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Fortuna - 2021-08-06

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La impresión es que no hay plan

Economía / Tu Dinero

SALVADOR DI STéFANO* *TITULAR DE LA CONSULTORA SALVADOR DI STÉFANO Y ASOCIADOS DE ROSARIO

La dolarización se impone por la incertidumbre electoral. Por qué los precios de la soja y el maíz no volverán a subir. La Argentina dejó de ser atractiva para los inversores del mundo. El plan económico no genera dólares, no hay medidas para la producción y estamos lejos de tener equilibrio presupuestario. Nos sobran pesos y nos faltan dólares. El clásico de los años impares: elecciones y dolarización de portafolios. —¿Cómo ves al plan económico? —Daría la impresión que no hay plan económico. En la Argentina no hay forma de estabilizar el presupuesto público. Los gastos superan holgadamente a los egresos, y el financiamiento se realiza vía emisión monetaria. Eso nos tiene condenados a una inflación del 50% y por ende una devaluación del 50%. —¿Cómo generamos dólares? —No hay generación suficiente de dólares, la suba de las materias primas ya pasó, el mundo vivió una coyuntura de buenos precios en todos los productos; sin embargo, la post pandemia activó la oferta y los precios se reacomodaron a la baja. La soja de u$s 600 y el maíz de u$s 300 las toneladas ya no están. —Sin dólares suficiente se cierra la importación. —Correcto, y sin importación difícilmente podamos lograr crecimiento. Un país que no genera dólares difícilmente pueda crecer. —La puja distributiva nos tira para atrás. —La Argentina no tiene equilibrio fiscal ni generación de dólares, tampoco un plan de desarrollo productivo; esto implica que no hay nada para distribuir y que, si los distintos sectores comienzan a pujar sin nada para repartir, vamos a potenciar la pobreza. —¿Qué sucede con la demanda de dinero? —Vemos con preocupación que los depósitos en pesos crecen a un ritmo menor que la inflación; si esto se profundiza con un PBI que crece por razones inflacionarias veremos una caída de la demanda de pesos que nos llevará a un escenario de alta inflación y devaluación. —Igual es difícil que eso ocurra en el segundo semestre. —De cara a las elecciones legislativas, primero las primarias y luego las definitorias, observamos que las carteras se están dolarizando; eso nos preocupa muchísimo porque podrían espiralizar el precio del dólar. Así que no creas que está asegurado que los próximos meses sean de tanta calma. —Pero, el gobierno pone cada vez más restricciones como una manera de mantener bajo control los principales precios, en primer lugar, el del dólar. —Correcto, pero cada restricción es burlada por un nuevo mecanismo para girar dinero al ex terior. Pocos quieren dejar dinero en el país, sin un plan económico y sin un claro rumbo a mediano plazo. —La coalición gobernante no da ninguna certeza. —Aún no sabemos qué desean hacer con el FMI. Mientras que el organismo ofrece un acuerdo de facilidades extendidas a 10 años con condicionalidades, el gobierno propone un acuerdo a 20 años sin condicionalidades, algo que no existe en el estatuto del FMI. —¿Eso qué implica? —Que el gobierno no sabe si acordar o no con el organismo. Está en debate permanente sobre un tema clave para la visualización del futuro económico del país. —¿Cómo ves al mundo? —Venimos de una pandemia en donde todos los países han gastado 16 billones de dólares en apoyo fiscal para poder atender las necesidades de la pandemia y los bancos centrales han aumentado sus balances en 7,5 billones de dólares para brindar liquidez al mercado. —Son sumas increíbles. —Los déficits son los más elevados desde la segunda guerra mundial y los bancos centrales han proporcionado más liquidez en el último año que en toda la década. Si no hubiesen actuado de este modo, la recesión habría sido tres veces peor. —¿Cuáles serán las consecuencias de estas acciones? —El debate es si asistimos a una inflación temporal o permanente en el mundo desarrollado; hay opiniones para todos los gustos: nosotros creemos que no vamos a salir ilesos, y que a esta crisis habrá que remontarla durante muchos años, con reestructuraciones de deuda, rebotes y caídas como en una montaña rusa. Hemos dejado atrás la rueda de la felicidad donde las capitalizaciones de empresas crecían sin detenerse. Vamos a un mercado más racional, con tasas de inflación e interés más elevadas. Un mercado al que todos los países tendrán que adaptarse. El problema para nosotros es que será un mundo mucho menos generoso para quienes se queden afuera. —¿Cómo ves a la Argentina? —Si no logra un alineamiento internacional, creo que la dejarán en el olvido. Una muestra de ello es la calificación de nuestro mercado: nos mandaron al limbo porque no calificamos en ningún lado. —¿Entonces? —Todos los caminos siguen conduciendo al dólar. Sin plan económico y lejos de acordar con el FMI, los inversores locales buscarán refugio en el dólar hasta que las elecciones legislativas nos marquen el nuevo mapa político de Argentina, donde no habrá grandes cambios. Pero, la incógnita está en los detalles: una derrota del oficialismo le impondrá limites, y una victoria, discrecionalidad en la toma de decisiones. —Las empresas, ¿en qué tienen que trabajar? —En planificación fiscal. Una economía con 50% de inflación, balances que se ajustan 1/6 por inflación y tipos de cambios múltiples hacen muy engorroso ganar dinero ya que la presión tributaria es elevadísima y esto compromete severamente el reparto de dividendos y la capitalización de las empresas.

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