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Cuernos - 2017-03-22

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Al cuerno con los bigotes

Vintage

Temo que este será uno de los capítulos más largos del libro, pero indirectamente proporcional al tamaño de la protagonista, refiriéndome a lo que ha dejado en la farándula o el espectáculo argentino como legado artístico. No, a ella talento artístico aún no se lo hemos encontrado, pero indudablemente tiene otros, y carisma le sobra, le guste a quien le guste, porque si no, no se entiende que venda o haya vendido en su mejor momento, tantas revistas. Y que siendo infinitamente menos linda que su hermana Zaira, modelo devenida en conductora, la morocha no genere ni la cuarta parte de lo que genera Wandita. Como editora, puedo dar fe de que sólo era cuestión de poner a Wanda Nara en una tapa y los números cambiaban, tanto en la época del slip de Maradona, del genial invento de la virginidad que nunca nadie le creyó pero todos compraron como los indios de antaño los espejitos de colores, como con el tema que hoy nos compete (y recurro al chiste obvio de pedir disculpas por usar ese verbo justamente con Wanda “la del videíto soy yo” Nara). Antes de seguir, una aclaración: disculpen los hombres si en algún párrafo de todo este libro se me escapa un minón, pero como dice Su, detrás de todo sólo hay una mujer, en este caso la que escribe, y en este libro me permito dejar de lado la objetividad periodística. Para empezar, Wanda y su actual marido, el futbolista rosarino hoy estrella del fútbol italiano Mauro Icardi, volaron por los aires aquél refrán popular, dogma y norma de comportamiento masculino que dice que “la mujer de un amigo tiene bigotes”. Muy linda la frase pero demodé, sobre todo en tiempos de depilación definitiva. O a Mauro le gustan barbudas o jamás le vio un pelo (y menos de zonza) a la rubia que había cazado y casado a otro futbolista argentino llamado Maxi López, con quien tuvo tres hijos y con quien Mauro compartió no sólo una amistad, sino salidas, estancias en su casa italiana, y, sobre todo aquel viaje a Brasil que Wanda y Maxi (invitación y canje de por medio con una revista) disfrazaron de “renovación de los votos matrimoniales”, en el que él llevó a Icardi y ella, a su hermana Zaira. Icardi jura y perjura que él y Maxi no eran amigos, sino compañeros, colegas, y que sí se veían más seguido y compartían más cosas era por ser argentinos. Está claro, “amigo” es una palabra tan bastardeada que habría que inventar otra para esas relaciones que no son amistad pero le andan rondando. Sin embargo, más allá de las sutiles diferencias, lo cierto es que tampoco eran simples amiguitos del Facebook... Según contó Icardi en mayo de 2016 en el programa “90 Minutos” de Fox Sports, el tema fue así: “Wanda estaba casada con Maxi López, tenían sus hijos, yo era un amigo y compañero del equipo. Yo en ese momento tenía mi novia y era todo muy normal. Después, Wanda se separa y nosotros seguimos en contacto. Y sucedió: nos enamoramos. Se juzga sólo por eso, porque yo era compañero de Maxi en Sampdoria y porque nos conocíamos. Mucha gente dice que era mi mejor amigo, que estábamos todo el día juntos pero nada que ver. Era un compañero más del equipo, como son hoy mis compañeros del Inter. Nos juntábamos un poquito más porque éramos argentinos”. Wanda, por su parte, en plena etapa de su regreso a la Argentina con sus hijos, decidida a separarse de Maxi (a quien dejó en Italia en medio de tremendos rumores de infidelidades de él) y cuando Mauro ya comenzaba a poner mensajes de amor para la rubia en las redes sociales, decía en defensa de Icardi: “Nunca lo vi fuera de un contexto familiar”. Claro, no miente, ¡se veían en la propia casa de la rubia! Más allá