Tomicah Tillemann

Tomicah Tillemann* *EX MIEMBRO DEL PERSONAL PROFESIONAL DEL COMITé DE RELACIONES EXTERIORES DEL SENADO. COPYRIGHT: PROJECT SYNDICATE, 2022

2022-11-15T08:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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Sumario

Para qué sirve la web3.0 en el mundo de hoy La Oficina de Fiscalización de Bienes Extranjeros del Departamento del Tesoro de EE. UU. impuso sanciones a una tecnología llamada Tornado Cash porque “desde su creación en 2019 se usó para lavar más de 7 mil millones de dólares en monedas virtuales”. Ese tipo de medidas para hacer cumplir la ley no es nada nuevo, pero se trata de un caso excepcional porque Tornado Cash es un programa de código abierto. Es, básicamente, una herramienta automatizada que combina activos digitales y los redistribuye para proteger la privacidad. Aunque no conocemos completamente a Tornado Cash ni el motivo de su creación, sabemos que desde su puesta en funcionamiento se usó para transferir grandes sumas de activos digitales vinculados con actividades ilícitas (entre ellas, millones de dólares robados por hackers norcoreanos). Ahora, los estadounidenses que usen el servicio podrían ser penados con hasta 20 años de prisión. Hay quienes creen que esas sanciones son necesarias para evitar el lavado de dinero, mientras que otros las perciben como un exceso por parte de los gobiernos. Pero, independientemente de la perspectiva que adoptemos, vale la pena que consideremos primero por qué se creó un protocolo como Tornado Cash. En pocas palabras, la respuesta es que nuestro sistema financiero no logra equilibrar la privacidad con la seguridad. Afortunadamente, las tecnologías de la web3 (cadenas de bloques) pueden contribuir a solucionar este desafío. En la mayor parte del mundo, la privacidad digital no existe en realidad. O vivimos en países como China, donde el gobierno sabe todo sobre nosotros y usa esa información para manipular nuestro comportamiento con motivos políticos, o vivimos en lugares como EE. UU., donde las grandes empresas de tecnología manipulan nuestro comportamiento por motivos comerciales. Ciertamente, la mayoría de los protocolos de la web3 se situaron en los extremos de la gama de privacidad. Afortunadamente, los desarrolladores tienden ahora a una situación intermedia que protege la privacidad y respeta los principios democráticos básicos. Las soluciones adecuadas requieren un esfuerzo conjunto centrado en unos pocos elementos clave. En primer lugar, hacen falta objetivos claros. Como mínimo se debiera dar más control a la gente sobre su información, garantizar una mayor responsabilización en la forma en que se usan los datos, y ampliar el acceso a los servicios financieros en general. En segundo lugar, hacen falta normas técnicas que faciliten y abaraten la creación y la seguridad de nuestras identidades digitales. Finalmente, hacen falta regulaciones financieras que puedan enfocarse en los malhechores y permitir simultáneamente la transferencia segura de dinero a los disidentes y otras personas en las sociedades cerradas.

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