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Fortuna - 2021-06-08

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Qué va a pasar con el dólar este año

Nota De Tapa

MARIO RODRíGUEZ MUñOZ

En un año electoral, el gobierno parece contar con los recursos para mantener estable al dólar. Pero nada está garantizado: cómo pueden reaccionar los distintos tipos de dólares en un escenario volátil. El rol clave de la inflación. El dólar es el termómetro del humor de los argentinos y últimamente, el termómetro viene muy alto, ya sea con la administración de Cristina, Mauricio o ahora con Alberto Fernández. Los argentinos no confían en su moneda, en el peso, razón por el cual acuden al dólar. El argentino es uno de los pocos seres humanos en el mundo que confía más en la moneda de otro país, el dólar, que su propia moneda”, afirma Sebastián Maril, CEO de Fin Guru. En la Argentina se podría calcular que hay 12 tipos de dólares: el minorista del Banco Nación; el minorista promedio que se saca de los valores que cobran las distintas entidades financieras; el mayorista; el dólar ahorro/tarjeta (se pude adquirir hasta u$s 200 por mes con un 30% de impuesto país y un 35% de adelanto del Impuesto a las Ganancias); el blue; el contado con liquidación; el dólar bolsa; el dólar para la industria y los servicios; la divisa para carnes y lácteos; el del trigo, maíz y girasol; el dólar soja y el dólar cabeza chica (los dólares viejos sufren un descuento cuando se venden). Pero este mercado tan demandado hoy mantiene una estabilidad que sorprende. Un estudio de Analytica Consultora, realizado por Ricardo Delgado (su presidente), advierte que “el gobierno asume que la estabilidad cambiaria llegó para quedarse. Y actúa en consecuencia; en abril, la cotización promedio del dólar oficial fue apenas 2% superior a la de marzo. El cambio de tendencia comenzó en febrero, luego del fuerte repunte en la liquidación de los dólares del agro con el que arrancó el año”. Y agrega: “En 2020, el tipo de cambio real se depreció 1,4%, principalmente porque cuando la inflación se desaceleró entre abril y julio, el gobierno mantuvo la pauta devaluatoria y compensó el retraso del primer trimestre. Desde fines del año pasado, la lógica pasaba por una variación del dólar que compensaba la inflación del mes anterior, en línea con el objetivo de sostener el tipo de cambio real que en más de una ocasión manifestó perseguir el ministro Guzmán. Pero en febrero esta lógica cambió, cuando la depreciación nominal del peso fue de 3,2% y la inflación de enero ya se ubicaba en 4%. Así las cosas, al cuarto mes del año el tipo de cambio oficial acumula una variación del 12,3% frente a un aumento acumulado de precios del 17,5%”. Para el analista financiero Christian Buteler, el Banco Central va a seguir manejando el dólar como hasta ahora, con un cepo fuerte para mantener el valor. “Como Argentina tiene déficit, necesita endeudarse y no hay ahorro en pesos, entonces tanto la restricción de exportaciones, como el limitado mercado de ahorro externo, como las necesidades de financiar hacen que se necesiten muchos más dólares de lo que nuestras exiguas exportaciones pueden generar”, explica Diana Mondino, economista y profesora de Financias de UCEMA. Para la economista, el Gobierno está tratando de mantener un cambio fijo con restricción y éste es un sistema que sólo puede ser sostenido si hubiese suficientes reservas. “¿Cuánto tiempo se puede mantener esta situación? Tanto como le alcancen las reservas que tiene. ¿Cuánto tiempo pueden alcanzar las reservas? Depende de cuántas restricciones esté dispuesto a poner, sobre todo a las importaciones y a los pagos de deuda”, indica. Por su parte, Claudio Caprarulo, economista jefe de Analytica, “hoy en día el gobierno no tiene una presión en lo que es la cuenta corriente cambiaria, que sería principalmente la diferencia entre las exportaciones y las importaciones, más allá del pago de intereses, porque el agro está liquidando a niveles récord, principalmente por el aumento del precio de las commodities. Eso permitió al gobierno es hacerse de un colchón de dólares que se reflejó en un aumento de las reservas”. El tema de las reservas es un punto clave. Si bien no hay información oficial sobre las reservas de libre disponibilidad, en los números del Banco Central —el 15 de octubre de 2019 alcanzaban a u$s 47.780 millones— figuran como reservas totales alrededor de u$s 41.000 millones. Esto, luego de que el campo liquidara en el primer cuatrimestre de este año el máximo histórico de u$s 9.755 millones (el anterior pico había sido para el primer cuatrimestre en 2016, con