LAS DOS OPCIONES PARA EL TIPO DE CAMBIO

AGUSTÍN USANDIZAGA*

2021-12-04T08:00:00.0000000Z

2021-12-04T08:00:00.0000000Z

Editorial Perfil

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Economía

Luego de las elecciones, una de las preguntas claves sigue siendo que pasará con el tipo de cambio. Las dos opciones más discutidas son si para corregir el tipo de cambio real y algunas de las distorsiones de la economía, el Banco Central dejará en algún momento que se produzca un salto en el tipo de cambio, o acelerará el crawling peg, llevándolo a una tasa superior a la inflación, o sea si tendremos una devaluación discreta o comenzaremos a ver tasas de depreciaciones diarias bastante más altas para conseguir un tipo de cambio real (TCR) más alto. Si bien siempre es difícil hacer predicciones en el terreno cambiario, principalmente en Argentina, es posible hacer algunas consideraciones sobre todo en base a algunas evidencias de periodos anteriores. En 2013, a partir del proceso eleccionario el BCRA empezó a ajustar el tipo de cambio acelerando fuerte el crawling peg, pero estas depreciaciones generaban una tasa negativa con respecto a la devaluación; por lo tanto, seguía perdiendo reservas, lo que recién se pudo controlar a fin de enero de 2014, luego de un salto cambiario que llevó el dólar a 8 pesos. Actualmente, con una tasa de referencia de política monetaria (Leliqs) en el orden del 38% nominal anual, si el BCRA acelera el crawling peg en aproximadamente el 4-5 % mensual, seguramente tendría que incrementar bastante la tasa de referencia de política monetaria, llevándola más cerca de 50/60% anual, con las consecuencias que esto podría generar en la economía, ralentizando el rebote económico por un lado y generando un problema aún mayor sobre sus stocks de pasivos monetarios, pases y Leliqs. Aunque es probable que el primer intento para ajustar el TCR sea acelerar el crawling porque el contexto de tasas actuales es bastante mayor a las de aquel momento (38% versus 20%), las reservas líquidas son bastante menores, la tasa de inflación es más alta y lo mismo la brecha. Pero ajustando más rápido la tasa de devaluación, la tasa de política monetaria tendría que acompañarla y ser más alta, como mencionamos anteriormente; de lo contrario, los exportadores intentarían vender y liquidar lo menos posible y financiarse en el mercado financiero. Las posibilidades y márgenes de maniobra del Banco Central son estrechas, sobre todo con una soja en los mercados internacionales de aproximadamente u$s 100 menos por tonelada que en la campaña anterior y sin los DEG del Fondo Monetario Internacional de este año. El éxito en la implementación de uno u otro camino dependerá de un programa razonable que alinee expectativas de precios, salarios y tarifas; al menos, un acuerdo transitorio con el FMI para la refinanciación de los vencimientos futuros y para generar cierta confianza en los agentes económicos.

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