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Fortuna - 2021-06-08

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La brecha, el impuesto oculto

Sumario

MARIANELA DE EMILIO*

La diferencia entre el dólar oficial y el tipo de cambio real es otro factor, además de las retenciones, que disminuye los ingresos en el campo. A cuánto asciende y cómo fue evolucionando en los últimos doce meses. Se considera brecha a una abertura irregular, por ejemplo, en una pared, y hace años adoptamos esa palabra para referirnos a la diferencia entre el tipo de cambio, valor de la moneda nacional respecto al dólar, publicado como oficial, y el tipo de cambio al que puede adquirirse el dólar billete, que se asume como real. Si bien hay diferentes canales a través de los que puede adquirirse el dólar billete, para el presente análisis consideramos el llamado Dólar MEP, o Dólar bolsa, adquirido a través de la compra de bonos con pesos y su venta en dólares. La diferencia entre el dólar oficial y el MEP representa la brecha cambiaria, que toma relevancia cuando una actividad económica, como la producción agrícola, compra a un tipo de cambio y vende a otro, lo cual provoca irregularidades en los ingresos y por ende en la rentabilidad de estas actividades. La brecha cambiaria, entonces, genera otras brechas, como, por ejemplo, la diferencia entre la cotización de granos al valor oficial del dólar y la capacidad de adquirir dólares reales a cambio de la liquidación en pesos de la venta de granos. Podemos decir que, a mayor brecha del tipo de cambio, mayor brecha entre el precio según el dólar oficial mayorista y los dólares que podrán adquirirse por cada tonelada de granos vendida. Por otro lado, existen las variaciones de precios de los granos, propias del mercado, a nivel internacional y local. En el primer gráfico, de una serie de tres, podemos ver las variaciones de los últimos doce meses del precio de soja pizarra de Rosario convertido en dólar a la cotización del dólar mayorista —es el tipo de cambio, algo inferior al dólar oficial, al que se liquidan los granos que se pagan al productor agrícola— y a la cotización de referencia del dólar MEP, así como la evolución del dólar mayorista y MEP en ese tiempo. Mientras el dólar mayorista muestra un aumento de casi el 17% de mayo a octubre 2020, el MEP se eleva más del 39%; por lo tanto, la brecha entre ambos tipos de cambio, MEP/ mayorista, aumenta del 75% en mayo 2020 a casi el 109% en octubre; luego, de octubre 2020 a mayo 2021, el dólar mayorista aumenta el 20%, mientras el MEP disminuye el 5%, por lo que la brecha entre ambos tipos de cambio disminuye del 109% al 64%. SOJA. Veamos cómo quedan las brechas en el precio de la soja, según convirtamos su cotización de pizarra Rosario en pesos, al tipo de cambio mayorista o MEP. La soja de mayo a octubre 2020 al dólar mayorista muestra un aumento de casi el 65%, y al dólar MEP del 30%; es decir, las subas fueron parcialmente licuadas por el aumento de la brecha cambiaria, que resultó en una inferior capacidad de compra de dólares de cada tonelada de soja. Por último, la suba de precios de octubre 2020 a mayo 2021 al dólar mayorista fue casi del 2%, mientras al dólar MEP, la suba de precios fue casi del 30%, lo que se explica, no por la suba de precios de la soja, sino por la disminución de brecha del tipo de cambio. Para simplificar el criterio de brecha, en el gráfico número 2 vemos la brecha entre el dólar MEP y mayorista, y entre la soja MEP y mayorista. Las brechas fueron máximas hacia octubre 2020, con una diferencia del 109% entre el dólar MEP y mayorista, y negativa en el 52% entre la soja MEP y mayorista. A partir de entonces, la brecha del tipo de cambio se achica al 64%, y en respuesta, también se achica la El impuesto escondido que todos pueden ver es la brecha. La liquidación de cada tonelada de soja vendida se convierte al tipo de cambio oficial mayorista, lo que significa que al productor se le compra en dólares baratos. El mismo productor sale a comprar dólares y recibe un valor de 40 a 50% inferior al de la soja pizarra; es este valor inferior el que se asume como el impuesto a la brecha. Si el precio FOB de la soja —el de exportación— es de u$s 565 la tonelada y se le descuenta el 33% de retenciones, queda en u$s 378/tn, al que hay que descontarle los costos de exportación, que en la soja son de u$s 17/tn. Todo eso resulta en un precio de u$s 361/tn. El precio realmente ofrecido al productor agrícola, según la pizarra de Rosario al tipo de cambio mayorista al 14 de mayo, es de u$s 344/tn, que se liquidan a $32.370/ tn, un valor que convertido a dólar MEP resulta en u$s 210/tn, el 39% inferior. Entonces, los u$s 134/tn que no recibe el productor quedan retenidos. En el gráfico 3 se observa el volumen de dólares no recibidos por el productor por cada tonelada vendida desde mayo 2020 hasta mayo 2021. Recordemos: octubre 2020 fue el mes de mayor brecha entre la soja a dólar mayorista y la soja a dólar MEP. A mayor brecha del tipo de cambio, mayor nivel de retención por brecha cambiaria; en octubre del año pasado, con una gran brecha cambiaria, puede decirse que se vendía la soja barata y se compraban dólares caros. Este año, al achicarse las brechas, se logra vender la soja algo más cara y comprar dólares relativamente más baratos. A casi el mismo valor de soja desde octubre a hoy, la capacidad de compra en dólares de cada tonelada aumentó. Considerando que aproximadamente el 13-15% del ingreso bruto de la soja paga los insumos para producir (semillas e insumos fitosanitarios) —cotizados al tipo de cambio mayorista oficial— puede decirse que la brecha cambiaria no afecta la capacidad de compra de insumos, pero que aproximadamente el 85% del total de la producción a vender afrontará las pérdidas por brecha cambiaria. CONCLUSIONES. La brecha cambiaria se transforma en un impuesto adicional sobre el precio de exportación de los granos, que en un momento llegó a representar el 50% del precio cotizado a dólar oficial. En segundo lugar, el impuesto escondido que representa la brecha es variable: aumenta o disminuye según aumenta o disminuye la brecha cambiaria. Además, mientras en los últimos doce meses la brecha cambiaria fluctuó entre el 50% y más del 100%, la brecha sojera fluctuó entre el 30% y el 50%. Ante esta realidad, la decisión de vender cuando los precios de soja se elevan y el tipo de cambio se retrasa equivale a vender soja cara y comprar dólar barato.

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