u$s 8.048 millones). ¿Por qué entonces no se reflejan los dólares ingresados por el campo en un aumento mayor en las reservas? Según el informe de Analytica, “el gobierno argumenta en su favor que considera transitorios los múltiples factores que no permitieron el traslado de la liquidación récord en forma proporcional a las reservas. En el primer cuatrimestre la compra de dólares por parte del BCRA fue la más alta desde 2012 (u$s 3.750 millones) y, sin embargo, las reservas internacionales apenas aumentaron la cuarta parte (u$s 943 millones), recuperando los niveles de octubre de 2020”. Y da tres razones que explican esa diferencia. Una, porque el Gobierno tuvo que hacer frente a mayores pagos de líneas de financiamiento con el BIS (Bank of International Settlements, el banco central de los bancos centrales) en el 2º y 3º trimestre del año pasado, “cuando el mercado de cambios estaba en una posición claramente vendedora. A esto, se suman los pagos regulares a organismos internacionales”, explica el informe. Dos, préstamos de billetes a entidades financieras que se tomaron en préstamo por la misma razón. Tres: compra de bonos con reservas para mantener la paridad de los bonos y controlar los dólares del mercado bursátil. Estos dólares que el Gobierno quiere controlar, llamados financieros o bursátiles, son el MEP (Mercado Electrónico de Pagos o dólar bolsa) y el contado con liquidación (o contado con liqui o CCL), se están manteniendo hace varios meses en torno a los $ 153 o $ 159. El tema es qué va a pasar con la demanda de estas divisas (cuya compra el totalmente legal) cuando la liquidación de los dólares del campo baje. “Si bien hoy vemos intervenciones en lo que es el dólar contado con liquidación y el dólar MEP, la realidad es que esta intervención se hace con los ingresos de dólares de la cosecha. Estamos con una muy buena cosecha y muy buen nivel de liquidación, pero eso termina en algún momento”, advierte Buteler. BRECHA. Otro de los problemas que apunta Caprarulo es la brecha entre los dólares alternativos y el oficial. “La brecha, que el gobierno logró bajarla del pico que tuvo en octubre del año pasado que fue por encima del 150%, nosotros lo vemos como la gran crisis económica, el episodio disruptivo en la política monetaria. Eso obligó a que obviamente se muestre mayor coordinación entre el Banco Central y el Ministerio de Economía”, señala. Y amplía: “Entre otras cosas, a fines del año pasado el gobierno empezó con una fuerte desaceleración del gasto. Canceló la última ronda del IFE, bajó considerablemente el ATP y en el primer trimestre de este año logró un resultado fiscal récord para ese período de tiempo. Entonces a partir de ahí lo que logró hacer el gobierno es estabilizar la brecha en un 66% más o menos en el contado con liquidación. La brecha sigue siendo muy alta. Una economía con una brecha cercana al 70% no funciona”. Esto implica que los incentivos del sector productivo sean cada vez menos para hacer inversiones y para poder calcular el costo de reposición de los bienes. “Tarde o temprano, el gobierno va a tener que resolver qué hacer con la brecha cambiaria y si el mercado descuenta que la resolución va a ser, como hubo muchas presiones el año pasado para que así suceda, liberar el tipo de cambio hasta que la brecha se cierre, bueno, eso obviamente va a generar un salto del que todos se quieren cubrir el día de hoy”, detalla el economista. Respecto del valor del blue, al ser una transacción ilegal tiene menos transparencia y menos datos que se puedan analizar, su valor es por oferta y demanda. Y, luego de alcanzar su pico en octubre del año pasado, cuando llegó a $ 195, hoy se mantiene planchado en alrededor de los $ 153. “Lo que hay que entender con el blue es lo siguiente: que al estar bajos el contado con liquidación y el MEP, el dólar blue tampoco tiene un recorrido mucho más alcista, sobre todo porque el blue es el único dólar en el cual no importa si vos compraste en blanco o en negro, todos van y venden en el blue porque nadie va a vender, por más que haya comprado dólares en blanco, en el banco, nadie va a ir a un banco a vender sus dólares y aceptar 50 o 60 pesos menos de lo que está”, explica con lógica Buteler. Otra de las razones por las que el paralelo es tan requerido, en especial por los pequeños ahorristas, es que es fácil de conseguir, más allá de que está más barato que el MEP o CCL. “El contado con liquidación y el MEP, sobre todo el MEP que es el que podría comprarse, si bien es un mercado fácil de operar, la realidad es que no todo el mundo sabe cómo hacerlo y para quien compró billete es mucho más fácil