El desorden actual comienza con un gasto excesivo

Razones y consecuencias de la multiplicación de tipos de cambio. Cuáles deberían ser las políticas cambiaria, monetaria y fiscal más sensatas. Las dificultades adicionales de un año electoral.

*DOCTOR EN ECONOMíAA (UCLA)

2023-01-02T08:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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Razones y consecuencias de la multiplicación de tipos de cambio. Cuáles deberían ser las políticas cambiaria, monetaria y fiscal más sensatas. Las dificultades adicionales de un año electoral. Cualquier persona que quiera evaluar lo que el gobierno hace en materia económica corre el riesgo de perder el juicio en la confusión de medidas y acciones erráticas y desordenadas, propias de funcionarios que no saben lo que hacen ni lo que quieren. La multiplicación irracional de tipos de cambio es de tal nivel de demencia que hace dudar de la política económica en general. Tener una multiplicidad de tipos de cambio hace aún más difícil el planeamiento económico del sector privado, aumentando el ya de por si volátil riesgo cambiario que deben enfrentar. Más preocupantemente, quita foco a la política económica, desgasta a los protagonistas, disipa las energías de los funcionarios y empresarios y confunde la discusión de ideas. La negociación con China acerca del uso del SWAP para reservas de libre disponibilidad es una manifestación de cortoplacismo. Si bien es bueno tener líneas de crédito con bancos centrales de otros países, y usarlas en condiciones de crisis, no es bueno abusar de esos recursos en situaciones que no son imprevistas. La situación actual no es la de una crisis imprevista que requiere usar recursos como una línea de crédito con un banco central. Nuestra situación es propia de un atraso cambiario manifestado en el tipo de cambio oficial, que está excesivamente bajo. El Banco Central tiene que reconocer que vender dólares tan baratos, que se pueden considerar dólares subsidiados, pone en peligro las reservas, y que siempre estaremos con un banco central con reservas decayendo si el tipo de cambio está tan barato como para que la demanda de dólares exceda la oferta. El incremento de reservas que provendrá del SWAP chino será también dilapidado en unos meses. Para equilibrar el mercado cambiario se necesita un tipo de cambio más elevado para que suban las exportaciones y bajen las importaciones. También se puede equilibrar el tipo de cambio si aumenta la productividad de los sectores exportadores de la economía. Pero esto muchas veces depende del sector privado. Depende del sector público en el sentido en que éste puede realizar reformas estructurales, que bajen los costos de los exportadores, pero no pareciera que el gobierno esté avanzando en algo así. También ayudan obras de infraestructura que aumentan la productividad del sector exportador, u obras que aumentan la producción de energía o la explotación de recursos naturales. Pero todas estas medidas llevan tiempo en ejecutarse y tardan en aumentar la exportación. Por lo que volvemos a la necesidad de políticas cambiaria, monetaria y fiscal sensatas. Lo primero en política cambiaria sería devaluar el tipo de cambio oficial. En política monetaria es prioritario disminuir la compra del Banco Central de títulos públicos, y en política fiscal la prioridad es bajar el gasto real. Y volvemos a la política fiscal y la necesidad de bajar el gasto. Porque si hay menor gasto, hay menor necesidad de que el Banco Central compre deuda pública, y si compra menos deuda habrá menos emisión, y si hay menos emisión se bajará la presión sobre el tipo de cambio. El gobierno sigue adelante con un presupuesto para 2023 que está en línea con lo acordado con el Fondo Monetario en lo más importante: un déficit primario de 1,9 % del PIB. Esto es una exce lente noticia. Habrá que ver si lo cumple, y yo tengo mis dudas. En un año electoral sería relativamente fácil conseguir que el Fondo acepte un desvío, si no es muy grande. Y si fuera grande, el programa correría peligro, pero se podría esperar buena voluntad del Fondo ante una nueva gestión. Y en un año electoral las presiones van a ser tantas será muy difícil resistirlas. Pero obviamente lo deseable sería que el gobierno se mantenga firme en una reducción del gasto, y reduzca el déficit fiscal aún más de lo presupuestado. El objetivo actual se propone una reducción del déficit de sólo 0,6 % del PIB, y eso es muy poco para lo que necesita el país. Las discusiones acerca de un bono de fin de año son otra manifestación del mismo desorden que mencioné anteriormente. Sin embargo, es bueno que se esté hablando de un bono y no de un aumento salarial. Habría que ver cómo esto afecta el objetivo fiscal de un déficit primario de 2,5 % del PIB para este año. Lo deseable este año es también que se reduzca el déficit más de lo pactado con el Fondo ya que el objetivo actual significa una reducción de sólo 0,5 % del PIB con respecto a lo que fue el año pasado, y esto también es una consolidación muy tímida. El Fondo pronostica un gasto salarial del gobierno nacional del 2,9 % del PIB tanto para este año como para todos los cinco años de proyección. Este es el mismo nivel del año pasado. Sin duda, ésta debería ser una oportunidad para reducir el gasto público ya que sabemos que la plantilla de personal del Estado es excesiva.

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