alma”. Ana María Campoy, compañera de rodaje en “Cinco rostros de mujer”, comentó: “Sandrini amaba a Tita con toda intensidad. Durante la filmación comprobé cómo Tita terminaba su parte y corría a reunirse con Luis. Era un apogeo único. No sé cómo ese amor pudo terminar. No lo comprendo”. “El 5 de junio de 1980, Sandrini falleció luego de once días de agonía a causa de un colapso vascular. Merello no asistió a su velatorio en el Teatro Presidente Alvear ni a su entierro en el cementerio de la Chacarita; en cambio, apareció en televisión despidiéndolo: ‘Permitime, Malvina, que lo llore con vos’. El hecho provocó la indignación de Pastorino. También, Merello confesó que el día de la muerte de Sandrini rezó durante toda la noche. Sin embargo, luego del deceso del actor, la relación entre ambas comenzó a prosperar hasta su encuentro en 1992 en el ciclo de Susana Giménez”, recuerda Olveira hijo. Fue allí donde Merello afirmó: “Cada una se quedó con un sector del amor. Fueron dos momentos diferentes en su vida”, a lo que Pastorino agregó: “Siempre fuimos dos líneas paralelas que jamás pudieron cruzarse. Cada una anduvo por su lado”. En aquel encuentro, Susana marcó 25,5 puntos de rating. Malvina había ignorado siempre a Tita, incluyendo la vez en que se encontraron en la entrega de los premios Cóndor, en 1950, o en el programa “Pantalla gigante”, de 1953, conducido por Jaime Jacobson. Pero en 1992, frente a Susana, la veterana actriz y cantante (entonces Tita tenía 88 años) se enfrentó a Malvina. Ambas pusieron la condición de no hablar de Luis, pero todos sabían que eso iba a ser difícil. Y en un momento, Tita disparó: “El que te dije debe estar contento: acá estamos las dos, ella fue su mujer y yo, tal vez, haya sido su amor”. La genial Tita no se iba a callar lo que durante tantos años tuvo ganas de gritar a los cuatro vientos...

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