Despega el ‘Uber de la aviación ejecutiva’

La compañía irrumpe como el primer marketplace regional que permite comparar precios y servicios para un mismo traslado aéreo, ya sea en un vuelo cerrado o contratando una butaca en tramos compartidos.

2022-06-09T07:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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Sumario

Crux Jets irrumpe como el primer marketplace regional que permite comparar precios y servicios para un mismo traslado aéreo, ya sea en un vuelo cerrado o contratando una butaca en tramos compartidos. Un negocio que tiene vuelo propio. Ya sea completo o por butaca, la posibilidad de comparar y contratar un traslado en un avión de pequeño porte no ha hecho más de “democratizar los vuelos ejecutivos”. Así lo entiende Juan Ignacio Graña, CEO y cofundador -junto a Gonzalo Núñez- de Crux Jets, la primera plataforma digital de servicios aéreos ejecutivos de la región. “Este proyecto vino a cambiar un paradigma que está muy presente en la industria desde hace tiempo, que tiene que ver con la accesibilidad del servicio y la forma que tenemos de comercializarlo”, analiza. Es así que Crux Jets se instala como un marketplace donde es posible comparar precios y servicios para un mismo vuelo, y alquilar la nave completa (Exclusive) o por asiento entre aquellos que coinciden en una misma ruta (Sharing). A nivel local, la compañía ya cuenta con más del 85% del mercado de aeronaves dentro de la herramienta (esto es, unas 90), con una capacidad promedio de 6 a 14 pasajeros. “Hoy, en la mayoría de los rutas de alta demanda del país el pasajero puede elegir su butaca, comprarla en línea y acceder a un precio que es un octavo de lo que vale un avión cerrado para hacer el mismo vuelo. Es algo que aporta valor ante la falta de conectividad que sufre el país”, sostiene Graña. “Pensemos en un lugar como Cafayate, muy elegido por la gente que viene del exterior. A Cafayate las aerolíneas no viajan; el aeropuerto es bueno pero el destino no está conectado. En cambio, yo traigo turistas del extranjero todo el tiempo y los llevo directo a Cafayate, cuando ahora mismo hay gente que parar ir de Tucumán a Mendoza debe pasar por Buenos Aires”. En 2017, siendo director de una compañía de aviación ejecutiva, Graña planteó la idea que venía pergeñando “pero hubo resistencia al desafío. Un tiempo después conocí a Gonzalo en un evento y le conté lo que visualizaba de la industria. En ese momento la aviación ejecutiva veía en retracción, con unas 4.800 o 5.000 operaciones/año. Nos hicimos amigos creyendo en la necesidad de sentar nuevas bases. En el término de un año y medio ya habíamos desarrollado la plataforma tal como se ve hoy”. FORTUNA: ¿Qué fue lo más difícil de ese desarrollo? GRAñA: Lograr que nuestro modelo de negocio encaje con los dueños de los aviones, porque esa gente estaba acostumbrada a manejar una cartera cerrada y había un recelo muy importante de por qué el mismo cliente podría llegar a viajar ahora a través de una plataforma digital, y a la vez por qué habrían de cambiarle la pauta de precios. Lo que ocurrió fue que, una vez superada la barrera de los clientes ya conocidos, el negocio comenzó a crecer y se amplió el mercado con clientes que hasta ese momento los dueños de las aeronaves no tenían. FORTUNA: ¿Cuántas personas están en condiciones de contratar un vuelo privado? GRAñA: Son unas 5.000 las que vuelan en forma permanente. Ahora, cuando nosotros empezamos a subir gente que no volaba en aviación ejecutiva, clientes que consumen Business o Primera en aerolíneas pero que sentían que no podían ascender a este otro servicio, el segmento empezó a crecer significativamente. Con el Sharing incrementamos el mercado en alrededor de un 70%. FORTUNA: ¿Qué demandan esos nuevos clientes? GRAñA: El viajero muchas veces busca una solución completa, ya no es sólo volar a un punto sino que uno le soluciones el in/out al aeropuerto, que le recomiendes dónde alojarse en el destino, etc. Eso estamos tratando de aportar generando alianzas con cadenas de hoteles. La modalidad Sharing tiene a su vez una escalabilidad muy alta y el modo de comunicación debería ir de la mano de las agencias de turismo, que es lo que aspiramos a desarrollar en el transcurso de este año. BUSQUEDA. De navegación muy sencilla, la página web y la app de Crux Jets les permiten al usuario bookear un servicio y cotizarlo en muy pocos pasos. Graña compara: “Un vuelo nuestro a Punta del Este puede salir u$s 250 contra u$s 230 de una aerolínea. En destinos como Mar del Plata, Córdoba y Rosario somos altamente competitivos, y a medida que la distancia aumenta la diferencia es aún más significativa. El trayecto Buenos Aires-Miami ida y vuelta en avión ejecutivo puede costar u$s 5.000 la butaca, cuando United en Primera lo vende a u$s 4.400”. FORTUNA: ¿Qué otras ventajas posee el servicio de Sharing? GRAñA: Optimizás tiempo y calidad del servicio. Volar en un avión ejecutivo es hacerlo en un sillón ancho que se hace cama, con catering, azafata y demás. Las ventajas tienen que ver con la optimización del tiempo, la seguridad y la intimidad. El pasajero se da cuenta que esto verdaderamente aporta valor y que no es sólo una experiencia diferente para sacarse el gusto; es democratizar los vuelos. NETWORKING. Calcula Graña en 6040 el porcentaje de pasajeros que contratan vuelos cerrados (Exclusive) contra los que ya se animan al Sharing, del que afirma que “será el core del futuro”. A nivel networking revela que “en Estados Unidos existe incluso una red de usuarios que pone en valor el hecho de que un líder de alguna industria haya contratado un vuelo, para juntar en ese mismo avión a otros pasajeros relacionados con el mismo sector, con la consecuente posibilidad de generar negocios”. En cuanto a una ventaja netamente local, “nuestros aviones tienen la posibilidad de aterrizar en pistas de césped en estancias, lo que nos permite transportar a quien lo requiera sin la necesidad de pasar por un aeropuerto grande”. La clave para el desarrollo de Crux Jets es ahora, según su CEO, “sostener la escalabilidad sin que eso vaya en detrimento de la calidad del servicio, algo a pasa muy seguido”. El objetivo de la compañía para el próximo año es desembarcar en México, “un mercado con 360.000 operaciones/año, contra las 22.000 o 23.000 que se realizan hoy en nuestro país”, precisa Graña, y se ilusiona.

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