YA NO QUEDA OTRO AMIGO QUE EL FONDO

POR CEFERINO REATO

2021-12-04T08:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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Sumario

No es el deseo sino la necesidad la que está empujando al gobierno al demorado acuerdo con el Fondo Monetario Internacional: faltan dólares y este mes comienza una serie de vencimientos, que será más intensa a partir de abril de 2022, como se detalla en esta edición. El acuerdo no debería demorar más allá de marzo y obligaría al gobierno a darse un plan económico, algo que viene demorando desde hace dos años, cuando asumió. La reciente carta de la vicepresidenta Cristina Fernández ha sido tomada como un aval a las negociaciones con el FMI, que era uno de los requisitos informales de los negociadores de ese organismo para sellar cualquier tipo de acuerdo con el ministro Martín Guzmán. La centralidad del acuerdo con el Fondo ha devuelto al primer plano al ministro de Economía, reforzado también por su reciente incorporación a la academia papal que se ocupa de analizar las cuestiones económicas y sociales en el mundo, así como proponer soluciones, siempre de acuerdo a la Doctrina Social de la Iglesia. Si fuera por las elecciones de Francisco, deberíamos estar en presencia de uno de los gobiernos más ejemplares de la historia nacional dado que también el secretario de Asuntos Estratégicos del gobierno, Gustavo Beliz, forma parte de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales. La situación económica y social de la Argentina dista mucho de esa pintura vaticana, si bien la reactivación o el rebote está superando los cálculos previos, a tal punto que el país podría recuperar este año todo lo perdido en 2020, cuando el PBI cayó 9,9 por ciento. Pero, la situación social no parece mejorar demasiado y el gobierno analiza un subsidio extra para fin de año, un “bono social”. En ese marco, el de la necesidad, se explica por qué el gobierno del presidente Alberto Fernández tiene que recurrir al Fondo, que, tanto para el Papa como para la coalición oficialista —al menos, para la Vicepresidenta, que es su figura de referencia— simboliza a los sectores financieros y rentísticos que —critican— son los principales beneficiarios del capitalismo globalizado. Durante estos dos años, el Presidente, la Vicepresidenta, el ministro de Economía y todo el gabinete han podido gobernar con su propio libreto, con mayoría propia tanto en el Senado como en Diputados. Los resultados están a la vista: derrotado en las elecciones legislativas, con pocos dólares en las reservas del Banco Central, el peronismo comprende que el FMI se ha convertido en su “última mejor oportunidad” —la frase es del economista Luis Secco— para enderezar el barco.

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