Qué hacer con la amenaza de baja de los precios

Tanto los productores agrícolas como el país sufrirían muchísimo si, además de la sequía, debieran enfrentar un cambio en la tendencia de precios internacionales. El riesgo de la súper producción brasileña.

*INGENIERA AGRóNOMA, MAGISTER EN AGRONEGOCIOS

2022-11-15T08:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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Economía

Tanto los productores agrícolas como el país sufrirían muchísimo si, además de la sequía, debieran enfrentar un cambio en la tendencia de precios internacionales. El riesgo de la súper producción brasileña. Las exportaciones argentinas t i enen g ran i mportancia en nuestra macroeconomía y, cuando se observan los rubros que las integran, la proporción del conjunto formado por el complejo sojero (harina, aceite, poroto y biodiesel) y el complejo maicero han crecido respecto de los demás sectores automotriz, petrolero, minero, frutícola, carnes, etcétera, pasando de 30% a más del 40% en el ingreso de divisas desde 2018 hasta 2021. Esto hace que prestemos especial atención a lo que ocurre con los cultivos de maíz y soja, no solo en Argentina sino en países que compiten con el nuestro en el mundo y que, por lo tanto, pueden afectar los precios internacionales y por ende el futuro ingreso de divisas. Los números de los millones de dólares ingresados por exportaciones desde 2018 hasta 2021 indican claramente el aumento proporcional de divisas aportadas por estos dos complejos de granos y subproductos, que alcanzó el 42% del total en 2021. En Argentina, la soja y el maíz vienen de dos años de lluvias inferiores a lo normal por el efecto del evento conocido como “La Niña”, que abarcó importantes áreas productivas del país. Esto causó que los rendimientos promedio nacionales de soja bajaran de 30.000 a 26.000 kilos por hectárea, y los de maíz, de 8.060 a 6.990 kilos por hectárea, entre 14% y 13% de mermas, respectivamente. Las bajas de rendimiento fueron compensadas parcialmente por subas internacionales de precios, que permitieron, a pesar de los recortes productivos, elevar el ingreso de divisas por exportaciones de estos productos. Estamos frente a una nueva campaña gruesa, con el maíz temprano sembrándose, y la soja de primera preparándose para iniciar la siembra 2022/23, en lo que hasta ahora se pronostica que será un tercer año consecutivo atravesado por “La Niña”. Tal como viene anunciándose, lo complejo de esta tercera campaña con lluvias inferiores a lo normal es que los suelos se han quedado con escasas a nulas reservas de agua, y los rendimientos promedio podrían ser inferiores a los del año pasado. Solo por mencionar un ejemplo reciente, en la campaña 2017/18 los rendimientos promedio fueron de 23.000 kilos por hectárea de soja, y 6.000 kilos por hectárea de maíz. Si retrocedieran a esos números, eso representaría un menor volumen de cosecha nacional, lo cual comprometería el volumen de divisas a ingresar al país, dependiendo de los precios internacionales, que, solo si permanecieran a la suba, podrían compensar los recortes de rendi miento probables. Argentina es uno de los grandes productores y exportadores de soja y maíz del mundo, pero no es el único ni es el más grande, ni tampoco es el que más ruido hace en los precios de los mercados internacionales. Argentina, junto a Brasil y Estados Unidos, son los principales referentes americanos para estos dos complejos de granos en la exportación. SOJA. En el gráfico titulado Producción y Exportación Mundial de Soja se observa como el volumen de soja 1022/23 proyectado a producir por Estados Unidos, Brasil y Argentina representa 82% de la producción mundial de soja, y el rol sobresaliente de Brasil, con casi 40% de la producción mundial esperada para la cosecha del año que viene, mientras Estados Unidos espera aportar 30% y Argentina, 13% de la producción total. La cosecha de soja en Brasil será la que se lleve gran parte de la atención del mercado para orientar los precios a partir de mayo 2023, dado que, mientras ese país proyecta aumentar su cosecha en 25 millones de toneladas respecto al año pasado, Argentina sumaría 5 a 7 millones de toneladas por aumento de área de siembra. Estos aumentos de volúmenes permitirían proyectar bajas de precios internacionales en lugar de subas. Argentina, Brasil y Estados Unidos aportan aproximadamente 90% del grano de soja exportado en el mundo, y de nuevo, la participación de Brasil en el mercado exportador también sería sobresaliente en la campaña 2022/23, con más del 52% del volumen, mientras Estados Unidos y Argentina participaría con 33% y 4% del volumen de grano a exportar respectivamente. Sabemos que Argentina tiene otra especialidad, que agrega valor: provee al mundo principalmente subproductos de