“Los extranjeros no se cansaron del Malbec”

El gerente de Enología de Colomé destaca el potencial de los vinos argentinos en el mundo, la productividad del sector y el crecimiento socioeconómico de las comunidades locales.

Flavia vaccarEzza*

2022-11-15T08:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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Sumario

El gerente de Enología de Colomé, Thibaut Delmotte, destaca el potencial de los vinos argentinos en el mundo, la productividad del sector y el crecimiento socioeconómico de las comunidades locales. En lo alto de la montaña, muchas cosas parecen imposibles pero entre las cumbres salteñas está uno de los viñedos más altos del mundo y la bodega en funcionamiento más antigua de la Argentina. Hay plantas de casi 200 años que siguen dando uvas para vinos de alta gama consagrados internacionalmente, a pesar de que los ríos sean simples huellas áridas. En hectáreas desérticas a 2.600 metros de altura, solo a un visionario como Donald Hess -fundador de Colomé- se le ocurriría perforar cientos de metros de profundidad para encontrar agua para regar sus viñas. Después de casi dos décadas de cosechas, el francés Thibaut Delmotte, gerente de enología del Grupo Colomé, sigue confirmando que hizo bien en elegir Salta, la que en valor FOB exporta el 3% del mercado vitivinícola (según el informe anual del Instituto Nacional de Vitivinicultura). “Colomé más que un vino es un pedazo de historia de la viticultura Argentina”, dice el enólogo, a la vez que destaca la capacidad de reinventarse y de adaptarse, la cultura de innovación de los argentinos en general, el sentido social y la sustentabilidad con el que el Hess concibió su empresa. Desde sus fincas con cuatro alturas, el Grupo Colomé destina el 60% de las ventas a América del Norte y Europa, y un 40% al mercado interno. FORTUNA: A partir de su tarea como enólogo ¿qué destaca como valor agregado de Colomé con relación a otras empresas del sector? DELMOTTE: Colomé es la bode ga más antigua de Argentina en actividad. Aquí hay una historia grande con muchas cosas para hacer con mentalidad innovadora siempre buscando hacer nuevas cosas. Cuando empecé aquí tenía 27 años y muy poca experiencia. Hess me presentó un proyecto de crecimiento hasta un millón de litros de vino que para mí era imposible. Le dije que no tenía la experiencia suficiente y me contestó que no me preocupara, que íbamos a crecer juntos. Fue empezar casi de cero e inventar una nueva enología. Plantamos viñedos donde nunca los había habido, muchas cosas que teníamos que inventar nosotros porque no había referencia de otra bodega. Yo llegué acá haciendo vino como lo hacía antes en Francia, y tuve que repensar mi manera de hacer vino para poder hacer algo acorde al lugar. FORTUNA: ¿CóMO SE PERCIBE EL VINO ARGENTINO EN EL MUNDO? DELMOTTE: Hay mucha evolución en el vino argentino y además está de moda en el mundo. Algo que siempre me fascinó en general con los argentinos es esta capacidad de reinventarse y adaptarse, o sea con nada hacer grandes cosas. Acá en Colomé si se rompe una máquina, el técnico más cercano está en Mendoza a 1.200 kilómetros. Cuando empecé en 2005 acá estábamos al principio de la enología moderna. A finales de los 90 y principio de los 2000 Argentina realmente empieza a abrir su mercado vitivinícola y los otros países se abren a importar vinos argentinos y así descubren el Malbec argentino. En ese momento los vinos tenían un estilo un poquito más americano con mucha madurez, mucha madera y, lejos de hacer una crítica, gracias a eso hoy estamos donde estamos. Entre 2010 y 2015 hubo una nueva generación de enólogos -yo me considero parte de esta nueva generación. Hubo un cambio de mentalidad para buscar otro estilo de vinos, más frescos, más frutados, más bebibles, eso justamente porque no le dimos tiempo al consumidor de afuera, de cansarse del Malbec. Por ejemplo las bodegas australianas que hacían un Syrah muy maduro muy concentrado y el público se cansó y cayeron las ventas. En cambio el vino argentino evolucionó de tal manera que el público no se cansó. Hay un estilo clásico que cierta parte de la gente y también un nuevo estilo de vino para otro público perpetua evolución en los vinos