De cumpleaños en Cariló

El ministro de Seguridad festejó con su familia, pero con cuidados por el Covid. Bronca con Volnovich y el saludo de Berni.

JUAN LUIS GONZÁLEZ (DESDE PINAMAR) jlgonzalez@perfil.com @juanelegonzalez

2022-01-15T08:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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POLÍTICA NACIONAL

Aníbal Fernández está de festejo. Es verdad que es una celebración moderada: en los médanos de Cariló, casi en el límite con Villa Gesell, no hay música, invitados o grandes tortas con velas encima. Al ministro de Seguridad sólo lo acompaña su esposa, su hijo mayor, dos heladeras para la playa y el gazebo color verde militar que ya es un clásico de los veranos costeros. También está “Gardel”, el libro que escribió Felipe Pigna y que el funcionario estaba leyendo cuando lo encontró NOTICIAS. “¿Justo hoy aparecen por acá?”, lanza Aníbal, a modo de recibida del equipo de esta revista. Claro, el hombre acaba de cumplir 65 años y quiere tomarse un día para relajar en familia, aunque nadie se la está haciendo fácil: a pesar de que el reloj recién marca las doce del mediodía del domingo 9, ya tiene más de 500 saludos en su celular, que va contestando uno por uno. “Cumplir años no es ningún mérito pero igual te felicito”, le dice su par bonaerense, Sergio Berni, con la acidez que lo caracteriza, entre otros cientos de saludos que se van acumulando en su Whatsapp. Pero la espada mediática del Gobierno conoce el juego, y acepta posar para una rápida sesión de fotos. Ida y vuelta al agua -“que fría que está”-, tres clicks de la cámara y a otra cosa. Aníbal está de cumpleaños. AÑO NUEVO. Fue una semana movida para el ministro. Como le encomendó el Presidente, Fernández sólo pasó los fines de semana por Cariló, el balneario costero donde tiene una casa y donde incluso fue candidato a concejal en el 2019. En sus planes originales estaba festejar su cumpleaños 65 rodeado de amigos, pero el avance de la pandemia se lo impidió. “Nos parecía que no era el momento de juntar gente en casa, si invitás a uno terminás invitando a 20 y por ahora mejor que no”, explica su esposa, precavida ante el virus. Una curiosidad: el sábado 8, un día antes del aniversario de Aníbal, su compañero en el Gabinete, Juan Luis Manzur, hizo exactamente lo mismo. Estuvo en Pinamar para festejar su cumpleaños pero lo hizo solamente rodeado de su familia y ni siquiera se dejó ver en la playa. Quizá por los cuidados sanitarios y políticos que tomó es que a Aníbal le cayó pesada la difusión del video que muestra a la titular del PAMI, Luana Volnovich, veraneando en México junto a su pareja. “No soy celador de nadie, pero mirá dónde estoy yo. También estoy en el Caribe”, lanzó con ironía el ministro desde la Casa Rosada, a su regreso de Cariló. Fernández le puso voz a una bronca generalizada que se extendió entre el albertismo contra la funcionaria camporista. Son muchos los miembros del círculo presidencial que no se tomaron más que un fin de semana para descansar y a los que, en contraste, le cayeron pésimo las imágenes de Volnovich en las playas caribeñas. El propio Alberto está dentro de la lista de los molestos con la funcionaria. No fue el único dardo que lanzó Aníbal en su regreso desde la costa atlántica. El ministro también apuntó contra el embajador argentino en Nicaragua, Daniel Capitanich, que compartió un acto con Moshen Rezai, uno de los acusados por el atentado a la AMIA. “Un espanto, si yo era el embajador no me hubiera presentado”, lo calificó, en una crítica que podría traer algo de cola en la interna: el embajador es el hermano de Jorge, el gobernador de Chaco, uno que ya ni disimula sus intenciones de competir en las PASO 2023 con la idea de desbancar a Alberto. Los hermanos sean unidos. FUTURO. Aníbal prefiere no hablar de política en el día de su cumpleaños, pero asegura que el 2022 será bueno para Argentina y también para el Gobierno. También dice que las turbulencias que tuvo el Frente de Todos -en medio de las cuales él terminó llegando al ministerio- ya quedaron atrás. “Fue una pavada lo que pasó, pero ya está, no se va a volver a repetir”. Hubo otra tormenta que surfeó el ministro antes de que terminase el año pasado. Fue el revuelo que se armó cuando se publicó la noticia que lo involucraba a él con un supuesto romance con Esmeralda Mitre. El tema escaló fuerte en los medios pero la propia descendiente del fundador de La Nación se ocupó de desmentirlo. Antes habló con Aníbal, a quien conocía porque él la había ayudado en el pasado en su carácter de abogado. Fue ella la que le comentó al ministro que iba a salir a aclarar la versión, gesto que Fernández agradeció. Sin grieta. La idea del ministro, si la agenda lo permite, es volver los fines de semana que restan de enero a Cariló, donde su familia lo espera. Tiene que terminar el libro de Pigna, que ya leyó casi a la mitad.

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