soja: 40% del volumen de harina de soja exportada del mundo y 44% del aceite de soja exportado en el mundo provienen de nuestro país, aunque Brasil también provee de ambos productos y va sumando posiciones los últimos años. Esto va dejando a Argentina en un lugar de menor relevancia mundial para el mercado internacional del complejo sojero. La campaña 2022/23 proyecta mayor crecimiento mundial de la producción respecto del consumo, y de las exportaciones respecto de las importaciones. Importa mencionar que la cosecha de soja 2022/23 en Estados Unidos avanza sobre 80% de la superficie, y las promisorias proyecciones de Brasil, con humedad suficiente en la mayor parte del área productiva que las respalda, se levantan como oferta robusta a diferencia de nuestro país, tan limitado en potenciales productivos por sequía, cuyos recortes por sequía podrían ser minimizados por la súper producción brasilera. MAÍZ. En cuanto al maíz, estos tres grandes productores americanos, Argentina, Brasil y Estados Unidos, aportan casi 46% de la producción mundial, con especial protagonismo de Estados Unidos, que participa con más del 30%, Brasil con casi 11% y Argentina con menos del 5% de la producción mundial de este cereal. Más del 50% del aporte mundial viene de otros países, entre los que China, Rusia, Ucrania y la Unión Europea tienen especial protagonismo. No obstante, cuando vemos la de manda internacional, Estados Unidos aportaría casi 30%, Brasil más del 25% y Argentina más del 22% del volumen proyectado a exportar en la campaña 22/23. Estos tres países suman un protagonismo de casi 80% del maíz exportado del mundo. Si bien Argentina conserva un rol influyente para el mercado internacional, un crecimiento productivo de Brasil, como está proyectado, podría compensar con creces los recortes productivos potenciales de Argentina y parcialmente los recortes estadounidenses, cuya cosecha avanza en más del 60% de su superficie implantada. Esto fortalece la idea de un mercado con fuerza bajista. CAMBIOS EN LOS PRECIOS. Los precios internacionales de soja han permanecido en niveles altos los últimos dos años, con condimentos alcistas relacionados a la sequía en Sudamérica y a LA falta de disponibilidad física por problemas logísticos que limitaban el normal tráfico de soja y subproductos. En cuanto al maíz, las subas observadas desde inicios de 2021, también tuvieron múltiples palancas, por un lado, la sequía en Sudamérica y por el otro, condimentos geopolíticos que quitaban de circulación parte del cereal disponible para la exportación y amenazas energéticas y de insumos claves para la producción. Si los elementos que fortalecieron los precios internacionales, fuera de la oferta y la demanda, resultaran quitados de la ecuación por el afianzamiento de los corredores comerciales de granos, garantizando la logística de exportación, y se debilitaran además los efectos disruptivos de la geopolítica, como la guerra entre Rusia y Ucrania y la crisis energética, los mercados tomaran como bajista el fuerte crecimiento en producción y exportación proyectado por Brasil, cuyo protagonismo a tomado dimensiones proporcionalmente amenazantes para Argentina. Nuestro país podría verse afectado por un doble golpe que impactaría sobre sus exportaciones: el recorte de rendimientos y el recorte de precios internacionales. Hoy, las ventas anticipadas realizadas por el productor agrícola, poniendo precio a la futura cosecha 2022/23, que aún consigue niveles altos de precios, alcanzan un volumen que representa el 1,2% de la soja y el 3,2% del maíz que espera ser sembrado y cosechado. En cuanto a los volúmenes de coberturas de precios de venta en el Mercado de Futuros de Argentina, MATBA-ROFEX, representa un porcentaje despreciable de la futura 2022/23, menos del 0,1% para ambos granos. CONCLUSIONES. La fuerte proporción de participación del complejo sojero y maicero en el ingreso total de divisas por exportaciones a nuestro país aparece vinculada a la amenaza de pérdida de cosecha por sequía y pérdida de precio. Es una amenaza cierta. ¿Qué se puede hacer? Puede ser la oportunidad para enfocar dos propuestas. Por un lado, fortalecer la gestión de precios de los productores agrícolas, apostando a elevar la gestión comercial para cubrir precios altos de la futura cosecha, con flexibilidad a la suba en caso de un escenario disruptivo que traiga nuevos récords internacionales. Por el otro, fortalecer propuestas de agregado de valor, que reste protagonismo a las exportaciones de materias primas o subproductos de primer procesamiento. Tranqueras adentro fortalecer la gestión; tranqueras afuera fortalecer reglas claras que promuevan el agregado de valor para cambiar proporciones que amenazan al desarrollo del país.

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