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Fortuna - 2021-06-08

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“La Argentina no es un país pro empresario”

Sumario

MARIO GRINMAN

El presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman, dice que nuestro país “no cuida a los empresarios”. Afirma que para bajar los niveles de pobreza hay que generar riqueza y que esto deben hacerlo los privados. El presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios dice que el país “no cuida a los empresarios”. Afirma que para bajar los niveles de pobreza hay que generar riqueza y que esto solo lo puede hacer el sector privado. Las consecuencias de la pandemia en la actividad comercial . Un informe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) indica que la cantidad de locales en venta o alquiler en la Ciudad de Buenos Aires aumentó alrededor del 80% en comparación a la pre pandemia. “El comercio es uno de los sectores más afectados porque nosotros veníamos antes de la pandemia ya con dos años recesivos, el 2018 y el 2019, y para atrás teníamos 8 años más, entre el 2010 y 2018, de estancamiento. O sea que veníamos con una década muy complicada, por cierto. Lamentablemente se sumó el tema de la pandemia y eso fue terrible”, afirma Mario Grinman, presidente de la CAC. Pero Grinman aclara que este no es un problema del actual gobierno: “Es un problema estructural de la Argentina, que no es de ahora. No es un problema de este gobierno sino es un problema de todos los gobiernos, de todos los colores políticos, incluyendo la desgracia de las dic taduras militares que tuvimos en la Argentina. Y para que nadie se ofenda, venimos desde 1930 en bajada. Ninguno tuvo la capacidad de armar una estructura económica absolutamente razonable como sí hicieron otros países vecinos. Chile es un país que exporta 2,5 veces más que en volúmenes per cápita que la Argentina y hace 20 años que tiene controlada la divisa”, señala. Sólo el año pasado se cerraron entre 25 y 30 mil comercios en todo el país, lo que significó la pérdida de entre 140.000 y 150.000 empleos formales. “Los otros (los informales) no hay manera de contabilizarlos, pero fueron millones en total”, apunta. Pero Grinman advierte de una paradoja: “Esto es muy complejo porque en enero de este año hubo un repunte interesante. En términos de volúmenes, hubo un crecimiento de 1,9% y fue el mejor enero de los últimos tres años. O sea que es una tormenta perfecta lo que ya nos ha sucedido, además de haber sido una cuarentena extremadamente larga que desgastó todo, absolutamente todo. Como el Repro o ATP, que fueron algo muy importante. Pero nosotros somos conscientes de que esa ayuda se hizo en base a emisión monetaria”, reconoce. FORTUNA: Usted se refiere a que la emisión fogonea la inflación. ¿Entonces fue una ayuda con un ancla atada al cuello? GRINMAN: La Argentina no tiene la Reserva Federal, que puede emitir dos o tres billones de dólares y tirarlos a la economía y no pasa nada. Cada vez que nosotros emitimos se va a inflación. El grave problema de la Argentina, la madre de todas las batallas, es nuestro problema inflacionario. Hay un estudio del Banco Mundial que dice que aquellos países que tienen inflación de 20 puntos no tienen posibilidad de crecer. Y bueno, si vos vas a ver nuestros últimos 60 y pico años, el promedio de la inflación en Argentina es más del 60%, sin tomar en cuenta la hiperinflación de (Raúl) Alfonsín. O sea que nosotros tenemos un gravísimo problema por eso que es estructural, endémico y es muy difícil de bajar. FORTUNA: El tema de restricciones que está imponiendo nuevamente el gobierno con esta segunda ola de covid, ¿de qué forma los afecta? GRINMAN: Todo pega mal. La verdad es que todo pega mal, no solamente las restricciones, sino que pegan mal las medidas que toma el gobierno. FORTUNA: Por ejemplo… GRINMAN: El gobierno está tomando diversas medidas para controlar la inflación, medidas que ya fueron utilizadas, probadas y lamentablemente fracasaron en el pasado como pueden ser controles de precios, como fueron en el comercio exterior las famosas DJAI en la época del secretario Guillermo Moreno y hoy en día eso trae enormes complicaciones. Por decreto no se puede... FORTUNA: Encima está el problema de los insumos o los bienes de capital importados que la Aduana no habilita por falta de divisas. GRINMAN: Por ejemplo, hay empresas muy importantes, empresas argentinas, fábricas argentinas, que van reduciendo hasta en un 50% su capacidad de producir porque no tienen insumos importados. Por ejemplo, los calzados. Y vos me decís: “¡Pero qué raro un calzado!”