“Las oportunidades están en el agro y el turismo””

DANIEL SOUSA

2022-06-09T07:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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Sumario

El presidente de las cadenas Howard Johnson y Days Inn, Alberto Albamonte, asegura que sin la intervención del Estado, el sector del turismo puede ser el mayor generador de divisas en una década. Por qué y cómo la Argentina debe aprovechar el actual tipo de cambio. La profesionalización y capacitación como un diferencial clave. El presidente de las cadenas Howard Johnson y Days Inn asegura que sin la intervención del Estado, el sector del turismo puede ser el mayor generador de divisas en una década. Por qué y cómo la Argentina debe aprovechar el actual tipo de cambio. La profesionalización y capacitación como un diferencial clave. En 10 años el hotelero podría ser el sector que más divisas le genere al país”. Así de claro y contundente es Alberto Albamonte cuando habla de la industria en el que uno de los principales referentes. Como CEO del Grupo Hotelero Albamonte (GHA) y presidente de las cadenas Howard Johnson y Days Inn, actualmente tiene 41 hoteles abiertos, 23 en obra y 15 con contratos ya firmados, y emplea a más de 3.000 personas. En su entrevista con Fortuna analiza la situación actual del país, reconoce que el tipo de cambio genera una coyuntura que hay que aprovechar y critica fuertemente al Estado: “Lo único que tiene que hacer es no me terse. Si te da una mano es porque ya te sacó el doble”, afirma. FORTUNA: Como empresario referente del sector hotelero, ¿cómo analiza la actual situación de la industria? ALBAMONTE: En Argentina está todo por hacer en turismo. De todas las inversiones productivas que se pueden pensar en hacer, la hotelería es una de las mejores. Yo calculo que en 10 años, si las cosas se hacen bien, nuestra actividad podría ser la principal productora de divisas para el país. Hoy, dependiendo de quién haga el estudio, el turismo está entre los 10 sectores que más divisas generan. Sin embargo, hace falta mucha inversión porque somos el séptimo país en superficie y tenemos un atraso en materia hotelera muy grande. Si esto se revierte gracias a que vienen otras cadenas y hoteles, vamos a estar en condiciones de recibir una cantidad muy grande de turistas. Hoy no llegamos al 1% del turismo internacional y tranquilamente podríamos llegar al 4%. FORTUNA: El dólar barato por un lado hace que vengan más turistas pero, por otro, hace que las inversiones en dólares sean más difíciles de recuperar. ALBAMONTE: Yo durante muchos años fui exportador y tengo una visión muy particular sobre un tema. Argentina es muy fuerte exportando granos, carne o incluso caños sin costura para la industria petrolera, entre otras. Cuando se venden estos productos al exterior, los que ganan son los exportadores y, por supuesto, el Estado a través de los impuestos. Sin embargo, cuando viene un turista al país y come un bife de chorizo, su efecto positivo es multiplicador. En su momento hicimos un estudio en el que analizamos cuánto deja un extranjero cuando viene al país en el hotel que se hospeda, y cuánto en otros sectores. Sin contar el pasaje, el 22% del ingreso queda en el hotel, pero todo el resto, es decir un 78%, se gasta en excursiones, ropa, espectáculos. Se distribuye de forma democrática y espontánea. En este sentido, hoy tenemos una coyuntura que nos hace ser uno de los países más baratos. Somos un objetivo de deseo y hoy estamos al alcance de la mano de cualquiera por el tipo de cambio que tenemos. Hay que aprovechar esto. FORTUNA: ¿Cómo se puede empezar, ya mismo, para aprovechar este contexto positivo que usted marca? ALBAMONTE: El tema es que nosotros tenemos una contra como industria. Desde que yo me siento con una persona a hablar de hotelería para interesarlo en que invierta pueden pasar de dos a cuatro años para que el hotel abra. Hay todo un proceso donde está la parte burocrática, impositiva, de construcción y de capacitación, que es fundamental esto. FORTUNA: Para expandir el sector hotelero como usted plantea, ¿qué tipo de inversión hace falta? ALBAMONTE: El 100% de todos nuestros hoteles son producto de inversión de argentinos y totalmente privada. Ninguno de ellos era hotelero, sino que son gente que fue exitosa en su actividad porque la persona que tiene seis o siete millones de dólares para invertir no fue una tonta, sino que quiere decir que le fue bien y ven en la hotelería una posibilidad de inversión interesante que además contribuye al país. En este sentido, nosotros alguna responsabilidad tenemos porque siempre hemos sido profesionales y hemos dicho muchos no. Siempre hacemos análisis de mercado y definimos el desarrollo arquitectónico. A nuestros inversores siempre les digo que es muy importante que nosotros podamos darles todas las respuestas que necesitan, es fundamental esto. La hotelería es maravillosa porque el que tiene un hotel trabaja con gente que la viene a pasar bien y este es uno de nuestros pilares en las capacitaciones que damos. FORTUNA: ¿Y la relación entre el sector privado y público cuál debe ser? ALBAMONTE: Ninguna. El Estado lo único que tiene que hacer es no meterse. Hay que dejarle la creatividad a la empresa privada, porque si gana, hay que aplaudirlo pero, si pierde, se la tiene que bancar él y no tiene que transferir su pérdida y sus errores a la sociedad en su conjunto. Qué culpa tiene un lechero que una persona se equivocó y le pide auxilio al Estado. ¿Por qué? Me parece un disparate. Por eso yo no participo en ninguna cámara ni hago lobby. No creo que haciendo lobby para el sector se mejore la situación. Yo creo que lo mejor es que aquel que invirtió cuide su inversión y que la reinvierta. Un hotel tiene que tener una renovación