Sin crisis grave, pero con más estanflación

POR EDUARDO L. FRACCHIA*

2021-12-04T08:00:00.0000000Z

2021-12-04T08:00:00.0000000Z

Editorial Perfil

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Economía

Luego de las elecciones legislativas, el gobierno apura la negociación con el FMI, con lo cual Guzmán recupera protagonismo. La situación macroeconómica continúa siendo delicada. Luego de las elecciones legislativas, el ministro Guzmán recupera protagonismo. La macro continúa siendo delicada. El oficialismo sigue apostando a utilizar la inflación para reducir el gasto real: las jubilaciones y los salarios públicos no dejarán de caer. Estamos ante un contexto económico muy influido por las circunstancias políticas. La comunicación oficial del presidente Alberto Fernández el mismo día de las elecciones legislativas, bien guionada, aspira a tres cuestiones: la continuidad del ministro de Economía, la proactividad en la negociación con el Fondo y al diseño inminente de un plan plurianual. La situación macro es delicada; pareciera que el nivel de actividad es un dato interesante porque, en apariencia, supone una expansión superior al rebote de 6% que se preveía. La inflación viene subiendo de modo gradual desde la relativa estabilidad en los tiempos de Néstor Kirchner. Esta inflación se alimenta de inercia, emisión y déficit fiscal, éste último muy unido a la emisión, naturalmente. El diagnóstico de que el aumento de precios, en particular en los alimentos, obedece a la voracidad de rentabilidad de los empresarios, comenzó a ser seguido con gran convicción bajo la conducción del secretario de Comercio, Roberto Feletti. La inflación que nosotros hemos tenido durante el kirchnerismo, a excepción de su primera presidencia, obedece a la alta inflación o la inflación que se instala como una enfermedad crónica. Pareciera que no tendremos a medio plazo un plan de estabilización de shock; se estima que van a ir llevando la inflación para que se pueda reducir el gasto real. Esto lo practicó Martín Guzmán en el primer semestre. Recordemos que las jubilaciones han caído fuerte en términos reales y también los sueldos reales del sector público. Seguirá este ajuste: depende de la negociación con el Fondo y de la decisión de CFK. La pobreza instalada en 43% obedece a la combinación de inflación y recesión, que ha impactado muy fuerte a lo largo de la última década. Las medidas de estos meses pueden delinear escenarios futuros, en particular lo que ocurra en el campo de la actividad y precios. Si la línea ortodoxa se profundiza y es apoyada por el Fondo, es más fácil sostener la gobernabilidad e incluso el peronismo, muy golpeado electoralmente, podría recuperar prestigio y volumen político. El peor escenario es el clásico “Vamos por todo”, en el cual se apuesta a redoblar la apuesta y mantener una dinámica aislacionista. Esto separaría al gobierno del sector empresarial, caracterizado por la desconfianza que se expresa en la caída de la inversión. En el medio de estas posturas extremas quizás aparece la más probable, que es la de un sendero sin crisis grave, pero con estanflación importante. El liderazgo, la unidad de los principales jugadores del Frente de Todos y una actitud cooperativa de la oposición son claves para sostener la gobernabilidad, que es la principal tarea de esta administración. Si otro signo político se impone, es probable que la economía recupere vigor, pero es clave una autocrítica a fondo para evitar errores serios de implementación y de decisión. Todavía se sigue procesando la elección; no fue paliza y reproduce bastante el 12S. Es fuerte que Cristina pierda el Senado. Nunca sabremos por qué Tolosa recuperó frente a Santilli. Es probable que haya sido por la combinación de una cierta fuga de votos a Espert y Hotton, la falta de esfuerzo de intendentes en las PASO que ahora se movieron más en el conurbano, el miedo a Macri y el regalo de electrodomésticos.

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