Lucía Maman

La artista plástica, hija del galerista Daniel Maman, se destaca en el circuito del arte en Miami con su mirada realista sobre bioética.

GABRIELA PICASSO

2022-01-15T08:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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SUMARIO

Vive en Allapattah, el nuevo circuito de arte de Miami. Creció rodeada de artistas y obras, en galerías y museos. Su padre, Daniel Maman, le enseñó que parte de su trabajo es saber “venderse”. Hija del galerista argentino Daniel Maman, Lucía creció entre obras, talleres, museos, galerías y fue en esa convivencia con el arte que decantó, siguiendo su propio camino, su naturaleza de artista. “Desde que tengo memoria estuve rodeada de pinturas y sentí curiosidad por aprender”, asegura la pintora que, desde hace cinco años, se mueve y proyecta en el vibrante circuito artístico de Miami. Instalada en su taller-viviendagalería, un “warehouse” (depósito) de 750 metros cuadrados ubicado en Allapattah, el nuevo distrito del arte de la ciudad y flamante espacio de exposición para Maman Fine Arts en Miami (además de la galería de Wynwood), crea piezas de gran formato, diferentes y provocadoras. Lectora voraz, le interesa la bioética, la filosofía, los estudios sobre discapacidad, la ciencia y el espiritismo. Y vuelca esta multiplicidad cognitiva, con un frenesí incansable, en sus creaciones atípicas, lejos de los tecnicismos de las escuelas. NOTICIAS: Su familia ha estado vinculada al arte desde siempre, ¿cómo influyó este hecho en su vida como artista y qué consejos recibió? Lucía Maman: Positivamente. Tengo una muy linda relación con mis padres y fue y es un gran apoyo tenerlos como interlocutores cotidianos y compartir con ellos la misma pasión. NOTICIAS: ¿La carrera de la artista se hace fácil o difícil cuando se nace rodeada de arte? Maman: No sé. Creo que estar en contacto con artistas desde chica o tener la experiencia de acompañar a mis padres en sus visitas a distintos talleres, me permitió empezar a decodificar de qué se trataba el arte y cuál era trabajo de un artista. Y ese trasfondo impactó más que nada en mi manera de comenzar a pintar, que fue impulsiva y sin conocimientos académicos previos. En parte creo que soy autodidacta, porque tuve la posibilidad de tener esa escuela. NOTICIAS: ¿Su primera pintura? Maman: La primera que hice por voluntad propia y no como un deber escolar, fue en el taller de Juan Doffo cuando tenía 17 años. Él me pidió que llevara una foto, unos pinceles, un par de acrílicos y un bastidor. Llevé una foto de mi hermano de chiquito pateando una pelota. El pelo le tapaba el rostro y la pelota grande y de plástico multicolor que lo sobrevolaba era casi tan grande como él. En lo que duró la clase, la terminé. NOTICIAS: ¿Cuándo se dio cuenta de que iba a dedicarse al arte? Maman: Ese mismo día en el taller de Juan sentí que ese era mi anhelo. Quedé imantada a la pintura desde aquel primer cuadro. Pero sentirme artista me llevó varios años y varias crisis lograr cierta estabilidad, reivindicar mi elección de pintar y, sobre todo, aprender a disfrutar el proceso creativo. NOTICIAS: ¿Cómo surgió la idea de trasladar al lienzo fotos que reflejan anomalías genéticas? Maman: Surge por el avance de la industria biotecnológica y las respectivas problemáticas eugenésicas que esto acarrea. En este contexto, me pregunto por el lugar que tiene y tendrá lo anómalo en una sociedad cada vez más cercana a la idea de manipulación genética y mejoría de la especie. NOTICIAS: ¿Trata de crear conciencia e impactar? Maman: Retrato la diferencia por que tiene el poder de vivificar la empatía. Lo diferente, lo anómalo es visualmente atractivo y tiene el poder de activar por su carácter de novedad un proceso de exploración personal, presentando una oportunidad de repensar el status quo no solo visual sino también ético. Mi trabajo busca, entre otras cosas, concientizar que, para mirar a un otro, también hay que saber cómo mirarlo. En una sociedad que estigmatiza al otro hay que aprender a mirar desprejuiciadamente. Lo deforme no es típico, pero eso no significa que sea feo. Lo que buscan estos retratos es el reconocimiento de lo extraño, el moverse hacia el otro a través de la diferencia reconociendo en él su plena humanidad. NOTICIAS: ¿Cómo es su proceso de investigación antes de ponerse a pintar? Maman: Es un proceso de recolección de imágenes e información. Hago un collage mental entre esa información, experiencias personales, reflexiones aleatorias, datos curiosos, cultura popular, historia del arte, espiritismo, etc. Lo divertido es que a pesar de que el plano de la investigación y el plano artístico estén intrínsecamente relacionados, no se da una conexión explicita y lineal entre los dos. La lógica que sigue el arte no es estrictamente racional. NOTICIAS: ¿Acepta críticas de su padre? ¿Qué le dice? Maman: Sobretodo en relación a ciertas cuestiones burocráticas a las que solía ser más reacia. Por mi padre, entendí que el artista también tiene otras obligaciones. No es solo arte, arte, arte, también hay un trabajo en saber cómo “venderse” que hay que aprender a llevar. NOTICIAS: ¿Impactó la pandemia en su obra? ¿En qué forma? Maman: Cuando estalló la pandemia estuve varias semanas frenada por la angustia y la preocupación del momento. Todo se desconfiguró y pintar perdió un poco el sentido. Y cuando pude recuperar las ganas, ciertas situaciones o pensamientos al respecto se empezaron a colar en la obra. NOTICIAS: ¿Qué se vio en esta última Art Basel post pandémica? Maman: Fue una feria distinta, hubo un recambio de galerías y predominó el arte contemporáneo por sobre el moderno. Por otro lado, también la feria inauguró un espacio nuevo dedicado al arte virtual. NOTICIAS: Su opinión del arte virtual y los NFT ¿futuro o perdición? Maman: Gran parte de nuestra vida hoy se dirime en espacios virtuales y el arte se vuelca por lo tanto hacia esa dirección. Actualmente, hay un furor y una especulación muy grande alrededor del NFT, que se asemeja más a un mercado bursátil que a una experiencia artística.

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