completa de todo su equipamiento cada siete años, porque cuando uno tiene un hotel y que es rentable, si uno lo deja caer no lo levanta más. La norma internacional de nuestra cadena es que la inversión tiene un plus de rentabilidad de un 3% si el hotel está impecable. Otra de las ventajas de tener al hotel en condiciones competitivas es que se puede salir del negocio cuando se quiere. Vender un hotel de marca con una buena infra estructura es muy sencillo. Lo que es difícil es vender un hotel que tiene 50 años y que nunca tuvo inversiones. FORTUNA: Es muy crítico de cualquier intervención del Estado. ALBAMONTE: Si el Estado te viene a dar una mano es porque ya te sacó el doble. Hoy la actividad más rentable es la que está protegida por el Estado, que es la textil. Como no se puede importar nada de lo textil, ellos están vendiendo al doble de precio y ganando fortunas. Ojo, la culpa no la tienen ellos como empresarios de la industria textil, sino el sistema que no le da libertad a la gente para elegir. El que se está perjudicando, al tener que pagar una camiseta tres veces lo que cuesta, es el consumidor y el trabajador, y el que no tiene más opciones. El que tiene plata, se compra la ropa afuera, no tiene problema. FORTUNA: Además del turismo, ¿dónde cree que Argentina tiene oportunidades para desarrollarse y generar los dólares que se necesitan? ALBAMONTE: Hoy las oportunidades además de en el turismo, están en el agro. Hay otras, claro que sí, pero en estas dos estoy convencido de que si en vez de ponerles un pie encima las dejamos que actúen libremente, generarían un impacto muy positivo. En la Argentina más del 50% de las decisiones que se toman no tienen lógica. Que una diputada diga que Pfizer quiere llevarse los glaciares, es increíble. Y esto sería gracioso si no hubieran muerto cerca de 130 mil personas. Tenemos que tener más conciencia. Hay que dejar que la actividad privada tenga ganas de invertir. En el campo, por ejemplo, esto se ve muy claramente en Expoagro. Cuando estuve este año ahí, vi cómo los jóvenes están utilizando la tecnología y la aplican al campo. Es impresionante. El potencial ahí es enorme y como país lo que hacemos es ponerle retenciones al sector. Yo fui exportador muchos años y no puede haber nada más ridículo que eso. El mundo quiere comprar alimentos, autos, motos, pero no impuestos. Cada país pone sus propios impuestos pero lo que es seguro es que no quieren importar impuestos. En Argentina vivimos generando impuestos ridículos que en algunos casos dan pérdida a un sector. Un ejemplo de ello es la ley de alquileres, que generó todo lo contrario de lo que se estaba buscando. FORTUNA: Usted además de empresario hotelero también ha sido uno de los principales promotores de la carrera de hotelería en el país. ALBAMONTE: En el año 2000 fui el autor de la primera carrera de hotelería en el país, y hoy hay siete universidades que ya tienen esta carrera. La capacitación en lo nuestro es fundamental, porque uno puede tener el mejor hotel pero si la gente atiende mal, se funde. Y esta carrera universitaria tiene una gran ventaja. En otras carreras universitarias, cuando uno se recibe, si quiere ir a trabajar afuera tiene que rendir equivalencias o incluso, algunas, no se pueden ejercer, como abogacía por ejemplo. En cambio, el hotelero sí, y más si la persona que trabajó lo hizo en una compañía internacional. Nosotros tenemos poco más de 3.000 empleados, y reciben no menos de siete capacitaciones al año. FORTUNA: ¿Cree que el sector necesita más profesionales? ¿Se está en ese camino? ALBAMONTE: Cuando tenía 16 años le consulté a mi papá sobre qué carrera seguir. Él era sastre. A los 11 años su padre, o sea mi abuelo, lo manda a trabajar. Lo único que había era aprendido sastre, y su maestro fue el padre de Pampuro. Empezó ahí, se dio cuenta de que era mejor negocio ser sastre de mujeres y tuvo una gran cantidad de clientas de primer nivel. Lo que me respondió siempre me marcó. Me dijo: “vos tenés ser médico, abogado, ferretero, almacenero, lo que vos quieras; pero tratá de ser el mejor”. Eso me marcó. Se trata, entonces, de la vocación. A los jóvenes siempre trato de compartirles esto, que deben encontrar lo que les gusta hacer. Por supuesto que no todos tienen el privilegio de trabajar en lo que les gusta, pero yo si lo tuve toda mi vida y eso me ayudó. Cuando uno hace lo que le gusta, no hay sacrificios. En este sentido, puedo decir que el ser profesional y rodearme de gente muy profesional en cada proyecto que hice es uno de mis mayores éxitos. Cada vez hay más profesionales en nuestro sector, y eso es fundamental porque va a generar mayores proyectos y una expansión en nuestra industria. Los profesionales entienden que no existe la actividad privada sin rentabilidad. Cuando hay rentabilidad se beneficia toda la sociedad porque se crece y se generan más fuentes de trabajo. En un país como el nuestro, con buena administración y reglas del juego claras, desaparecería la pobreza y entraríamos rápidamente en la senda del desarrollo y el crecimiento. Lo que pasa es que, lamentablemente, muchos políticos han elegido el camino más corto y fácil, que es tener a la gente esclavizada con un subsidio en vez de fomentar el estudio y la capacitación. Hay gente muy creativa e inteligente en nuestro país, que todos los días se le ocurre algo pero le falta el impulso diario y el remarla. En Argentina tenemos mucha experiencia y casos de estos, donde la constancia fue la que permitió el éxito de emprendimientos y empresarios. Los que somos mayores, que tenemos una trayectoria en la vida, tenemos que contribuir a generar más fuentes de trabajo, mejores remuneraciones y lograr que la gente se sienta feliz con lo que hace.

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