Cómo organizar el tiempo

Es uno de los males de nuestra cotidianidad: que las horas se nos escurran. ¿Es posible evitarlo? Sí, con trabajo, planificación y voluntad

2022-01-12T08:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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Vida Sana

Incapacidad para decir que no, falta de autodisciplina, posponer, querer hacer demasiadas cosas en poco tiempo... Hay muchas causas por las que sentimos que el tiempo no nos alcanza. ¿Cómo solucionarlo? Consejos Fijarse realmente por qué perdemos el tiempo. Lo primero y fundamental para conseguir un buen manejo del tiempo es analizar las causas que nos llevan a una mala administración (falta de previsión o de organización, etc.) y ser conscientes de que es un problema que se puede corregir con aprendizaje. Aprender a juzgar objetivamente el tiempo que nos lleva una tarea. En ocasiones, no cumplimos con la fecha límite de los plazos porque subestimamos el tiempo que tomarán los proyectos, o nos distraemos y perdemos la noción del tiempo, o no vemos nuestras limitaciones en forma realista y aceptamos demasiado trabajo que no concluiremos en un determinado periodo. Llevar una agenda. Pero no sólo para anotar las citas que tenemos, sino para distribuir nuestro tiempo. En ella deberíamos apuntar diariamente todas las actividades que realizamos desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir y el tiempo aproximado que necesitamos para esas tareas, de tal forma de no comprometernos si vemos que no podemos encajarlo dentro del organigrama que ya tenemos. Detectar los fallos y corregirlos. Si sabemos que debemos dejar los niños en el colegio a una hora pero siempre lo hacemos más tarde, seguramente es que debemos levantarnos antes para poder salir de casa con el tiempo necesario. Establecer prioridades. Debemos ver qué actividades son ineludibles y qué actividades realmente debemos dejar para otro día en el que dispongamos de más tiempo. Programar el reloj, el celular con múltiples alarmas. Para que no se nos olvide cuándo debemos hacer cada cosa podemos recurrir a las alarmas. De esta forma, sabremos que debemos acabar una actividad para poder llegar a tiempo a la siguiente, de manera relajada y organizada. Aprender a decir que no. A veces nos comprometemos a hacer cosas que no son realmente necesarias, o aceptamos plazos de tiempo muy cortos subestimando la complejidad de la tarea o sobreestimando nuestra capacidad de trabajo. Esto también puede ser por una dificultad en el planeamiento o una distorsión en la percepción del tiempo.

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