SOLEDAD BUENANUEVA “Por suerte, cada vez se habla menos de vinos de mujer”

Enóloga principal de la Bodega Dante Robino, nos comparte sus recuerdos, pero también su aguda mirada sobre la gran, y apasionante, industria vitivinícola.

2021-12-01T08:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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ENCUENTROS

-¿Cómo te acercaste al mundo del vino? -El que me introdujo fue mi abuelo, que trabajaba en una bodega y siempre nos contaba muchas historias. Lo llevaba mucho a mi papá cuando era chico y él también nos transmitía sus recuerdos de cuando lo hacía probar de las piletas, o del olorcito típico de cuando entrás a una bodega, y más en época de vendimia. La verdad es que me encantaba cuando mi abuelo me contaba todo eso. Ya desde chica, en la mesa familiar, me servía soda con un poquito de vino, y me transmitió toda esa pasión por esta industria. Es un trabajo que te enamora día a día. -¿Te fue difícil el camino siendo mujer? -Al principio sí, pero el rol de la mujer ha cobrado mucha importancia en el sector. Soy parte del Club de Mujeres Profesionales del Vino (CMPV), que se formó hace 6 años y ya somos más de 100 enólogas y agrónomas de primera y segunda línea de mando en bodegas y fincas. Hoy por hoy, todo está más equilibrado y las mujeres y hombres tienen los mismos espacios. -¿Qué es lo que más disfrutás de tu trabajo? -Lo que más me gusta de ser enóloga es tener ese espacio de calma y creatividad a la hora de darle vida a un buen vino. Mi etapa favorita es la vendimia, es una época donde se generan muchas emociones, son largas jornadas llenas de ilusiones y esperanzas… Es realmente un regalo poder disfrutar del nacimiento de una nueva cosecha, estar en contacto con la naturaleza, recorrer viñedos, seguir la evolución de la uva, y trabajar con todo el equipo con la finalidad y el deseo de poder transmitir toda nuestra pasión y esfuerzo a través de una copa de vino. -¿Qué creés que las mujeres aportan al mundo del vino y especialmente a Dante Robino? -Innovación, orden y delicadeza. También somos más perfeccionistas y empáticas, lo que nos lleva a tener una mejor relación con nuestros colaboradores. -¿Cómo fue el trabajo de rebranding de Dante Robino? -¡Muy bueno! Tiene que ver con todo un concepto con el que se está trabajando desde que Cervecería y Maltería Quilmes compró la bodega, de tratar de llegar más lejos, a Marte, conquistar nuevos universos, pero siempre desde el amor por lo que hacemos. Y el nuevo logo, inspirado en el sol de Mendoza, también simboliza la importancia que le damos a nuestra tierra. -¿Cómo te llevás vos con el mundo del cosmos y los signos, muy presente en ese rebranding? -Es muy loco porque hasta hace varios meses no era un tema que me llamara la atención, pero justo un tiempo antes de saber cómo iban a ser las nuevas etiquetas, me empecé a relacionar con mucha gente que estaba interesada en el universo, constelaciones y cosas más espirituales, y empecé a indagar un poco más en esos temas, empecé a hacer yoga, meditaciones, y a conectarme con personas que hablan de lo mismo. Y se ve que todo llega a su debido tiempo, porque cuando vi todos los nuevos diseños quedé fascinada. -¿Cómo ves a la consumidora femenina de vinos actual? -Me encanta ver la evolución y cambio de la relación de las mujeres y el vino. La mujer ya no solo consume vinos blancos dulces, con poco alcohol. También está incursionando en vinos tintos, con cuerpo, y no sólo a través del consumo sino de todo lo que rodea a este mundo. Hay muchas mujeres que visitan las bodegas, y por suerte, ya cada vez se habla menos de “vinos de mujer” y “vinos de hombre”, sino que distintas situaciones de consumo. Tenemos que sacarnos ese preconcepto de encima -¿Cuáles creés que son las nuevas cepas o los nuevos vinos que hay que animarse a probar o serán estrella en algunos años? -El Malbec es y seguirá siendo siempre nuestra cepa emblema, pero están empezando a tomar protagonismo el Cabernet Franc, Pinot Noir, Petit Verdot. Más allá de las cepas, lo que está cambiando también son las formas de elaboración, y muchas veces la innovación va por ahí.

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