. Y un calzado necesita insumos importados como casi todas las cosas. Pero al prohibirle las importaciones porque el país no tiene los dólares se produce un tremendo problema y eso va a llevar a que algunas empresas se achiquen y el achique son cierres de sucursales en todo el país y despido de personal. Es una situación difícil. FORTUNA: ¿Y cómo se recompone todo esto? GRINMAN: ¿Recomponer qué es? Volver a los sectores de la pre pandemia, que ya estábamos abajo. Y, nos va a llevar dos años o tres años, si se hacen las cosas bien. A nosotros las restricciones nos pegan tremendamente. Hay sectores, el gastronómico, por ejemplo, que es terrible lo que le pasó y lo que le va a pasar porque además es un sector que no se recompone rápidamente. FORTUNA: ¿Hicieron alguna presentación ante la Justicia? GRINMAN: Y, la verdad es que... ¿Qué le podemos pedir al gobierno? Nosotros los empresarios no somos suicidas. Queremos tener buena salud, nuestra familia, nuestros trabajadores, y también queremos que nuestras empresas tengan buena salud porque empresa que fallece no vuelve a resucitar y eso pega muy fuerte en la economía. Entonces somos muy cuidadosos con este tema, pero también entendemos que hay cosas que el gobierno puede hacer y otras cosas que no puede hacer. Entre lo que no puede hacer está salir a auxiliar como necesita el sector. ¿Cuál es la manera de auxiliar? Hay dos maneras: o con dinero o bajando los impuestos. Y ninguna de las dos cosas las puede hacer el gobierno porque tiene un déficit fiscal tremendo. FORTUNA: Pero algo debería poder hacer para apuntalar al sector GRINMAN: Sí, hay cosas que puede hacer y que de alguna manera descomprimiría quizás el ánimo de la población. Nosotros no entendemos cómo ponen restricciones, se cierran los shoppings, los comercios tienen que tener aforo, tienen que cerrar más temprano, se restringen las reuniones sociales, familiares, etcétera, etcétera... Y se permiten masivas marchas, movilizaciones, cortes de rutas. Es una vergüenza lo que sucedió en Neuquén: tres semanas cortando las rutas. Y ahí sí el gobierno puede actuar porque tiene las herramientas. ¿Y cuál es la herramienta? La Constitución Nacional, que establece específicamente qué hacer en esos casos. Ahora, ¿por qué no lo hace? Bueno, porque lamentablemente en Argentina siempre se privilegia lo partidario o lo ideológico o lo electoral, y eso está por encima de las necesidades de todos los argentinos. Entonces esas cosas molestan a la sociedad. FORTUNA: ¿Cree que el empresariado es un sector que este.g obierno y otros gobiernos lo desatendieron, no tuvieron en cuenta sus necesidades? GRINMAN: La Argentina no es un país pro empresario. No es un país que cuida a los empresarios, por eso estamos como estamos. Hay un grave problema: todos los gobernantes, absolutamente todos, incluyéndolo a (Mauricio) Macri, hablan de que hay que luchar contra la pobreza. Y hay una sola manera de luchar contra la pobreza, que es generando riqueza. Alfonsín distribuía 890.000 cajas PAN y ahora estamos atendiendo a 11 millones de personas. Entonces, cada vez hay más pobres. Tenemos un 50% de pobres. Este es un país inviable así. La única manera de luchar contra la pobreza es con educación y con trabajo. No puede ser que permanentemente seamos un país planero, como dicen algunos. Yo estoy de acuerdo en que hay que cuidarlos, no se los puede dejar en la indigencia, pero hay que empezar a hacer otra cosa para que entren al círculo virtuoso de la educación y del trabajo. FORTUNA: Entonces, los empre sarios, ¿qué pueden aportar para combatir la pobreza? GRINMAN: De la pobreza se sale generando riqueza y la única posibilidad de generar riqueza es con un sector privado pujante. Pero para eso se necesita clima de negocios y en la Argentina no hay clima de negocios porque vos tenés que incentivar a un empresario a que cree una nueva empresa y consecuentemente fuentes de trabajo. Y acá a los empresarios se lo hostiga permanentemente de todas maneras. La Argentina, insisto, no ve con buenos ojos a los empresarios. Y hablo de los empresarios honestos. A los otros, que los juzgue la justicia y que vayan a la cárcel si es necesario, pero a los empresarios honestos hay que incentivarlos. Por eso la Argentina es el segundo país del mundo con la peor performance en inversión extranjera directa. El primero es Venezuela, el segundo es Argentina. Y nos horrorizamos cuando las empresas, algunas, se van, otras no vienen y van a los países vecinos, pero el empresario, cualquiera sea el tamaño, ¿para qué hace una empresa? Son emprendedores, son hacedores, y lo hacen para ganar dinero y una vez que ganan dinero pagan las terribles cargas tributarias consolidadas de la Argentina, más todos los impuestos solidarios que se les ocurra, y después hacen filantropía si quieren, pero necesitan ganar dinero y ésa es la realidad, ésa es la esencia. Y acá parece que no. La Argentina es un país con demasiada ideología y poco pragmatismo. FORTUNA: El sector cerró las paritarias en un 32%, ¿cómo vivió esa negociación? GRINMAN: Nosotros terminamos el acuerdo paritario que se hace todos los meses de abril de cada año. Y entendemos que es un acuerdo satisfactorio para todas las partes, con un 32% en cuatro cuotas. Nosotros sabemos la situación del empleado, que ha perdido poder adquisitivo, pero también sabemos la terrible situación de los empleadores, muchos de ellos no están vendiendo y tienen que afrontar los sueldos. Por eso, si bien el sindicato empezó con el pedido del 36%, entendió que eso era absolutamente inviable y por eso llegamos a una cifra del 32%, que nos parece que es satisfactoria para todos los sectores.

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