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Fortuna - 2021-06-08

Data:

Rosendo Fraga

Sumario

La elección chilena, un reflejo regional La elección de constituyentes de Chile, que coincidió con los comicios a gobernadores, alcaldes y concejales, implicó el derrumbe de las fuerzas políticas que durante las últimas tres décadas gobernaron el país. La Concertación —la coalición de centroizquierda integrada por el socialismo, la democracia cristiana y otros partidos menores— gobernó durante cinco periodos presidenciales de cuatro años: los presidentes Alwin, Frei, Lagos y los dos periodos de Bachelet. La centroderecha lo hizo los dos restantes, con el actual presidente Sebastián Piñera. Chile tuvo una larga transición a la democracia, negociada con las Fuerzas Armadas, con una economía abierta que aumentó el crecimiento y las exportaciones, pero con una situación de desigualdad e inmovilidad social que fue expresándose a través de distintas formas de protestas en los últimos años. Las que tuvieron lugar desde el segundo semestre de 2019 fueron de una intensidad y duración inusitada para la historia contemporánea del país. Se puso en evidencia un generalizado reclamo por igualdad y mayor presencia del Estado para alcanzarla. El resultado de la elección fue elocuente: sobre 155 constituyentes electos para reformar la constitución, Vamos por Chile (que reunió a todas las expresiones de la derecha) obtuvo sólo 37. “Apruebo” fue la denominación con la cual se presentaron los partidos de la Concertación, que obtuvieron 25 constituyentes. Así sumadas, las dos fuerzas que gobernaron el país en las últimas décadas obtuvieron 62 constituyentes, el 40% de la Asamblea. La Asamblea, con un tercio de los constituyentes más uno (52), puede vetar las reformas. Este era el objetivo a alcanzar por la derecha para al menos tener la posibilidad de impedir las reformas. Pero quedó 15 constituyentes por debajo de dicha cifra. La izquierda fue la ideología triunfante, pero dividida en media docena de organizaciones políticas distintas. “Apruebo Dignidad” fue una lista integrada por diversas fuerzas, una de las cuales fue el Partido Comunista, importante por su rol en la organización de la campaña. Daniel Jadue, precandidato a presidente de dicha fuerza, fue reelecto alcalde de Recoleta, suburbio de Santiago de Chile, con el 63% de los votos. Por la cantidad de constituyentes obtenidos dentro de esta lista, el primer partido fue Revolución Democrática con 9, seguido de los comunistas con 7, Convergencia Social con 6, Federación Regionalista Verde Social con 4, e Igualdad y Comunes, con uno cada uno. Los 10 pueblos originarios chilenos tendrán 17 constituyentes, cuyo número estaba predeterminado. Los 48 restantes son independientes. Aparecen representantes de izquierda, pero también “outsiders” anti-política. No está claro si los 17 constituyentes que corresponden a las 10 etnias reconocidas en el país tendrán cohesión para actuar en conjunto. La más importante de estas, la mapuche, con 700.000 habitantes, obtuvo 7 constituyentes. La baja participación muestra que la crisis del sistema político es fuerte en la sociedad. En octubre de 2020, el referéndum sobre la reforma de la Constitución fue aprobado con el 78,2% de los votos. Votaron 7.562.000 personas. Ahora, en la elección de constituyentes, la concurrencia a votar disminuyó, ya que lo hicieron sólo 6.180.000, por debajo de la mitad de los habilitados para votar y 1.382.000 personas menos que el año pasado. Ahora el presidente Sebastián Piñera deberá poner en marcha la convención constituyente, la que tendría que sesionar por primera vez a más tardar la segunda quincena de julio. Entonces debe elegir un presidente y un vicepresidente por mayoría absoluta de sus integrantes. Luego el órgano constituyente tendrá un plazo de 9 meses para presentar el nuevo texto constitucional, con posibilidad de ampliarse por única vez por 3 más. Una vez aprobado el nuevo texto, se realizará un plebiscito nacional con voto obligatorio para que se apruebe o rechace. Pero en medio de ello tendrá lugar la elección presidencial chilena, cuya primera vuelta será el 21 de noviembre y la segunda el 19 de diciembre. Es decir, en lo que resta del mandato de Sebastián Piñera trabajará la constituyente, pero el referéndum sobre ella tendrá lugar en el mandato de su sucesor. Las elecciones de gobernadores, alcaldes y concejales realizadas simultáneamente a la de constituyentes confirmó el retroceso de los partidos tradicionales, y especialmente de la derecha en este ámbito. La crisis evidenciada por la elección de constituyentes chilena que afectó a los partidos tradicionales y expresó un voto de protesta es una referencia para el conjunto de América Latina. Chile fue el modelo de gobernanza política y estabilidad económica en la región para la visión del mundo occidental desarrollado en la última década del siglo XX y la primera del XXI. Cabe señalar que la segunda década del siglo XXI, Perú pasó a ser el modelo de crecimiento y estabilidad económica, que demostró tener capacidad de superar las crisis políticas que tuvieron lugar simultáneamente. Pero ahora la segunda vuelta presidencial evidencia las crisis de los partidos peruanos y el descreimiento de ellos. La crisis colombiana que ha estallado en el mes de mayo parece tener algunas similitudes con la chilena. El país ha tenido estabilidad económica en lo que va del siglo XXI. En 2019 comenzaron protestas violentas motivadas por reclamos socioeconómicos que derivaron a cuestionamientos a la violencia usada en la represión y la pandemia. Ahora un aumento impositivo las generó nuevamente, pero con más muertos, heridos y detenidos. En conclusión, la elección de constituyentes chilena es una expresión de la crisis política que en mayor o menor medida afecta a toda la región y confirmó la desarticulación del sistema de partidos que dominó las últimas tres décadas entre una coalición de centroderecha y otra de centroizquierda.

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