Los resultados rojos se tiñeron de verde

Después de tres meses con déficits gemelos, en septiembre el país tuvo superávit fiscal y comercial. Los motivos de este cambio. Qué pasará en los próximos meses.

2022-11-15T08:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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Economía

Después de tres meses con déficits gemelos, en septiembre el país tuvo superávit fiscal y comercial. Los motivos de este cambio. Qué pasará en los próximos meses. La República Argentina, al cabo de tres meses, transitó la situación de déficits gemelos. Esto ocurre cuando una economía presenta, de forma simultánea, resultados negativos tanto en sus cuentas públicas -es decir que gasta más de lo que le ingresa-, como en la balanza comercial -es decir que importa más de lo que exporta-. Esta situación desencadena problemas estructurales, los cuales necesitan cambios de fondo y no parches como generalmente ocurre en nuestro país. Después de más de dos meses de gestión de Sergio Massa como ministro de Economía y de la implementación de varias medidas, los resultados empezaron a revertirse. Recientemente el ministerio de Economía publicó el resultado de las cuentas públicas al mes de septiembre: los ingresos totales ascendieron a $ 1.624.820 millones, lo que reprsentó una variación interanual de casi 123% frente a septiembre 2021. En el acumulado de 12 meses los ingresos totales ascendieron al 18,5% del PBI, asumiendo un producto bruto de $ 70.000.000 millones, medido a precios corrientes, al tercer trimestre del año. Dicha relación mejoró en 1,3 puntos porcentuales respecto al mes anterior. Con respecto a los gastos totales, los mismos fueron de $ 1.562.196 millones y significaron una suba de casi 79% respecto al mismo mes del año anterior. Por su parte, en un año, se acumularon gastos totales por más de $ 14,7 mil millones, equivalente al 22,5% del PBI; 19,4% representa a los gastos corrientes, mientras que el saldo al gasto de capital. La diferencia entre los ingresos y egresos totales al mes de septiembre devuelve un resultado positivo, un superávit primario superior a los $ 80 mil millones. Desde mayo 2021 Argentina no experimentaba superávit primario en sus cuentas públicas. Luego, al tener en cuenta el gasto por el concepto de intereses, los cuales fueron $ 85.068 millones, el resultado final sí resulta deficitario. Por el lado de la balanza comercial, también se revirtió el saldo deficitario después de tres meses consecutivos. En junio la diferencia negativa entre lo exportado y lo importado fue de u$s 115 millones, al mes siguiente ascendió a u$s 437 millones y en agosto se ubicó en u$s 300 millones. En septiembre las exportaciones fueron de u$s 7.407 millones (disminuyeron así un 2,2% respecto a igual mes de 2021) debido a un descenso de 12,5% en las cantidades y un incremento de 12,0% en los precios. Durante el mismo mes las importaciones ascendieron a u$s 6.993 millones (se incrementaron un 18,8% respecto a igual mes del año anterior) como consecuencia de una suba de 10,5% en los precios y de 7,6% en las cantidades. En síntesis, en septiembre el saldo positivo de la balanza comercial fue de U$S 414 millones, U$S 1.271 millones inferior al saldo de igual mes del año anterior, período en el cual se había registrado un superávit comercial de U$S 1.685 millones. Ambos resultados superavitarios vienen de la mano de la implementación del llamado dólar soja, aquella cotización de $ 200 del tipo de cambio, a través de la cual los exportadores pudieron liquidar sus producciones de soja, únicamente disponible durante el séptimo mes del año. Debido al fuerte atraso cambiario, los productores, así como exportadores de otros rubros, venían retrasando sus exportaciones, a la espera de una devaluación o cotización diferencial superior. En gran parte, el déficit de balanza comercial se debió a eso. El gobierno tomó la decisión de atrasar el tipo de cambio, con el objetivo de utilizarlo como ancla, para controlar la inflación. No solo que la inflación se disparó, sino que funcionó como un desincentivo a exportar, mientras que resultó un impulso para el importador, gracias a que podía ingresar los productos a un dólar de bajo precio. Gran parte de los ingresos totales están conformados por los ingresos tributarios, los cuales, al mes de septiembre, alcanzaron los $ 1.444.653 millones, creciendo 116,0% respecto a septiembre del año pasado, motorizados principalmente por la expansión de los Derechos de Exportación, los recursos de la seguridad social y los asociados a la actividad económica. Los tributos del comercio exterior muestran una variación interanual de 247,6%. En particular, los Derechos de Exportación se incrementaron en 314,6% interanualmente, mientras que los Derechos de Importación registraron un crecimiento de 74,9%. La fuerte expansión en la recaudación por Derechos de Exportación se explica por la liquidación de exportaciones del complejo sojero realizadas durante el mes en el marco del programa del dólar soja. Por otro lado, coincidió en que, al mes de septiembre, las temperaturas bajas del invierno comenzaron a disiparse, por lo que las importaciones de energía se redujeron. Durante el invierno las importaciones de energía fueron muy protagonistas, sumado a los elevados precios internacionales, a causa de la invasión de Rusia a Ucrania y al desfavorable contexto mundial en general. Dicho todo esto, es importante entender por qué, el hecho de que la economía argentina tenga déficits gemelos, es una situación que afecta a la economía cotidiana y finanzas personales de todos sus ciudadanos y por qué es tan importante revertir dicha situación. El déficit fiscal necesita ser cubierto de alguna forma. Argentina no cuenta con la posibilidad de pedir crédito externo y, cuando intenta buscar financiamiento interno, el mercado le pide cada vez tasas más altas, como respuesta al alto nivel de desconfianza. Según la última licitación de deuda que realizó el gobierno, tuvo que ofrecer tasas en torno al 113,0%. Si bien consiguió recaudar con creces el dinero que necesitaba, lo hizo a un costo muy alto, y a cortísimo plazo, ya que el mercado no quería prestarle más allá de marzo del año próximo. Por otro lado, como una tercer vía de financiación, ha recurrido a la emisión monetaria. La consecuencia directa de la emisión monetaria es mayor inflación. A medida que la economía argentina siga presentado déficit en sus cuentas públicas, y a medida en que el gobierno cubra dicha diferencia negativa con emisión, va a ser prácticamente imposible que la inflación ceda. Por este motivo es que las proyecciones se ubican en una inflación en torno al 100,0% para fin de año. Si bien es cierto que la emisión mermó en estos últimos meses, estamos experimentando las consecuencias de la alta emisión de los meses precedentes. Por su parte, el problema de déficit de balanza comercial se traduce en menos dólares y, por ende, en menos reservas en el BCRA. A medida que el Banco Central tenga menos dólares, la consecuencia directa será mayores restricciones para seguir restringiendo el acceso al mercado cambiario. Cada vez menos personas podrán acceder, tanto al dólar oficial, como a los dólares alternativos. Como conclusión, del problema estructural de déficit gemelos que transita la economía argentina, se desprende que aumenta el costo de financiamiento interno, hay mayor emisión y, por ende, mayor inflación, así como también menos dólares y, por ende, mayores restricciones al acceso de divisas. Si bien, al mes de septiembre, esta situación se revirtió, es fundamental que ocurra lo mismo en los meses venideros, para que los cambios sean estructurales y no solo parches.

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