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Fortuna - 2021-06-08

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Las empresas pagarán más por Ganancias

Sumario

GUILLERMO LOCANE

El contador Guillermo LoCane explica por qué los cambios en el impuesto a las ganancias de empresas implicará que las compañías paguen más. El objetivo del oficialismo es compensar las reducciones en Ganancias para las personas físicas. La oposición votó en contra. Quejas de AEA, UIA y Cámara de Comercio. Una vez más: cambios en impuestos con el año en curso. Esta vez, en las ganancias de empresas. El objetivo del oficialismo es compensar las reducciones en Ganancias para las personas físicas. La oposición votó en contra. Quejas de AEA, UIA y Cámara de Comercio. El oficialismo y sus aliados en la Cámara de Diputados aprobaron a mediados de mayo el proyecto que establece un cambio en la escala de alícuotas del impuesto a las Ganancias que se aplica para gravar las utilidades de las sociedades. Seguramente será ley, tras pasar por Senadores. CÓMO VOTARON LOS DIPUTADOS. Lo aprobaron en general y en particular, debido a las modificaciones en el artículo 3. Con 124 votos afirmativos, 104 votos negativos y sin abstenciones, el proyecto obtuvo media sanción y fue girado a la Cámara alta. EL PROYECTO. Establece un nuevo esquema de alícuotas escalonadas compuestas de tres segmentos en función del nivel de ganancia neta imponible acumulada. En su versión original, la iniciativa establecía que un primer escalón era de 25% para ganancias netas acumuladas de hasta $5 millones; el segundo escalón –de 30%– para ganancias netas acumuladas de más de $5 millones y hasta $20 millones, y un último segmento de 35% para ganancias netas acumuladas superiores a $20 millones, pero el presidente de la Comisión de Presupuesto, Carlos Heller, anticipó, ni bien comenzó el debate, que el proyecto tendría cambios. Se mantiene el primer escalón tal como establecía el proyecto original, indicó, pero se cambia el segundo escalón: se gravará con el 30% para aquellas ganancias acumuladas entre $5 millones y hasta $50 millones. El último segmento, del 35%, será para aquellas ganancias netas acumuladas superiores a los $50 millones. Según precisó Heller, con esta modificación “solo pagarán el 35% un total de 5.432 empresas, el 4,5% del universo de firmas”. ERROR TÉCNICO. Un gravísimo error técnico es fijar escalas con límites nominales —en pesos— en una economía con un nivel de altísima inflación como el que tenemos (y vamos a seguir teniendo por mucho tiempo). Esos montos quedarán rápidamente desactualizados y, por lo tanto, inservibles a los fines para los que fueron fijados. Parecería que los señores diputados viven en una situación donde los valores nominales permanecen inmutables, inmunes al flagelo de la inflación. A FAVOR. “Este proyecto implica una reducción de la carga tributaria para la inmensa mayoría de las empresas. Las escalas fueron establecidas desde el punto de vista de las ganancias; no es por facturación, ni patrimonio, ni escala de personal”, destacó Heller. “Esta reforma no solo es necesaria sino también oportuna en estos tiempos de pandemia. Implica una menor carga tributaria para la inmensa mayoría de las empresas. Es justo que las empresas con las mayores ganancias hagan el mayor esfuerzo”, enfatizó la diputada Fernanda Vallejos. La iniciativa implica un cambio respecto de la modificación que hizo Cambiemos cuando era gobierno en la que se estableció una reducción del impuesto. Pero, también desde el oficialismo, con el ministro de Economía Martín Guzmán y el titular de la Cámara Baja Sergio Massa, aseguran que representa un alivio para las empresas porque introduce el concepto de progresividad del tributo. Para la cartera que conduce Guzmán, la aprobación de esta norma es clave. Ya que la recaudación financiará la suba del piso para Ganancias para las personas humanas, norma que ya se