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Parabrisas - 2021-06-03

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CONSEJOS

CONSEJOS

Jorge Omar Del Rio Los vehículos se fabrican cada día con mayores avances tecnológicos en los sistemas de seguridad. Sin embargo, esto no sirve de mucho, si el conductor no maneja responsablemente. El ABS no aumenta la capacidad de frenado. Varios factores entran en juego para aprovechar este notable auxiliar. Estamos en el último mes del año a En la edición anterior estuvimos desarrollando un poco el tema de los airbags para conocer mejor sus características y los requerimientos de cuidados y actitudes por parte de los ocupantes de los vehículos, con el objetivo de conseguir el mejor resultado en cuanto a la protección que brindan en caso de accidentes. En esta oportunidad queremos dedicar el espacio a otro de los dispositivos importantes para la seguridad, pero que en este caso tiene la función de colaborar para evitar que se produzcan los impactos. Nos referimos a los sistemas ABS, que ya están presentes en la mayoría de los vehículos de todos los segmentos pero, a pesar de eso, en la Escuela de Manejo Avanzado notamos que una gran cantidad de conductores no tienen el conocimiento exacto acerca de sus características y funcionamiento. Incluso muchos creen que se trata de un dispositivo que aumenta la capacidad de frenado de los vehículos, lo que los lleva a tener cierto exceso de confianza, porque suponen que, por tener frenos con ABS, los automóviles podrán detenerse en menos metros en caso de ser necesaria una frenada intensa para evitar un choque. En realidad, estos sistemas no inciden directamente en las posibilidades mecánicas para lograr la detención del automóvil, aunque tienen un aspecto que resulta fundamental para mejorar las posibilidades en las circunstancias de extrema necesidad. Es que, en líneas generales, todos los sistemas de ABS procuran conseguir que las ruedas del vehículo sigan girando aun bajo una fuerte presión sobre el pedal de freno, incluso, sobre terrenos de baja adherencia, lo cual permite mantener un mejor control del vehículo en esos momentos. Además, si el conductor lo aprovecha correctamente conseguirá detenerse en la menor distancia que permitan las condiciones en cada caso. Todo gira y gira Es importante destacar que para conseguir la mayor eficiencia de frenado resulta importante que las ruedas estén siempre girando, ya que, cuando las cubiertas se bloquean, el vehículo consume más distancia para detenerse. Si el bloqueo sucede en las ruedas delanteras, además de la mayor distancia, el conductor quedará impedido de cambiar la dirección, si fuera necesario. En caso de que ocurra en las ruedas traseras, las consecuencias pueden ser más peligrosas y difíciles de controlar por los desplazamientos laterales que se producen. Por eso, para detenerse en el menor espacio posible y con seguridad, es necesario aprovechar al máximo los diversos componentes del sistema de freno y también la adherencia de las cubiertas en relación con el camino sobre el que se esté circulando, para evitar que se bloqueen. Cuando los vehículos no disponen de un sistema ABS, todo eso depende del conductor, el que, dosificando la presión sobre el pedal de freno, puede conseguir ese objetivo. Un conductor que se haya capacitado correctamente puede lograr una gran eficiencia en ese sentido, pero la mayoría de los que manejan no tienen la oportunidad, o no son conscientes de la importancia, de incorporar esa capacitación y, por lo tanto, al momento de enfrentar una emergencia producen maniobras que no suelen ser las más efectivas. El camino histórico Por los motivos susodichos, desde hace ya muchos años, los especialistas comenzaron a buscar soluciones para disminuir las consecuencias de los errores humanos. Conseguir esto que es sencillo de enunciar presentó un desafío técnico muy importante para los diseñadores, ya que no resultó fácil crear mecanismos que combinaran la posibilidad de percibir cuándo las ruedas se detenían con la adecuada respuesta en los sistemas hidráulicos que produjera el alivio necesario de presión de frenado para evitar el bloqueo. Quedarán en el recuerdo aquellos primeros desarrollos en los que, cuando el sistema se accionaba, era muy notable un golpeteo que el conductor percibía en su pie a través del pedal de freno, y la sucesiva secuencia de frenado y liberación resultaba brusca y con