argentinos ahora es uno de los vinos más vendidos del mundo. El consumidor ya no dice “malbec argentino” o “Argentina es malbec”. Hay más conocimiento, no es solamente Mendoza. Está el Valle Calchaquí, la Patagonia y en Mendoza también hay distintos terroir. Eso es todo un trabajo que hicieron las bodegas argentinas para que el consumidor descubriera una oferta variada. FORTUNA: En cuanto a la figura del enólogo ¿cómo se conjuga la tarea con el ingeniero agrónomo? DELMOTTE: Cuando llegué en 2005 está unión no existía. El enólogo, en la bodega y el agrónomo, en el campo. Con Javier Grane, nuestro Vineyard Manager, empezamos a trabajar juntos en el campo y la bodega. No tomamos decisiones sin que haya un intercambio previo. Hay una imagen un poco idealizada del enólogo como el rockstar de la bodega, pero no es así. La base está en el viñedo. y no se puede hacer un gran vino con una mala uva. Por otra parte, el papel del enólogo es bastante central también en la parte productiva y también en la comunicación, en marketing y en ventas. FORTUNA: ¿Cómo está conformado el Grupo Colomé? DELMOTTE: Grupo Colomé tiene dos bodegas: Colomé en Molinos y bodega Amalaya en Cafayate. En total tenemos seis fincas, cuatro dedicadas a Colomé y otras dos para Amalaya. Estas fincas las tenemos en cuatro alturas distintas, que son los 1.700, 2.300, 2.600 y 3.111 metros de altura. Eso sin duda es único, no hay muchos proyectos vitivinícolas en el mundo que lo tengan tantas alturas. Hoy somos una bodega que exporta el 60% de sus ventas a mercados como América del Norte, Europa, Perú Brasil e incipientemente a China, y un 40% de ventas es en el mercado local. Donald siempre decía que es muy importante ser fuerte en el mercado local. Nuestra idea no es crecer en cantidad sino en calidad, apuntar realmente a los vinos de alta gama. FORTUNA: ¿Qué significa crecer en calidad en la realidad productiva que tienen hoy? DELMOTTE: Estamos en lo alto de la pirámide de calidad en Argentina y la idea es seguir haciendo pequeños ajustes para seguir evolucionando. A veces la calidad no solo se trata del vino sino del trabajo de la imagen del vino. Por ejemplo para Amalaya queremos que la gente tenga la percepción de que es un vino de alta gama, ya que siempre fue el hermano más chico de Colomé. FORTUNA: ¿Cómo cree que es la percepción del consumidor que va a la vinoteca o las empresas que quieren adquirir Colomé y Amalaya? DELMOTTE: Buscan calidad y algo distinto. No podemos hacer un vino que está en el promedio de estilo, tenemos que hacer algo distinto. Si hacemos algo similar a otra bodega vamos a perder porque todo nos cuesta más, desde traer una botella, un corcho, la distancia, la accesibilidad. Tenemos que hacer realmente un producto único y distinto, y eso es lo que va a buscar nuestro consumidor. Cada vez que terminamos la degustación del último vino en altura máxima preguntamos qué opinión les merece la experiencia y más del 90% de los casos dicen que es la mejor experiencia vitivinícola que han tenido jamás por por la ubicación donde estamos, por la hospitalidad, la hotelería, los vinos, los paisajes, la gente. Nunca habían visto esto, la empresa es totalmente única. FORTUNA: Usted está lanzando un vino propio en asociación con Colomé, ¿En qué consiste su proyecto personal vitivinícola? DELMOTTE: Mi sueño fue hacer mi propio vino. Compré tierra en Payogasta y planté el viñedo en cinco hectáreas. Colomé me dio la parte de logística, marketing y ventas, administración y la mano de obra, es una asociación que nos favorece a los dos. Fue una gran inversión, empecé a producir mi propia marca “Thibaut Delmotte” y la bodega se llama “Familia Delmotte”, mi señora y los chicos están también involucrados. FORTUNA: ¿Cuáles son las inversiones planeadas para este período? DELMOTTE: Estamos terminando un bar para poder recibir visitas turísticas con degustación y un restaurante que hacia fin de año debería inaugurarse en Cafayate. Siempre hay alguna renovación de viñedos acá en Colomé. La idea es mejorar año tras año en sustentabilidad y se requiere una inversión muy importante. Más que grandes inversiones buscamos consolidar la marca y crecer en calidad e imagen.

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