EXTRACTO DE “GALLARDO RECARGADO”

2022-06-09T07:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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Nota De Tapa

En el segundo semestre de 2018, River jugaba la revancha contra Gremio de Brasil, por la semifinal de la Copa Libertadores. Aunque River había hecho un gran primer tiempo, el Muñeco sintió que no podía abandonar a sus jugadores. Que necesitaba estar junto a ellos, como ellos también necesitaban estar junto a su líder, escucharlo en el vestuario. El Muñeco ha sabido conformar un excelente grupo de trabajo, es una de sus virtudes. No se trataba de indicaciones tácticas sino de respaldo emocional. Jugado por jugado, con un pie afuera de la Copa, a los 44’ del PT decidió bajar al vestuario, sacrificando su presencia en una hipotética final. ¿Quién podía pensar en una final en ese momento? “Tengo que bajar, tengo que estar, tengo que hablar”, masculló el Muñeco. El DT se calzó una gorrita para cubrirse un poco la cara, a ver si zafaba de ojos vigilantes. En el vestuario dijo: “Sigamos así, muchachos. No nos caigamos por el gol de ellos, porque igual nosotros teníamos que hacer dos goles, es lo mismo. Metámonos otra vez en partido, que entra el primero y entra el segundo. Entra el primero y entra el segundo, es así”. Cuando le pregunté sobre ese día, fue muy clarito y sincero al explicar por qué había hecho lo que hizo: “Me tomé el atrevimiento de bajar y hablar con los jugadores porque creí que lo necesitaban. Yo también lo necesitaba. Incumplí una regla, lo reconozco y lo asumo, pero era lo que sentía que debía hacer y no me arrepiento para nada. Los jugadores deciden en el campo y la gente que trabaja conmigo está totalmente preparada, pero es indignante no tener la libertad de poder trabajar. No me importa si no estoy en la final, pero no me iba a privar de estar con mis jugadores en el momento que más lo necesitaban”. BORISNKY: Ahí nació una frase que hoy está en muchas remeras. “Que la gente crea porque tiene con qué creer”. GALLARDO: Sentía seguridad. Si no lo siento, no digo nada. No soy de los que dicen pavadas para quedar bien. Digo lo que siento. Eso no quiere decir que después te salga mal, que te equivoques, como contra Gremio acá, que me recontra equivoqué imaginando un partido que no fue. En nuestro primer encuentro de 2019, uno de los temas que charlamos fue justamente cómo se sintió en esos días previos a la final con Boca. GALLARDO: Estaba muy enojado, venía de esa tapa de Clarín en la que decían que me iban a sancionar con más de 6 meses, le dieron mucha manija al tema en varios medios. Sentía que no era casual, que el poder bajaba una línea para desgastar, para desestabilizar. Y en esos casos, si vos no estás sólido, te llevan puesto. Tenía mucha furia, y se lo transmití a los jugadores para que lo supieran. Al otro día ya estaba mejor, enfocado en el partido. BORISNKY: ¿Vos querías jugar contra Boca? Para muchos hinchas de River era arriesgar las 3 eliminaciones anteriores. GALLARDO: ¿Por qué no arriesgarlo? ¿Por qué no? (lo repite otras 3 veces). ¿Cuántas posibilidades tenés en la vida de que te suceda algo así? ¿Y vas a decir “no, porque no quiero perder lo pasado”? BORISNKY: ¿Pero no tenías miedo a una derrota? ¿No se te cruzó por la cabeza? GALLARDO: ¿Por qué debo tener mie do a la derrota? ¿Por qué tiene que ser más fuerte el miedo a la derrota, que el deseo de ganar? ¿Por qué? Decime. Te hago esas preguntas, porque así como se piensa en esto, se piensa en la vida. BORISNKY: Después de pasar a Gremio, ¿quién querías que gane: Boca o Palmeiras? GALLARDO: Si perdía Boca, mejor, obvio, pero después, padecer esa final, no. Yo empecé a vivir la final, no a padecerla, no dije “uy, mirá si ahora perdemos”. Eso habría sido tremendo. Si yo hubiese pensado eso, ¿qué mensaje les estaría bajando a mis jugadores? Porque además, si lo siento, ¿cómo hago para camuflarlo? ¿Cómo hago para dar un mensaje a mis jugadores. Al contrario. Hablé mucho con mis jugadores en esos días. Les dije que lo tomaran como una posibilidad única, no como un ¡qué va a pasar el día de mañana si perdemos!

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