ir y venderlo en el blue que comprar un bono en dólares y después pasarlo a pesos y con eso hacer el cambio. Entonces hoy en día vos tenés al blue como el único canalizador de toda la oferta, tengamos en cuenta que hubo muchos dólares que se compraron en los últimos tres años, entonces, bueno, por eso se mantiene bajo el precio porque no puede despegar teniendo semejante oferta y teniendo los dólares alternativos también planchados”, añade el financista. Por su parte, Maril aclara que el blue es un mercado chico. “Con muy pocos dólares lo podés mover hacia arriba o hacia abajo. Y lo que ocurrió en el mes de marzo y en el mes de abril es que estuvo relativamente estable porque lo mantuvieron estable. Cada vez que había una especie de amague de empezar a subir, “fuerzas amigas al gobierno”, utilicemos las palabras diplomáticas, con poco dinero lo bajaron. Esto lo vimos hace unas semanas cuando subió a 158/160 pesos y obviamente volvió a bajar 12 pesos en tan solo dos días porque lo hicieron bajar. Estamos en año electoral y nadie quiere en el gobierno, obviamente, como pasó también con el gobierno de Mauricio Macri, que durante un año electoral el blue empiece a trepar rápidamente”. INFLACIÓN. El índice de Precios al Consumidor de abril fue del 4,1%. O sea que la inflación que propuso el gobierno en el Presupuesto de este año, del 29%, se va a sobrepasar holgadamente y se acerca más al Relevamiento de Expectativas del Mercado, que hace en Banco Central entre analistas, y que fue del 47,3% interanual. O sea que el dólar como ancla de la inflación, a pesar de estar hace varios meses sin turbulencias, no sirvió. “Hay que ver qué sucede principalmente en mayo y en junio porque el freno principal, la mayor caída del nivel de depreciación, se dio en abril, que fue de 2%, había sido más o menos de 2,5/2,7 en marzo. Pero sí, (el ancla de la inflación en la divisa) no está siendo lo efectiva que podría haber sido en otro momento”, indica Caprarulo. Mondino señala que el dólar como una de las anclas cambiaria nunca dio resultados. “Es un ancla que nunca ha funcionado, como tampoco funcionan los precios congelados o precios cuidados. Te puede funcio nar transitoriamente. Hay que hacer los cambios o las nuevas políticas que sean verdaderamente eficaces. La única que a mí me parece que podría tener resultados en este momento es la importante reducción del gasto público. Hay una diferencia muy grande con otros países en donde el gasto se usa para estimular la economía, pero acá no se están haciendo autopistas o puertos que te van a mejorar la capacidad de crecimiento de la economía. Entonces el nivel de gasto público es muy difícil de financiar y no es reactivador”. Para Buteler el principal problema es la emisión, que en un punto se toca con lo que dijo Mondino. “Hoy en día el problema no es el precio del dólar. El problema fue la emisión que se hizo durante el año pasado, el problema es la dinámica que tenemos con la inflación que viene arrastrando números muy elevados. El ancla del dólar sola de por sí obviamente hoy no está dando resultados porque vemos que todos los dólares, el dólar oficial y también los dólares libres, en estos meses han tenido una estabilidad notable, y así y todo estamos con inflación de arriba del 4% mensual”, explica. FUTURO. Para los analistas consultados por el Banco Central para el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) las proyecciones mensuales del tipo de cambio nominal fueron ajustados hacia la baja. “Prevén que alcance a $112,64 por dólar en diciembre 2021 (-$ 2,36 por dólar respecto del REM previo), con templando que se ubique en $159,09 por dólar a fines de 2022. Quienes pronosticaron con mayor precisión esta variable con horizontes de corto plazo proyectan que el tipo de cambio nominal promedio para fines de diciembre de 2021 alcanzaría $ 112,41/u$s”, detalla el informe. Hay que tener presente que en el Presupuesto 2021 el dólar que se prevé para diciembre es de $ 102. Que, gracias al crawling peg (devaluación controlada que se hace muy despacio, de a centavos por día), podría alcanzarse para el dólar mayorista o el minorista oficial. Por su parte, Analytica vislumbra tres escenarios posibles en los que se puede desarrollar el dólar: 1. El gobierno vuelve a un ritmo de depreciación más acorde a una economía con una nominalidad en torno al 35%. 2. Se endurecen los controles que operan de facto sobre las importaciones, afectando negativamente la actividad y los precios. 