La deuda interna, un problema a cortísimo plazo

Tasas cercanas al 120% anual anticipan problemas para que el gobierno siga financiándose y una inflación al tono. Cuánto crecería el PBI este año.

*LICENCIADA EN ADMINISTRACIóN DE EMPRESAS

2023-01-02T08:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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Economía

Tasas cercanas al 120% anual anticipan problemas para que el gobierno siga financiándose y una inflación al tono. Cuánto crecería el PBI este año. El gobierno se enfrentó a un examen difícil de aprobar. En una de las últimas licitaciones del año se vio en la obligación de conseguir financiamiento del mercado interno por $ 412.000 millones aproximadamente. Sin embargo, el mercado dudaba que el gobierno lo fuera a lograr. Finalmente, el examen fue aprobado y la licitación resultó todo un éxito. El gobierno consiguió $ 770.000 millones, monto que permitió cubrir todos los vencimientos y que, además, dejó un saldo positivo de $ 358.000 millones. La particularidad de esta licitación, que en verdad es una tendencia que se viene repitiendo en las últimas licitaciones, es que el mercado le prestó a cortísimo plazo y a tasas muy elevadas. Por ejemplo, la Letra de Descuento, con vencimiento el 31 de marzo de 2023, recibió $ 303.000 millones, acaparando el 40,0% de los fondos totales, a una tasa efectiva anual de 117,4%, rendimiento récord que empujará al resto de las tasas vigentes en el mercado hacia arriba. En contraposición, el Bono del Tesoro, con vencimiento en noviembre de 2027, fue el instrumento más largo, el cual únicamente recibió el 1,4% de los fondos invertidos. Si bien resulta positivo que el gobierno pueda financiarse a través del mercado interno y no tenga que, por ejemplo, recurrir a la emisión monetaria ya que la opción de conseguir financiamiento del exterior no está habilitada para Argentina, lo que no resulta óptimo es la forma en la que el gobierno se está endeudando. Licitación tras licitación fue creciendo el stock de deuda interna, con vencimientos al año que viene y a una tasa muy alta. El año próximo el gobierno deberá hacer frente a un nivel de deuda que le será sumamente difícil de cumplir. Por otro lado, el hecho de que ofrezca tasas tan altas, cercanas al 120,0% anual, anticipa lo que puede llegar a ser la inflación futura. Con estos niveles de tasa, como mínimo, deberíamos esperar una inflación anual similar en algún mes de 2023. Cada vez queda más lejos el objetivo, un tanto irrealista, del ministro de Economía, Sergio Massa, de alcanzar una inflación anual del 60,0%. Con respecto a la inflación, recientemente el INDEC dio a conocer la inflación mensual al mes de noviembre. El objetivo del gobierno era que la inflación mensual comenzara con el número 5, después de cuatro meses durante los cuales osciló entre 7,4% y 6,2%. Si bien era un objetivo difícil de alcanzar, muchos analistas planteaban que podría ser 5,9%, lo cual hubiera sido un éxito para el gobierno. Sin embargo, sorpresivamente para todos, la inflación mensual no solo que fue inferior a los meses anteriores, sino que comenzó con el número 4. El dato oficial fue 4,9%. Hacía desde febrero de este año que no experimentábamos una inflación mensual en ese nivel. Este valor mensual, inferior a lo esperado, permitió que la inflación anualizada quedara a 8 puntos porcentuales de distancia de la inflación de tres dígitos. En 12 meses Argentina acumuló una inflación de 92,4%. Por lo tanto, con este dato sobre la mesa, cambian las proyecciones hacia el mes de diciembre. Se suponía que íbamos a terminar el año con una inflación anualizada superior al 100,0%. Para que dicha suposición se cumpla, deberíamos experimentar una inflación mensual en diciembre del 8,0%, lo cual no creemos que suceda. Si bien, por cuestiones estacionales, la inflación de diciembre será superior al mes precedente, el 4,9% de noviembre empuja el promedio para abajo. Seguramente diciembre alcance una inflación mensual entre el 6,0% y 7,0%, por lo que, anualmente alcanzaríamos una inflación anual entre 96,0% y 98,0%. A partir de la publicación del INDEC, el Banco Central redujo su expectativa de inflación futura, por lo que se cree que también reducirá la tasa de devaluación. En diciembre, se espera que la moneda se devalúe 6,4%, cuando el mes anterior la tasa de devaluación fue del 6,6%. Si bien la reducción sería ínfima, deja entrever un cambio de actitud por parte de la mayor entidad monetaria. De igual forma, tampoco se espera que vuelva a subir la tasa de interés de referencia. De todas formas, desde nuestro punto de vista, el dato de inflación de noviembre no descarta la posibilidad de alcanzar una inflación anual de 3 dígitos, más temprano que tarde, en 2023. Por otro lado, como dato relevante, el INDEC también dio a conocer el avance del nivel de actividad. Al tercer trimestre del año 2022 el PBI, medido a precios constantes, para quitarle cualquier efecto inflacionario, experimentó un crecimiento de 5,9% respecto a igual trimestre del año anterior. Respecto a los componentes del producto bruto identificamos que el consumo privado se expandió 10,2% mientras que el público se contrajo 0,1%, y las importaciones crecieron 21,0% cuando las exportaciones cayeron 4,6%. Por último, la partida de inversión mostró una expansión de 14,0%. Respecto a la variación entre trimestres, medido según la serie desestacionalizada, para quitarle cualquier efecto estacional que puede haber entre los diferentes trimestres, se refleja un crecimiento de 1,7% respecto al segundo trimestre del año. Las principales proyecciones indican que, este año, la economía argentina podría experimentar un crecimiento en torno al 5,0%, fundamentado principalmente en el arrastre estadístico positivo que dejó el año anterior. Los resultados de los tres trimestres van en línea con tales proyecciones. La preocupación gira en torno en el año próximo. Se cree que el PBI podría experimentar una contracción en torno al 1,0% o 2,0%. Se supone que 2022 no dejaría arrastre estadístico positivo por lo que, para crecer durante 2023, debería ser mérito de la evolución de las variables a lo largo de dicho año. No olvidemos que, el año próximo, es año electoral, situación que complicará y mucho el panorama, sumado a que, el mundo en general y economías en particular como la de Estados Unidos, se cree que también podrían entrar en recesión. Hablando de la economía norteamericana, recientemente conocimos el dato de inflación al mes de noviembre. Al igual que ocurrió en Argentina, el dato oficial resultó inferior al mes anterior, así como también, por debajo de las expectativas de mercado. La inflación mensual fue 0,1%, mientras que la anual fue 7,1%. Con dicho dato en mano la Reserva Federal resolvió subir la tasa de interés de referencia de corto plazo al 4,5% anual, es decir, experimentó un crecimiento de 50 puntos porcentuales, en línea con lo que venía realizando. Se cree que la FED continuará subiendo la tasa hasta tanto la misma sea positiva contra la inflación por lo que todavía le queda un recorrido alcista. Esa postura de la FED genera incertidumbre en el mercado ya que cada suba de la tasa, si bien puede ayudar a combatir la inflación, atenta contra el crecimiento de la economía real. Que una economía como la de Estados Unidos entre en recesión posiblemente genere un efecto derrame o contagio en otras economías del mundo, especialmente en aquéllas que dependen de ella.

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