AUDI A4 40 TFSI

Con el sistema Mild-Hybrid como principal argumento, esta simple y eficaz receta del reconocido modelo propone ventajas impositivas, al mismo tiempo que mejora en eficacia.

POR CHRISTIAN HEIN / FOTOS: ALEJANDRO CORTINA RICCI

2022-11-15T08:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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SUMARIO

CONTACTO. El destacado producto de la marca de los anillos entrelazados es uno de los exponentes de la tecnología Mild Hybrid por lo cual recibe beneficios impositivos. El equipo propulsor entrega 190 CV y se complementa con una batería de iones de litio extra. Son cinco las generaciones de una exitosa trayectoria del Audi A4, un elegante sedán que sobrevive a la cada vez más instalada moda de los SUV. Perteneciente al segmento de los medianos premium, tuvo un restyling que arribó a la Argentina allá por mediados de 2020. La gran novedad del modelo de la marca de los cuatro anillos radica en un recurso con el que, además de un sutil ahorro de combustible, beneficia al usuario local con importantes beneficios arancelarios. Se trata de la adopción de una batería extra, también de 12 voltios, en este caso de iones de litio. Este acumulador está asociado a un motor de arranque eléctrico, unido al cigüeñal por una correa que además hace las veces de alternador y puede generar hasta de 5 kilowatts en las fases de deceleración. Esta ingeniosa tecnología le permite, en algunas situaciones de conducción, apagar el motor para ahorrar combustible mientras los sistemas del vehículo se mantienen en funcionamiento. Este sistema (una variante del A6 y el Q8), le brinda, según la casa de Ingolstadt, un ahorro de combustible de 0,3 litros cada 100 kilómetros. Muy racional El impulsor es el mismo que utilizaba el modelo que lo precede: el conocido naftero 2.0 TFSI de 190 CV y 32,7 kgm de torque. Con tecnología turbo con inyección mixta (directa/indirecta) e intercooler, toda la potencia la transmite a las ruedas delanteras, intermediando entre ambos una eficaz caja automática de doble embrague con siete marchas, S-Tronic, de muy rápida respuesta y con levas detrás del volante. Esta sociedad trabaja de manera excelente, brindándole al A4 una agilidad única, al tiempo que en ruta viaja súper relajado a muy bajas revoluciones, aprovechando que el torque máximo nace a partir de las 1.450 vueltas. En los números oficiales esto redunda en una velocidad máxima limitada de 240 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 7,3 segundos. Todo esto con muy bajos valores de consumo, ayudados también por un bajo coeficiente aerodinámico de Cx 0,25, para lograr un rendimiento en ruta declarado (según las normas europeas) de 19,6 km/l, mientras que en ciudad arroja 13,7 km/l para promediar los 16,6 km/l. Como buen Audi contemporáneo, cuenta con el conocido sistema Audi Drive Select, que le ofrece al conductor la posibilidad de elegir entre los modos Efficency, Comfort, Auto, Dynamic e Individual. Balance justo Tales prestaciones están acompañadas de un notable comportamiento dinámico ‒fruto de una carrocería muy robusta y muy liviana‒, del equilibrado reglaje de las suspensiones y del bajo centro de gravedad que propone este tipo de siluetas. El andar en ciudad es bastante confortable, a pesar del bajo perfil de los neumáticos de medida 245/40 en llantas de 18 pulgadas. En ese mismo ámbito mostró un despeje adecuado, o, por lo menos, hay que decir que no toca tanto como el Mercedes-Benz C300 que probamos hace unos meses en Parabrisas. Sobrio Mientras que el exterior lo caracteriza como un vehículo moderno y elegante, por dentro conserva las cualidades de su antecesor en cuanto a la elogiada habitabilidad. Sorteando el algo dificultoso ingreso por ser un tanto bajo, el conductor encontrará una excelente posición de manejo que se logra con la asistencia eléctrica de la correspondiente butaca y el volante que se regula manualmente en altura y profundidad. Los demás ocupantes también tendrán un espacio adecuado, salvo el de la plaza central trasera, que tiene el túnel de la transmisión y la parte posterior de la consola como obstáculos. El volumen del baúl acompaña con unos apropiados 460 litros. Allí, además de las dos baterías del auto, se encuentra la rueda de auxilio, que lamentablemente es temporal. El habitáculo de esta variante presenta un estilo clásico, que lo asemeja a la mayoría de los Audi actuales, compartiendo la manufacturación y el diseño de muchas de las piezas. La insonorización es muy buena, y le sumamos la buena calidad de los materiales en general, además de las terminaciones, todo digno de un vehículo premium. El tablero de instrumentos es totalmente digital, tecnología que le permite adecuar la pantalla al gusto o necesidad del conductor. Ítems varios Sin una dotación que asombre ‒entre otras cosas, este A4 no cuenta con las principales asistencias al manejo (ADAS), como incorporan muchos medianos de marcas generalistas‒, el equipamiento de serie es coherente: gran pantalla tipo flotante MMI Touch de 10,1", techo solar, climatizador automático de tres zonas, butacas tapizadas en cuero, sensores de estacio namiento delanteros y traseros con cámara marcha atrás, y Audi Smartphone Interfaces compatible con Apple CarPlay y Android, además del acceso y arranque “sin llave”, entre otros ítems. Más allá de los elementos obligatorios, en cuestiones de seguridad sumamos, como destacado, luces delanteras y traseras en tecnología led, seis airbags, discos en las cuatro ruedas y detector de fatiga. Precio a favor Mientras que el el valor de este modelo 40 TFSI S tronic arranca en los 61.120 dólares, con la misma mecánica esta variante Advance llega a los 64.400 dólares. Entre los medianos premium que lo enfrentan en nuestro mercado se encuentran el BMW 320i SportLine de 184 CV, a 74.900 dólares, con bastante más potencia (258 CV), más moderno y también Mild-Hybrid (con batería de 48 voltios), y el recientemente presentado Mercedes-Benz C300, cuyo valor es de 104.000 dólares. Fuera de los tradicionales competidores alemanes, también hay que tener en cuenta al Lexus IS, que propone una versión híbrida 2.5 300h Luxury de 219 CV, al elevado precio de 128.500 dólares. Este último, tanto como el Mercedes y el Audi, cuentan con beneficios impositivos. Recordemos que los vehículos híbridos e híbridos “suaves” como el alemán, en nuestro país tributan el 5 por ciento del impuesto aduanero de importación, en lugar del 35 por ciento habitual, además de estar exento del impuesto a las patentes en las ciudades de Buenos Aires, Neuquén y Río Grande, mientras que en la provincia de Mendoza tributa el 50 por ciento.

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