3. El mejor escenario es aquél que persigue un flujo más estable de ingreso de divisas que permita aumentar las reservas del Banco Central sin la necesidad de que provenga exclusivamente del saldo del sector privado. Y agrega: “Estimamos que en los próximos meses se verá un mix de los dos primeros escenarios, con una devaluación mensual más elevada, pero por debajo del 3%, y cierta sintonía fina en las importaciones a medida que la liquidación de la cosecha gruesa comience a declinar”. Para Buteler, a medida que el poder de fuego del gobierno vaya menguando, “vamos a tener segura mente algún rebote de estos dólares alternativos, una ampliación de brecha, que dependerá de la situación económica y también de la emisión de pesos”. Y analiza: “La realidad es que todo cepo y todo dólar controlado no es muy sostenible en el tiempo. Tuvimos un 2020 en el cual el dólar oficial se mantuvo por arriba de la inflación, eso fue positivo porque no se atrasó el dólar. El problema es que este año, año electoral y año en el cual el presupuesto tiene unos números difíciles de cumplir, la realidad es que están manteniendo el dólar en línea con el presupuesto. Lo que no se mantiene del presupuesto es la inflación”. Señala que de mantenerse este nivel de inflación va a ser muy dañino, que en principio se va a poder mantener sin ningún tipo de atraso el tipo de dólar pero que después se va a atrasar. “También van a poder mantener ese atraso un tiempo más. Lo que pasa es que el daño después, cuando se sale de ese atraso, ya lo hemos visto en 2016. Lo preocupante no es que mantengan el dólar, lo preocupante es que no puedan bajar la inflación. Ahí está el corazón del problema, no que el dólar suba poco, sino que la inflación suba mucho”, asegura. “Dependerá mucho de como siga la economía en Argentina. No es lo mismo si logran mantener la inflación, si logran bajar la inflación, a que si no lo logran. Yo igualmente, insisto, creo que ellos pueden todavía mantener el dólar oficial en los valores que han establecido en el presupuesto, a cambio de un atraso cambiario. Nada es gratis”, indica. Mondino dice que, con la volatilidad que tiene el dólar en la Argentina, refiere no pronosticar el valor de un dólar. De cualquiera, sea oficial, financieros o del paralelo. Sin embargo, propone que “Argentina tiene una oportunidad muy importante en las exportaciones. Si se fomentan las exportaciones, vas a tener varios elementos positivos. Más divisas, más empleo en todo el interior. Son muy movilizadoras el tipo de exportaciones que tenemos nosotros y por lo tanto si aumentaran, tendríamos mucha posibilidad de que la economía creciera. Por el contrario, si se la sigue castigando con retenciones, con un tipo de cambio administrado, con la obligación de liquidar divisas y poca eficiencia en todo lo que sea la logística, entonces las exportaciones realmente no van a crecer”. Por su parte, Caprarulo sí da un pronóstico: “Nosotros pronosticamos para fin de año un dólar de más o menos $ 112. El tipo de cambio oficial”, aclara. Y explica: “Por un lado, habrá que ver si el mercado cree que eso es consistente, si lo va a poder sostener principalmente después de junio cuando cae la liquidación de la cosecha gruesa. Y el problema es que si el mercado se adelanta y ve que eso no va a ser sostenible, que el gobierno va a tener que aumentar el nivel de devaluación mensual, va a empezar a tomar acciones hoy. Va a empezar a posicionarse de otra forma y una de ellas es tratando de obviamente de cubrirse de la devaluación adquiriendo dólares”. Pero aclara: “Si se disparan las expectativas de devaluación, vas a tener más presión y hay que ver si el gobierno sale a convalidar a atenuar toda esa brecha o no sube un poco. La verdad que es difícil poder decirte una proyección de los tipos de cambio paralelos hacia fin de año”. Y advierte que “hoy la verdad es que el panorama es de mayor incertidumbre que el que teníamos antes. Recordemos que todavía no está claro. Es decir, estamos atravesando el peor momento de la crisis sanitaria y no está claro cuál va a ser el ritmo de vacunación hacia adelante y si el gobierno va a tener que profundizar o no las medidas de restricción a la circulación para contenerla. Nosotros no estamos viendo, por ejemplo, que en las elecciones antes o después puede haber una semana en la que el mercado explote y el tipo de cambio paralelo se dispare. Principalmente porque si el gobierno logra un buen acuerdo con el Fondo Monetario, las expectativas de que exista una semana negra, parecen difíciles. Sobre todo, porque, como decíamos antes, hoy en día con el cepo, la realidad es que tiene todos los torniquetes más apretados, entonces es un poco más difícil que el mercado pueda forzarlo”.

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