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Parabrisas - 2021-09-09

Data:

PEUGEOT 3008 GT PACK TEST.

SUMARIO

Texto y fotos: ALEJANDRO CORTINA RICCI

Esta actualización del SUV fabricado en Francia mantiene el eficaz motor turbonafta de 165 CV. Es confortable y suma puntos gracias al destacado nivel de equipamiento. El señor de los colmillos Peugeot no la tuvo fácil con el restyling del 3008; “aggiornar” algo que de por sí ya es lindo no siempre resulta bien. Y esta actualización fue nada menos que una de las últimas intervenciones de Gilles Vidal, por entonces Jefe de Diseño de la marca francesa, quien hace unos meses decidió tomar nuevos rumbos. Vidal, además de ser el padre de los famosos “Airbumps” que utilizan varios modelos de Citroën y creador del i-Cockpit, fue el impulsor de las características garras y colmillos de luces de leds que dan vida a los últimos modelos de Peugeot, entre ellos el 208 nacional. Justamente allí radica una de las principales novedades del nuevo 3008, estrenando una parrilla frontal sin marcos que se extiende con un curioso entramado bajo los faros (también reestilizados) y que es escoltada por prominentes colmillos de led que se llevan todas las miradas en ese sector. En cuanto a dimensiones, sigue siendo el mismo vehículo. Su carrocería mide 4,44 metros de largo, 1,84 m de ancho y 1,62 m de alto, en tanto que la generosa distancia entre ejes, de 2,67 metros, garantiza una buena habitabilidad. Los trazos laterales de la carrocería también se mantienen inalterados, conservando el diseño de las llantas de 18 pulgadas, los marcos superiores y el techo pintado en un tono más oscuro, además de los característicos protectores plásticos de la parte inferior de las puertas: este detalle ‒que permite mantener siempre impoluto los zócalos internos para no ensuciarse al ingresar al vehículo‒ es proclive a tocar las veredas cuando se estaciona cerca del cordón. Exteriormente, los otros cambios relevantes están en el portón trasero. Allí se modificó la serigrafía de los apliques que dan nomenclatura al modelo y versión (3008 y GT, respectivamente), del mismo modo que se reestilizó el dibujo interno de los faros, ahora con un acrílico transparente que deja traslucir las delgadas tiras de led que emulan las “garras de un león”. Mejoras funcionales El 3008 de segunda generación ‒presentado mundialmente en 2016 y que a nuestro país llegó un año más tarde‒ fue uno de los primeros modelos de la marca en ofrecer el ya mencionado y novedoso i-Cockpit. Se trata de un singular concepto de arquitectura del habitáculo pensado para que el conductor evite desviar significativamente la vista del camino. Es por ello que el volante, de diámetro reducido y formato asimétrico, está ubicado debajo de un moderno panel de instrumentos ciento por ciento digital. Conceptualmente nada ha cambiado en esta actualización, aunque hay algunos detalles estéticos y funcionales para resaltar. Entre los primeros podemos destacar que la superficie textil que antes recorría el ancho del panel de a bordo y puertas fue reemplazada por una símil madera; por su parte, el espejo fotocromático modificó su fisonomía y ahora no tiene marcos plásticos. En este apartado, el aspecto más significativo quizás sea la nueva pantalla táctil de 10" (de 8 pulgadas en el 3008 anterior), cuyo formato es más horizontal y ofrece mejor calidad de imagen. En lo funcional hay elementos que se agradecen, como la incorporación de un botón para manipular la asistencia al mantenimiento de carril (ubicado debajo del volante) y dos puertos USB para los pasajeros de las plazas traseras (al lado de la salida del aire acondicionado). Un dato llamativo es que, al igual que el 208 GT que probamos hace algunos meses, la butaca del acompañante ahora ofrece anclajes para sillas infantiles (Isofix y Top Tether). La selectora de cambios sigue siendo del tipo joystick, aunque se modificaron algunos comandos a su alrededor: desaparecieron el botón Sport y la ruedita para seleccionar los diferentes modos de manejo del Advanced Grip Control, y en su lugar quedó una tecla destinada a comandar todo lo anterior. Al margen de lo mencionado hay que resaltar que el Peugeot 3008 es uno de los vehículos más confortables de su clase. La posición ideal de manejo se obtiene con mucha facilidad, dada la cantidad de ajustes del volante y la butaca (eléctrica con dos memorias), además de los “amenities” para los pasajeros de adelante, como los asientos calefactables con masajeadores. Pero atrás también hace la diferencia, y aquí me permito una referencia personal. Con tres hijos menores, encontré muchas limitaciones al momento de buscar un auto donde quepan tres sillas infantiles: aquellos que son lo suficientemente cómodos a lo largo y a lo alto, no lo son a lo ancho. Luego de hacer un “exhaustivo” relevamiento entre todas las alternativas viables de los SUV del segmento C, el 3008 resultó ser el más amplio entre paneles de puertas, con 135 centímetros de longitud, es decir, entre 10 y 5 cm más que sus principales