pérdida de eficiencia, especialmente, en caminos irregulares. Los avances fueron lentos, al extremo de que entre la primera y la segunda versión del desarrollo pasaron más de diez años, hasta que con la llegada de la computación comenzó un proceso mucho más acelerado. Tal vez por eso, en aquellos momentos era parte importante en la promoción de los vehículos, ya que los fabricantes anunciaban que estaban equipados con sistemas ABS de segunda, tercera, quinta … u octava generación, denominaciones que iban reflejando los sucesivos pasos de desarrollo del sistema que iba perfeccionando sus cualidades. Al paso de los años, y especialmente con el avance de los sistemas electrónicos, todos estos auxiliares fueron mejorando notablemente hasta llegar un momento en el que, especialmente en los modelos de alta gama, se dispone de sensores que perciben la diferente velocidad de rotación entre cada una de las ruedas del vehículo y, de acuerdo con eso, producen modificaciones individuales de la presión de frenado, que colaboran en mejorar mucho la eficiencia y el control del vehículo. En los rodados comerciales estos sistemas resultan especialmente útiles, porque ayudan a compensar las importantes diferencias que se producen al momento de frenar según la carga transportada, con el objetivo de procurar que no se bloqueen las ruedas traseras, ya que las consecuencias que eso produce suelen ser muy complicadas. Todas estas informaciones permitirán al usuario comprender más claramente cuáles son realmente las posibilidades que le brinda su vehículo de acuerdo con las características y el nivel de evolución del sistema que está instalado. Responsabilidad sobre todo Es bueno comprender que los sistemas ABS podrán ayudarlo a tener mejor control en circunstancias exigentes, pero no reducen por sí mismos la distancia de frenado, la cual estará determinada fundamentalmente por las características técnicas del vehículo, su peso, sus cubiertas, la velocidad que esté desarrollando y la superficie del camino por el que transita. Es importante que los conductores perciban claramente estas realidades porque, aunque son varias las técnicas que es importante adquirir para conseguir la mayor seguridad conduciendo automóviles, las que están relacionadas con el frenado suelen ser decisivas al momento de tratar de evitar un siniestro. Con mucha frecuencia escuchamos sobre accidentes, de diversas consecuencias, que ocurren porque los vehículos no logran detenerse antes de impactar contra algún obstáculo u otro vehículo, pero pocas veces los conductores analizan qué grado de participación tuvieron en lo sucedido. Por lo general, interpretan que hay causas externas (el estado del camino, el clima, la maniobra o reacción de otro conductor, etc.) que justifican lo ocurrido pero, luego, la realidad indica que resulta muy importante poder discernir sobre la participación de cada uno para intentar evitar hechos similares. Se produce diariamente una importante cantidad de choques en nuestras calles y rutas, y la mayoría de las pericias demuestra que son accidentes que pudieron evitarse. Actualmente, en muchos casos, los vehículos siniestrados disponen de los últimos equipamientos técnicos en cuanto a frenos y sistemas de seguridad pero, aun así, no fueron suficientes para eludir el accidente. Es que habitualmente no se considera ni se le presta la debida atención a la importancia de la tarea del conductor al comando de su vehículo. La industria automotriz realiza grandes esfuerzos e inversiones para facilitar y complementar la tarea del conductor, pero todavía resultan decisivas las actitudes y maniobras que se realizan sobre cada vehículo para conseguir mayor seguridad. Este es uno de los mayores objetivos que tenemos en la Escuela de Manejo Avanzado: tratar de brindar a todos los alumnos los conocimientos que les permitan desarrollar con mayor eficiencia su tarea de conductores de distintos vehículos, en cualquier camino o condición de clima, para que a través de ello logren mejorar notablemente su propia seguridad. En este sentido, y especialmente en estos momentos de intenso tránsito tanto en las ciudades como en las rutas, es posible adoptar la actitud de conducir procurando crearse amplios espacios de anticipación, que serán variables según la velocidad a la que circule, con el objetivo de evitar los imprevistos que puedan llevar a situaciones extremas..

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