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Parabrisas - 2021-06-03

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Casi único

TEST

Por RENÉ VILLEGAS / Fotos de ALEJANDRO CORTINA RICCI

Es uno de los pocos hatchback que aun quedan en el segmento de los medianos. Y uno de los productos más equilibrados del mercado. Fabricado en la provincia de Santa Fe, sobresale por su motor de 153 CV y el completo nivel de equipamiento. Renovado a inicios del año pasado, la pandemia nos privó de tomar contacto con uno de los referentes de producción nacional. Con buen nivel de ventas, se mantiene como uno de los medianos más equilibrados del mercado: eficiente, seguro y disponible a un precio competitivo. Cada vez quedan menos autos medianos dentro del mercado local, y ya solo un par son de cinco puertas. Si anotamos que de las dos generaciones del Peugeot 308, la de producción local está en el ocaso de su vida comercial (a punto de cumplir 10 años), y que la segunda generación, conocida en la Argentina como GT, ya fue reemplazada en Europa, el Chevrolet Cruze Hatch queda posicionado como, prácticamente, el último sobreviviente de un segmento que llegó a ser multitudinario hace dos décadas. Si bien la versión de cinco puertas no es la más elegida de la oferta Cruze, no nos subíamos a uno desde su lanzamiento. Además de remarcar los últimos cambios en la gama del modelo del moño, repasaremos los niveles de equipamiento disponibles, ya que hoy se establece como una de las opciones más interesantes de nuestro mercado. Eso ha servido para que durante el último año el Cruze haya comercializado un buen número de unidades, llegando a rivalizar con el Toyota Corolla (solo sedán) el liderazgo del segmento C, mientras que un puñado de rivales quedó bastante por detrás. ¿Por qué? La clave Sin dudas, el hecho de ser producido localmente le permite a General Motors disponer de unidades para entrega inmediata, algo que en los últimos meses no se ha vuelto tan común por aquí. Con oferta disponible y un precio competitivo, a pesar de que los autos medianos queden opacados por la fama de los SUV, el Cruze se mantiene como una interesante opción. El hecho de pertenecer a un segmento mediano trae consigo ciertas características, entre ellas la posibilidad de contar (en esta variante Premier, tope de gama) con asistentes a la conducción, entre ellos el sistema de frenado autónomo con detección de peatón, algo que agregó a fines de 2019, cuando fue renovado. Recientemente, la gama Cruze también fue noticia debido al lanzamiento de las versiones LTZ, disponibles con menor equipamiento, y que aquí intentaremos desglosar. Actualmente se ofrece en seis configuraciones y dos tipos de carrocería. Las LT vienen con caja manual de seis velocidades y traen de serie climatizador automático, tapizado de símil cuero negro, control de velocidad crucero, cámara de marcha atrás con pantalla de 7”, On Star, WiFi y seis airbags, entre otros. La LTZ agrega, tanto con carrocería sedán como hatch, caja automática de seis velocidades, acceso y arranque sin llave, pantalla de 8” con cámara HD, sensores de lluvia, luces y estacionamiento delanteros y traseros. Además, el hatch suma en exclusiva faros traseros led y techo solar eléctrico. El Premier, que utilizamos en esta nota, incorpora butaca del conductor eléctrica, tapizado de símil cuero marrón (Umber), asistente de estacionamiento, cargador inductivo y asistencias a la conducción, como sensor de ángulo ciego y alerta de cambio involuntario de carril. Todo esto demuestra, en general, suficiente dotación en cada una de las versiones. Pocos cambios A fines de 2019, el mediano recibió leves mejoras estéticas, que se centraron inicialmente en las versiones Premier. Estas incorporaron nueva decoración interior en tono oscuro y tapizado color marrón claro, que involucró a los apliques sobre la plancha y los paneles de las puertas. La nueva combinación propone una mejor calidad visual, aunque en general mantiene un nivel de terminaciones acorde, sin materiales blandos al tacto. Con el paso de los años es común ver en unidades de la nueva generación del Cruze desgastes sobre algunas piezas engomadas, lo que denota una falta de esmero en ciertos componentes, entre ellos en el indicador de posición de la selectora, e incluso sobre las teclas engomadas del volante. Si bien este detalle permanece sin cambios desde lo visual, ante las críticas hay que mencionar que Chevrolet adoptó la tecla que permite desactivar el sistema de arranque y parada automático del motor. En términos de espacio interior hay que recalcar la buena postura frente al volante, con amplias regulaciones. El instrumental se advierte simple, pero muy completo y fácilmente legible, mientras que solo podemos criticar la visibilidad posterior, debido a una luneta compacta. De todas formas, si circulamos marcha atrás, la pantalla de 8 pulgadas transmite las imágenes ‒mediante una cámara de alta definición‒, que no deja pasar detalles. Entre las soluciones tecnológicas destacamos la compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay, y el Wi-Fi nativo, junto al sistema OnStar, los últimos elementos exclusivos de la mar ca Chevrolet. Dos objeciones aparecen casi al final del auto, y están en el baúl: una es su escasa capacidad, de 290 litros, y la otra la utilización de una rueda de repuesto temporal, ya que se hubiera preferido desde siempre, al menos, un neumático convencional, aunque sea en medida diferente. En lo que respecta al diseño exterior, el Cruze ganó una nueva grilla frontal, de mayor tamaño y con más cromados, que incluso desde su renovación tiene diseño similar entre las versiones hatch y sedán. Las ópticas continúan siendo halógenas, cuando ya modelos del segmento inferior han adoptado luces con tecnología full led. La derecha El motor de 1,4 litros, de origen Opel y desarrollado en Alemania, ha sido una de las características de la segunda generación de este modelo. Entrega 153 caballos de fuerza, con inyección directa de combustible y turbo, contando con 25 kgm de torque a partir de las 2.000 vueltas. Este combo es más que suficiente para lograr muy buenas prestaciones, destacándose también en la zona media-alta del rango de revoluciones. Se combinan con un chasis decorosamente puesto a punto, que si bien emplea suspensión trasera semi-independiente por eje de torsión, presenta muy buen confort de marcha, sin transmitir inseguridad a la hora de doblar rápido. Se destaca también por prestaciones, superando los 210 km/h de velocidad máxima, y bajando los nueve segundos para pasar de 0 a 100 km/h. Además, el habitáculo está muy bien aislado del ruido exterior, por lo que transmite aún mayor sensación de seguridad. El consumo se muestra reducido, con muy buena marca en ciudad, gracias en parte al otrora criticado Start&Stop. La gama del Chevrolet Cruze Hatch arranca a un valor de 2.467.900 pesos para la versión LT (2.429.900 pesos en el caso del sedán), casi sobre el piso del impuesto al lujo. La LTZ se comercializa a 2.586.900 pesos (2.586.800 pesos), mientras que la Premier de la nota lo hace a un valor de lista de 2.718.900 pesos (2.718.900 pesos). De todas formas estos valores, que están ya sobre el margen de los impuestos internos, son sugeridos en un entorno complicado. Sin embargo, por lo que pudimos averiguar, entre los autos de este rango de precios el Cruze es uno de los que más respeta el precio de lista, y eso está relacionado con la constante disponibilidad de unidades, debido a ser producido localmente. Pero, ¿qué pasará en el futuro? La Argentina es el único país que produce este auto, Debido a ello, no sería extraño que fuera el último producto que Chevrolet comercialice en el segmento C, aunque todo indica que se mantendrá en producción al menos por un tiempo más. Al día de hoy es una de las propuestas más interesantes del mercado.

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