Un innovador concepto ginecología. en materia de

Cada vez más especialistas enfoque aceptan el holístico para tratar a un las pacientes como todo: cuerpo, mente y espíritu. Una tendencia por descubrir.

TEXTO: CARINA ETCHEGARAY. FOTO: CHRISTIANE BAUMGART. ESTILISMO: JULIA NESTER.

2023-01-17T08:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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Salud

Consultas exprés, poca empatía y atención a la hora de escuchar, una receta automatizada con la medicación. Levante la mano la mujer que no se sintió maltratada -o destratada- en una consulta ginecológica. Como en muchos otros planos, la violencia ginecológica es una realidad contundente y silenciosa. La buena noticia es que cada vez más médicas y médicos están cambiando ese paradigma frío y despersonalizado, para aceptar que la mujer que se sienta del otro lado del escritorio es un todo, cuerpo, mente, espíritu. El enfoque holístico permite abordar ese conjunto de planos que se superponen para que, aliviar dolores y molestias, se complemente con este camino alternativo. “Los médicos, en Argentina, nos formamos en un enfoque biologicista en general, acultural, con orientación curativa y eficacia pragmática con tendencia a la medicalización. Todo lo que no es normal es anormal, hay que curarlo, y se estigmatiza lo que no se entiende”, explica la Dra. Sandra P R Magirena, ginecóloga general e infanto juvenil, sexóloga clínica y diploma de honor de la UBA. Pero los aires están revueltos y la especialista acepta que son cada vez más los ginecólogos y ginecólogas que están ampliando la mirada hacia un modelo médico integrativo, el que se incorporen las medicinas complementarias. Todas para una Las dolencias, en general, no solo las ginecológicas, tienen un origen multifactorial. Además de la base genética intervienen otros elementos como la mente, la emoción y el sistema inmune. La ayurveda, medicina milenaria de la India, nos dice que todas las enfermedades se originan en el complejo mental y que atraviesan estadios de evolución. En este camino, la Dra. Magirena aclara que “en nuestro sistema médico tradicional el primer síntoma que vemos corresponde al tercer estadio de la ayurveda, es decir, que un desequilibrio en el sistema puede comenzar antes en una emoción o una creencia y luego afectar al órgano”. Hoy, sabemos por la neurociencia que la respuesta de nuestro sistema general está manejada por el sistema Psico Neuro Inmuno Endocrinológico que funciona como una gran network interna. En definitiva, un pensamiento o una emoción repercute directamente en todo el sistema cuerpo-mente-espíritu. Alineada con este pensamiento, la Dra. María Elisa Moltoni, ginecóloga del Hospital Británico de Buenos Aires, es consciente de la importancia de la carga emocional con la que llega cada paciente a la consulta. “Siempre tenemos que tener en cuenta la parte psicológica, empezando porque el o la paciente deben estar de acuerdo y haber comprendido los beneficios de su tratamiento, para llevarlo a cabo; el/la paciente tiene que participar de la decisión terapéutica luego de haber recibido la información correspondiente”, asevera. En estos caminos que se redescubren, también deben incluirse las narrativas particulares de cada paciente, en las que pueden aparecer saberes ancestrales o medicinas de tradición, que aportan un valioso componente al proceso de sanación. Sufrir no está bien El síndrome premenstrual es un nombre que el sistema médico tradicional le puso a manifestaciones particulares y personales de la mujer antes que se inicie el sangrado menstrual. Pueden ser desde cambios de humor o dolencias mínimas, hasta modificaciones en el apetito o el deseo sexual. Algo así como cuando está por llover y la tierra tiene olor húmedo o los animales cambian de hábitat. Pensemos que la mujer cíclica, todos los meses prepara su ovario para que ovule. El útero cambia su tapiz interno por si llega ese óvulo fecundado, todo esto acompasado por movimientos hormonales de ascenso y descenso de estrógenos y progesterona. De no haber un embarazo el ciclo termina, eliminando el tapiz uterino como menstruación. Por lo tanto, “es totalmente normal y saludable ´sentir´ estos movimientos, de aquí que es tan importante que las mujeres desde la adolescencia aprendan a conocer sus ciclos y sus cambios para entender qué es lo normal y así consultar a su ginecólogo o ginecóloga si detecta algún problema, por ejemplo dolores o modificaciones del sangrado”, recomienda la Dra. Molteni. Cada mujer vivirá este proceso mensual de manera particular. Algunas necesitarán modificar sus dietas, otras dormir más, otras usar tizanas calmantes, otras meditar, otras hacer ejercicio intenso. Lo único que no es normal y requiere consulta es el dolor menstrual, o calambre uterino, ya que una cosa es “sentirlo” como parte de un proceso fisiológico y otra es padecerlo. Los medicamentos, ¿enmascaran el dolor sin aportar la verdadera solución al problema? Sobre este punto, la Dra. Mercedes Fiuza, médica tocoginecóloga de la Ciudad de Buenos Aires, especializada en ginecología, obstetricia y cirugía endoscópica ginecológica y directora y creadora de Casa Sora, ofrece su punto de vista. “Un medicamento no siempre apaga el dolor, pero sí puede ser necesario en diferentes padecimientos. En ginecología, como en otras ramas, hay situaciones que necesitan de medicaciones específicas. Pero siempre creo necesario complementar los tratamientos con nutrición y acompañamientos terapéuticos de diferentes tipos”. Somos lo que sentimos Y, si vivimos con estrés excesivo, todo puede complicarse. Es verdad que el estrés nos acompaña y que, en dosis bajas, hasta es saludable para la supervivencia. El problema surge cuando se convierte en crónico, porque el impacto no solo es ginecológico, sino sobre aspectos generales de la salud: afectará la inmunidad, nos hacemos más propensos a enfermarnos, dormimos peor, sumamos fatiga diurna y agotamiento, sentimos una amenaza constante y eso a veces nos impide disfrutar la vida y conectar con el momento presente. “Muchas parejas deciden buscar un embarazo y el ciclo de la mujer se altera. Esto tiene que ver con el estrés, el cortisol, la adrenalina. Ante cualquier alteración menstrual hay que pensar qué está pasando, si falleció alguien en la familia, si cambió la alimentación, si hubo una mudanza, si está haciendo más ejercicio. Hay tantas cosas que influyen en nuestros cuerpos que dejar todo en lo biológico, en lo orgánico, es tener una mirada muy pequeña de la medicina”, sostiene la Dra. Florencia Salort, docente de ginecología en la carrera de Medicina del Instituto del Hospital Italiano de Buenos Aires. Totalmente convencida del espacio íntimo que se debe generar en la consulta, la especialista asegura que siente a la medicina como un espacio de encuentro, una mirada hacia el otro. “Al mirar a los ojos a la paciente, que se sienta tranquila, escuchada, ya la empezaste a sanar. El cuerpo responde a esto”.

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