de si Wanda corneó o no a Maxi con un amigo de él en venganza o sólo por gusto, lo cierto es que hoy Mauro y Wanda tienen dos hijas en común (Francesca e Isabella), lo que la convierte a ella en la prolífica madre de cinco hijos, tres de Maxi y dos de Mauro. Y se muestran felices, disfrutando de las mieles del amor y los lujos. No quiero ser pájaro de mal agüero, nada más lejos de mí ya que, en el fondo, Mauro me cae bien y devientemente que cuando este libro esté en la calle, el director técnico de la Selección Argentina lo haya convocado de una vez; pero así de felices y contentos también se mostraban Wanda y Maxi en el living de Susana Giménez, en mayo de 2013, aproximadamente seis meses antes de que el escándalo del divorcio y la corneada “amistosa” saliera a la luz... Como digo siempre, nunca creas todo lo que muestra la tevé, y mucho menos, lo que dicen y hacen los famosos en ella... Por si hay algún lector que haya estado colgado de una palmera y no se haya enterado de lo que pasó entre estos tres personajes, aquí va una síntesis que, quienes conozcan la historia, pueden pasar por alto. Pero creo que amerita ya que después de todo, Wanda no es Susana. El de Wanda y Maxi López parecía un matrimonio perfecto mientras duró. En cinco años tuvieron tres hijos: Valentino, Constantino y Benedicto. El ex futbolista del Barcelona y la mediática Wanda Nara (apodada por entonces, “queni”, por aquello de que ni baila, que ni canta, pero que era buscada por todos, incluido Marcelo Tinelli, porque aparecía en pantalla y el rating subía), eran personalidades en Europa y Argentina. Pero en noviembre de 2013, todo comenzó a quebrarse cuando Wanda abandonó Europa y volvió a la Argentina dispuesta a terminar su matrimonio por supuestas infidelidades de Maxi. Antes, el 31 de octubre, tuiteó “basta para mí”, y el 6 de noviembre, “hasta aquí llegó mi amor”. El escándalo se hizo aún más mediático luego de que Mauro Icardi, hasta entonces un jugador desconocido, publicara en su Twitter: “Wanda te amo”. Los rumores y las especulaciones corrieron en la prensa argentina e italiana, y ya se hablaba de un triángulo amoroso conformado por dos futbolistas de la primera división italiana y una modelo (bueno, no sabían cómo llamarla y en Europa le decían modelo). Los rumores de infidelidad de López se diluyeron y cayeron sobre Wanda. Mauro, por su parte, se convirtió en el estereotipo y paradigma del hombre que le roba la mujer a un amigo, a punto tal que hoy se utiliza coloquialmente el pseudoneologismo-argentinismo “icardear” para hablar de acción semejante. Luego, ambos anunciaron su noviazgo en Twitter y empezaron a compartitr imágenes de los tatuajes que se hicieron en honor al otro. Apenas Wanda consiguió el divorcio, Nara e Icardi se casaron, el 7 de junio de 2014. Vale recordar también que Maxi y Mauro se conocieron en Barcelona cuando López fue fichado por los catalanes en 2006 e Icardi estaba en La Masía, la ciudad deportiva del club, donde conoció a Maxi, que es seis años mayor que él, y comenzaron su relación muy cercana. La perlita: la prensa recuperó una foto en la que un pequeño Mauro le pide un autógrafo a Maxi López al término de un partido. Una joyita del archivo con la que a muchos les gustaría jugar a “Volver al futuro”. Varias veces me imaginé al mismísimo López mirando esa foto cual Marty Mcfly la de sus padres al conocerse, soñando con subirse al Delorean para viajar en el tiempo y cambiar la historia. “Yo entiendo el boom mediático que fue mi relación con Wanda, que fue hace cuatro años. Hoy ya tengo mi familia, mi hija y nuestra vida. Hay que dejar eso aparte y se debe evaluar lo que las personas hacen adentro de la cancha. En Italia este tema se olvidó hace mucho, pero en Argentina decís Icardi y ya aparece Wanda