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Fortuna - 2021-11-02

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Biden y Bolsonaro, con fuertes caídas de popularidad

Columnistas

Rosendo Fraga

Biden y Bolsonaro, con fuertes caídas de popularidad En Estados Unidos, el debilitamiento del liderazgo del presidente Joseph Biden se manifiesta tanto en la política interna como en el rol de su país como potencia global. Próximo a cumplir un año de su elección, ha tenido en un año una caída en su aprobación de aproximadamente 20 puntos. La economía mantiene el ritmo de crecimiento en el contexto de la recuperación post-pandemia. Pero los planes de ayuda social, estímulo económico y desarrollo de la infraestructura se encuentran demorados en el Parlamento por la oposición republicana y las disidencias en su propio partido. Dentro de los demócratas, el sector moderado que lidera el Presidente y el más radicalizado se han distanciado el uno del otro. En los republicanos, Donald Trump mantiene su liderazgo, que se vería ratificado en las elecciones legislativas del año próximo. No han surgido liderazgos opositores alternativos. La desordenada retirada de Afganistán ha golpeado el prestigio del Presidente en la opinión pública, pero, como lo ha reconocido ante el Congreso el Jefe del Estado Mayor Conjunto, también ha debilitado la relación global de Estados Unidos con aliados y oponentes en el mundo. La relación con los aliados muestra tensiones con Europa, agravadas por el surgimiento de la alianza AUKUS y la venta de 8 submarinos nucleares a Australia, sin dar aviso a la UE. Frente a China, Washington muestra por ahora una actitud firme de respaldo a Taiwán. Siguiendo con Europa, la suba de los precios de la energía afecta al continente más que a las otras regiones del mundo, y la discusión sobre una defensa autónoma de la OTAN está planteada. El aumento de los precios de la energía hace a Europa más dependiente de Rusia, que es su principal proveedor de gas. El incremento de los precios pone a Europa frente a un conflicto entre el objetivo de avanzar más rápidamente en sus políticas de protección del medio ambiente, y el costo económico que esto representa en estas circunstancias. En el caso de Alemania, el problema se agudiza porque el 25% de la energía que hoy consume proviene del carbón, que es altamente contaminante. La necesidad de tener una estructura de defensa europea independiente de la OTAN ha profundizado el debate sobre esta cuestión, con Francia liderando la postura a favor —tras la salida del Reino Unido de la UE, es la única potencia nuclear y miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de Europa—. Las elecciones municipales en Italia han mostrado un triunfo de la centroizquierda y una derrota de la “derecha soberanista”, pero ésta ha quedado como una sólida segunda fuerza. El ausentismo fue grande: votó sólo el 46%. Respecto a las presidenciales francesas, se acentúa el giro hacia la derecha, con el centro de Macron en el primer lugar y candidatos de derecha, ultraderecha y conservadores en los lugares siguientes. Respecto a China, convergen tensiones geopolí ticas y dificultades económicas, que son observadas por el mundo con preocupación. La independencia de Taiwán está hoy en el centro del conflicto de Beijing con Washington y sus aliados. Las demostraciones de fuerza militar de China en torno a la isla y la declaración del ministro de Defensa taiwanés diciendo que en el 2025 China podría invadir la isla han sido muestras de ello en las últimas semanas. Maniobras militares navales occidentales en el estrecho de Taiwán en el Mar del Sur de China, escalaron las tensiones. Las Fuerzas Armadas chinas probaron un misil subsónico, que estalló a 40 kilómetros de su blanco, pero tras dar previamente una vuelta al mundo a una baja altura que le permitió eludir las alertas estadounidenses. La crisis de uno de los mayores grupos inmobiliarios chinos crea incertidumbre, pero el Gobierno parece dispuesto a que no se precipite un encadenamiento de quiebras en lo que es el primer negocio de inversión dentro del país. El aumento de los precios de la energía complica al país, al igual que sucede con Europa. China produce la mitad de la energía que consume, proveniente del carbón, y eso dificulta los compromisos para proteger el medio ambiente. La política tendiente a subordinar a los empresarios a las decisiones políticas, a poner bajo control del Estado las criptomonedas y a dominar el mundo de la web se desarrolla con más intensidad. En Medio Oriente tenemos las negociaciones nucleares de Irán, la crisis en El Líbano, el conflicto palestino-israelí y, un poco más allá de la región, la violencia en Afganistán. El nuevo gobierno iraní busca reiniciar las conversaciones con el G6 —integrado por los cinco miembros del Consejo de Seguridad más Alemania—, pero el país parece haber avanzado en pos de la autonomía de su ciclo nuclear, incumpliendo los acuerdos. En El Líbano, incidentes con muertos y heridos entre los chiítas que responden a Hezbollah y grupos donde habría elementos cristianos, convergen con la grave crisis económico-social que sufre el país. Por último, en África la situación de Malí muestra el avance del terrorismo y el rol de las potencias extracontinentales, mientras que en América Latina crecen la tensión política y los riesgos de ingobernabilidad. En México el presidente López Obrador ha convocado a un peligroso referéndum, amenazando con renunciar si no alcanza el 40% de los votos. En Brasil, a un año de la próxima elección presidencial, crece la confrontación política entre oficialismo y oposición, con el candidato de la izquierda, el ex presidente Lula, con cerca de 20 puntos de ventaja sobre el presidente Bolsonaro. Situaciones de tensión con riesgo de ingobernabilidad se dan simultáneamente en Chile, Perú, Ecuador, Venezuela y Bolivia. Al mismo tiempo, desde Europa se estructura un eje de ultraderecha con Bolsonaro en Brasil, Fujimori en Perú y Kast en Chile. En conclusión, China y Estados Unidos compiten por la hegemonía global, pero en un mundo donde los demás actores mantienen márgenes de autonomía.

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