rivales. El baúl también es de los mejores de su clase. Además de contar con un sistema de apertura eléctrico que es verdaderamente una maravilla, ofrece 591 litros de capacidad y la posibilidad de regular la altura del piso en dos niveles. Sin embargo, la mala noticia es que debajo de esta cavidad se aloja una rueda de auxilio de uso temporal. Sin sorpresas En nuestro mercado, la gama 3008 sigue ofreciendo las dos opciones mecánicas con que fue lanzada en 2017: la turbodiésel 2.0 HDi de 180 CV, cuya caja automática ahora es de ocho velocidades, y la naftera 1.6 THP de 165 caballos que manejamos en esta oportunidad. Este propulsor turbo se destaca por empujar con decisión durante los procesos de aceleración una vez que el tacómetro supera las 2.000 rpm. Trabaja asociado con una transmisión automática Tiptronic de seis velocidades con convertidor de par (con levas detrás del volante), con la que conforma un conjunto muy eficaz. Las prestaciones de este binomio son elocuentes. Durante las pruebas de rigor obtuvimos una velocidad máxima de 195,9 km/h, en tanto que la aceleración de 0 a 100 km/h de este Peugeot 3008 fue de 9,6 segundos. El nivel de consumo resulta razonable para un vehículo de su tipo, aunque advertimos un gasto excesivo de carburante en el ámbito urbano, donde puede recorrer 8,6 kilómetros por cada litro de combustible. Sin embargo, esa medida es equilibrada por los excelentes 18,5 km/l que arroja cuando se circula a 90 km/h constantes, y que contribuye a promediar un rendimiento de 13 km/l entre los usos en ciudad y en ruta. El comportamiento dinámico del Peugeot 3008 es, sin lugar a dudas, una de sus principales virtudes: es un vehículo que motiva a hacerle kilómetros y kilómetros de ruta. Esta cualidad no quita que también ofrezca un destacado confort de marcha; de hecho, las suspensiones se muestran muy equilibradas. Sin embargo, en terrenos irregulares ‒como ser empedrados o ripio‒, la ausencia de un tren trasero independiente multibrazos (tiene eje semi-rígido) y el bajo perfil de los neumáticos de 18 pulgadas (215/55) pueden conceder cierta aspereza en determinadas circunstancias. No existen versiones 4x4 del Peugeot 3008 en el mercado argentino. Todas cuentan con tracción delantera, motivo por el cual no es un vehículo apto para salirse demasiado de los caminos convencionales, pese a tener generosos ángulos de ataque y salida (20 y 29 grados, respectivamente) y despeje del suelo (21 centímetros). No obstante, para suplir la ausencia de la tracción integral se sirve de un mecanismo electrónico denominado Advanced Grip Control con seis modos de conducción. Básicamente, este sistema limita la transferencia del par motor sobre el tren delantero y gestiona el frenado en función del terreno (Normal, Nieve, Barro, Arena y ESP Off). La dirección, con asistencia eléctrica, es tan suave como eficaz, mientras que el sistema de frenos (con cuatro discos y ABS con distribución electrónica de frenado) respondió de manera sobresaliente en la pista: para detenerse por completo desde 100 km/h necesitó 44 metros. La vanguardia tiene su costo Podríamos utilizar varios párrafos para detallar la completísima dotación del 3008 GT Pack THP, que lógicamente tiene su correlato en el precio: cuesta 6.037.000 pesos, y lo curioso es que se trata del mismo valor al que cotiza la variante Diesel (GT Pack HDi), y la única opción disponible del nuevo 5008 (con siete asientos), también turbodiésel. Este valor, claro está, lo posiciona como uno de los modelos más caros del segmento, pero también de los más completos en materia de confort y seguridad. Más allá de lo consignado, en ese primer rubro se destacan el techo panorámico, el cargador inductivo para teléfonos celulares y el sistema multimedia GPS incorporado y compatible con Android Auto y Apple CarPlay, además del excelente equipo de sonido HIFI de FOCAL, entre otros. En el rubro seguridad la dotación es muy sólida. Amén de ofrecer ABS (con REF y AFU), control de tracción y estabilidad y airbags frontales, laterales y de cortina (estos últimos para las dos filas de asientos), el Peugeot 3008 GT Pack THP dispone de control de descenso en pendientes, detector de inatención del conductor y varias ADAS, es decir, asistencias a la conducción. Entre ellas sobresalen el control de velocidad crucero adaptativo, el de reconocimiento y recomendación del límite de velocidad, el alerta de riesgo de colisión, el frenado autónomo de emergencia, las alertas de cambio de carril y de punto ciego, y los sensores de estacionamiento (delanteros y traseros) con cámaras con efecto 360. En un segmento cada vez más poblado y variado en características, este 3008 “full” termina rivalizando con todas las versiones tope de gama de la competencia, pese a que conceptualmente no son necesariamente “comparables”: en este universo de los SUV medianos hay opciones para todos los gustos y conviven modelos Diesel, nafteros (aspirados o turbo), híbridos, e incluso algunos con tracción 4x4.

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