aprobó. EN CONTRA. Pese a los cambios, los bloques de Juntos por el Cambio y de Consenso Federal rechazaron la iniciativa. “Si se mantuviera vigente la reforma tributaria de 2017 (sancionada durante el gobierno de Mauricio Macri y que el actual gobierno suspendió) todas las empresas pagarían el 25% del impuesto, no el 35% —sostuvo el diputado Luciano Laspina. Es un proyecto mal diseñado montado sobre una economía ahogada por impuestos. Si realmente la excusa para impulsar esta ley es la pandemia, hagámosla transitoria. Este aumento impositivo es distorsivo y regresivo: le quieren subir los impuestos a las grandes (empresas) porque es el modelo; el problema es que se está hundiendo el sector privado”. Desde el radicalismo, Luis Pastori, dijo que el objetivo de esta iniciativa es “netamente recaudatorio”. “Lo urgente en la Argentina es incentivar la inversión privada para generar trabajo debidamente registrado. Los más beneficiados serán nuestros países vecinos, que recibirán con los brazos abiertos las inversiones que no quieren radicarse en la Argentina”, sostuvo. “Estamos hipotecando el futuro de la Argentina”, advirtió, por su parte, Facundo Suárez Lastra. Desde Consenso Federal, Jorge Sarghini ratificó el voto en contra de su bancada. “Por una necesidad fiscal se va en contra de los incentivos que deberíamos dar para la salida de la crisis”, enfatizó. “No es cierto que esta iniciativa significa un apoyo a las PyMEs. Hay pequeñas empresas que pueden tener grandes ganancias y a las que, con esta ley, se les sube el impuesto al 35%”, indicó. Durante el debate en comisión, Alejandro Cacace, de Juntos Por el Cambio, había manifestado que “es falso que las empresas vayan a pagar menos”. “Alivio fiscal no es porque el informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso dice que se van a recaudar 320.000 millones de pesos más. Se llegó a decir que este proyecto era para compensar la baja de impuesto a las ganancias sobre las personas físicas, que se había calculado en 48 mil millones de pesos, pero acá estamos tratando un aumento de impuestos casi 7 veces superior. Si era para compensar eso, se les fue la mano”. QUÉ DICEN LAS EMPRESAS. Las organizaciones empresarias más importantes también se expresaron en contra del proyecto. Por caso, la Unión Industrial Argentina (UIA) presentó un documento muy duro contra la iniciativa, al advertir sobre su mirada “fiscalista”. Además, la Asociación Empresaria Argentina (AEA), que agrupa a las empresas más grandes del país, alertó contra la fuerte presión tributaria que afecta al sector privado. “La Argentina necesita imperiosamente movilizar las capacidades del sector privado para volver a crecer y generar empleo”, dijo Jaime Campos, presidente de AEA. “Otra suba de impuestos como la planteada para su tratamiento en Diputados se contrapone totalmente con dichos objetivos”, agregó. AEA agrupa a Techint, Arcor, Mercado Libre, el Grupo Clarín, Coto, Cartellone, FCA, IRSA, Santander, PAE, Globant, Toyota, entre otras. La UIA y la Cámara Argentina de Comercio reclamaron al gobierno nacional que esta modificación se reflejará en un incremento de la presión tributaria en un contexto macroeconómico crítico y que provocará un aumento de la informalidad en la economía y el empleo. NUESTRA OPINIÓN. Nunca es aconsejable ni técnicamente apropiado corregir un impuesto en el curso del año en que ese impuesto se está aplicando. No corresponde, aunque fuera a favor del contribuyente. El impuesto a las ganancias es de los llamados “impuestos de ejercicio”. Es decir, se aplican al resultado anual de una suma de réditos o ingresos netos. Estos cambios vendrían a ser como cambiar el reglamento en el medio de un partido de fútbol, por ejemplo. Es como si en un momento el árbitro dijera: a partir de ahora de cabeza vale dos. Puede que sea beneficioso para el espectáculo, pero no parece lógico.

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