Belleza en tensión

Rachel Fleminger Hudson, última ganadora del premio de fotografía The Art of Color, de Dior, camina siempre sobre una cuerda floja entre la estética y el sentido, la interpretación y la autenticidad, el humor y la emoción.

TEXTO: GALIA LOUPAN. FOTOS: R ACHEL FLEMINGER HUDSON.

2022-11-04T07:00:00.0000000Z

2022-11-04T07:00:00.0000000Z

Editorial Perfil

https://kioscoperfil.pressreader.com/article/282548727229835

Reportaje Especial

Belleza en tensión He crecido con el arte tan incrustado en mi experiencia frente al mundo que todo eso surge de forma natural en mis fotos” “Me interesan mucho los fotógrafos que retratan la vida real, aun cuando sus imágenes pueden ser definidas como ‘falsas’”. -Tu trabajo sin dudas es muy pictórico, de hecho, por momentos recuerda a artistas como Hans Holbein, Otto Dix o Georges De La Tour… -Es gracioso, porque si bien no fueron influencias directas, creo que me criaron con tanto arte, que todas estas imágenes clásicas están incorporadas en la forma en que veo las cosas. Mi papá es crítico de arte y recuerdo, por ejemplo, cuando escribió un libro sobre Tiziano y durante tres años, todas las vacaciones íbamos a ver sus obras a Italia. He crecido con el arte tan incrustado en mi experiencia frente al mundo que todo eso surge de forma natural. En realidad, esto es algo con lo que lucho, porque cuando tomo las fotos, trato muy conscientemente de no ir a lo que es instintivamente hermoso para mí, pero siempre fallo. Tomar fotos hermosas es muy fácil para mí, porque encuentro cosas hermosas. Así que quería hacer imágenes que tuvieran algo difícil en ellas. Pero siempre termino haciendo fotos bonitas… (risas). -Ganaste The Art Of Color, el reconocido premio de fotografía que otorga Dior cada año. ¿Cómo trabajas con el color? -Los colores son todos originales en el sentido de que nunca agrego un color que no esté ya allí, pero sí dibujo los colores que están. Realmente estoy tratando de ver hasta dónde puedo empujar la imagen para revelar cosas. Me gusta comenzar con la piel, para ver cuántos detalles puedo dibujar. Y luego todo tipo de cosas empiezan a aparecer en el ambiente, en la iluminación, estos extraños halos aparecen alrededor de la gente. Mis tutores están horrorizados, pero me encanta (risas). -Entonces, ¿quiénes son tus principales influencias? -Sin duda, la fotografía y el cine de los años 60 y 70. Los cineastas que más me han influenciado son probablemente Ken Russel, Ingmar Bergman, Rainer Werner Fassbinder y Roman Polanski, aunque tengo mis dudas con Polanski… También películas de cine “Giallo” (suspense italiano) o de Hammer Horror, pero no por sus elementos góticos. Tienen estos increíbles retratos de gente en la calle, personajes que no son importantes para la historia pero que tienen grandes reacciones. Por lo demás, me interesan mucho los fotógrafos que retratan la vida real, aun cuando sus imágenes pueden ser definidas como “falsas”. -Vos misma solés transitar esa tensión entre la autenticidad y la composición... -Me interesan mucho los estudios culturales y lucho con la pura creación de imágenes, especialmente en un contexto de moda. Solía sentir que estaba haciendo imágenes posmodernas, que eran derivadas y sin sentido. Crear imágenes con una intención puramente estética no tenía sentido para mí. Ahora, estoy llegando a entender que la autenticidad viene en un nivel material. Tengo una enorme colección de ropa de los años 70, que utilizo para crear estos personajes. Los personajes no son auténticos, porque están re-escenificados y, sin embargo, son auténticos porque está sucediendo una experiencia en vivo: las personas en las fotos están usando ropa real, están experimentando una realidad performativa. En la actuación, las cosas son falsas y reales al mismo tiempo. Pero he luchado con la realidad de la industria de la moda du rante mucho tiempo, especialmente por sus problemas de sustentabilidad, pero ahora la estoy explorando en el contexto del vestuario. Estoy pensando en mi trabajo tanto basado en el vestuario como en la imagen, lo que me ha hecho respetar mucho más toda la esfera de moda del trabajo. -¿Cuál es tu relación con los entornos digitales? -En cierto modo, mi trabajo es una reacción a la “irrealidad” del arte digital, ya que se trata de estar allí físicamente, de la experiencia real. Acabo de hacer una película que trata sobre una encarnación viva y encarnada, algo real y físico. Y mientras hacía la película, también estaba pensando en el espacio virtual, y en cómo será la gente cuando la mitad de su mente ya no esté experimentando la realidad, sino esta hiperrealidad, algo que no es real pero también lo es. Al final del día, todos somos reales y todos estamos aquí. De ahí viene mi idea de “cara a cara”: en realidad continuamos interactuando a nivel físico, a pesar de que estamos teniendo esta experiencia virtual. Incluso si las fotografías o las películas se muestran en un contexto virtual, se trata de cosas reales. -Y tú, ¿cómo solés aparecer en tus imágenes? -Hoy en día, se supone que siempre debés etiquetarte a vos misma pero la realidad es que soy una persona muy curiosa y las demás personas me resultan infinitamente más confusas e interesantes que yo misma. Estoy constantemente tratando de entenderlas y no lo logro… Más allá de eso, siempre termino haciendo imágenes muy emotivas, así que supongo que eso algo dice sobre mí… (risas). La verdad es que el mundo me resulta algo muy hermoso y casi insoportablemente emocional. A menudo desearía no encontrarlo tan hermoso, porque es muy abrumador. Y no me refiero necesariamente a la estética, pero siempre estoy asombrada por el mundo. Y el intento de hacer imágenes divertidas y emocionales también es parte de cómo me relaciono frente al mundo y, sobre todo, frente a su gente.

es-ar