Nara al lado. Es la confusión mediática que crea eso. Del tema de Wanda todos hablan sin saber. Cuando pasó lo de ella en su momento, tenía como compañeros a Diego Milito, el Pupi Zanetti, Esteban Cambiasso, Walter Samuel y todos ellos supieron la situación, porque yo mismo se los dije”, confió Mauro sobre cómo se manejó en ese momento. “Tampoco quiero dar detalles, fue hace tres años y medio. Ya está olvidado, sólo en la Argentina se sigue hablando de eso porque da rating. Acá en Italia no se habla mucho más. Somos una pareja consolidada, somos una familia”, concluyó sobre su feliz presente familiar quien hoy es, según palabras de Wanda y según lo que ellos muestran, un papá genial de todos los hijos de la mediática. Quizás, esta historia siga teniendo un final feliz, en primer lugar, para los tres hijos de Nara y Maxi, y algún día todos logren el equilibrio perdido y terminen con las peleas legales. La prensa sabe que Maxi se cansó de ponerle los cuernos a Wanda, de modo que inocentes no hay ni de un lado ni del otro. Pero, tal se dice por ahí, el tiempo, más tarde o más temprano, pone a las cosas y a las personas en su lugar. Ahora bien, como decimos en el barrio, si vas a mentir, hacelo bien para que nadie se dé cuenta, y al menos tené la manzana rodeada y los cómplices afilados. Más allá de todo lo que hubo en este triángulo, de las verdades y mentiras que se dijeron, Wanda y Mauro tendrían que haberle dicho a Norita, mamá de las hermanas Nara, que fuera más astuta al felicitarlos en las redes sociales por el primer aniversario juntos, porque la mujer tiró por la borda en dos segundos todas las cuentas que hicieron los enamorados cuando, el 27 de octubre de 2014 tuiteó deseándole a la parejita un “¡Feliz primer aniversario!”. Con sólo mirar las fechas de los tuits de Wandita anunciando el final con jaxi basta para confirmar que óa había jauro encerrado, ó en su casa... En tanto, en octubre de 2016, Icardi sacó un libro en Italia, una autobiografía intitulada “Siempre para adelante”, en el que el delantero dejó a su amada bastante mal parada, intentando aclarar que eso del “icardeo” fue prácticamente al revés... Por lo que él cuenta, hay dos alternativas: O Wanda no lo leóó, fiel a su esencia de no agarrar un libro jamás en su vida; o óa no le importa absolutamente nada que de una vez por todas la verdad salga a la luz. Esto es lo que Icardi cuenta en su libro de aquel primer encuentro, en el que deja en claro que fue ella la que lo buscó... “Antes de irme a una gira de amistosos en Estados Unidos, recibí un mensaje de Wanda. Me sorprendió porque por lo general yo hablaba con Maxi. Me pidió si podía conseguirle un ipad en Estados Unidos porque aún no había llegado a Italia. El episodio me hizo pensar, ¿quiere la tablet o está buscando una excusa para ponerse en contacto conmigo? Cuando regresé a Milán, una de las primeras cosas que hice fue reencontrarme con Wanda. Tenía que darle el ipad, era la excusa perfecta. (… ) Ella me invitó a dar un paseo con Maxi, Gonzalo Bergessio y su esposa y dije que sí. Cuando estaba solo en el segundo piso del barco escuchando música, de repente vino Wanda y se sentó al lado mío sin ningún tipo de vergüenza. En ese momento su relación con Maxi López estaba terminando. Wanda y yo nos comprometimos el 27 de octubre y nuestra primera salida en público fue a un supermercado porque mi heladera estaba vacía”. Como buen futbolista que es, Mauro la dejó picando para que todos ahora empiecen con la broma de que ella le llenó la heladera y él... Pero yo gambetearé el chiste fácil para pasar a otro cuerno y, mientras tanto, seguiré recopilando información de Wanda y Mauro por si algún día, Dios no lo permita, nos dan otra sorpresa.

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