Publication:

Perfil (Domingo) - 2021-05-02

Data:

“persiste el desconocimiento sobre china porque consumimos noticias del Norte”

POLÍTICA

MARIANO BELDYK

“La memoria que China posee de los gobiernos kirchneristas hace que tenga una percepción política muy positiva en relación con nuestra administración”, sostiene el actual embajador argentino en Beijing, Sabino Vaca Narvaja, en conversación con PERFIL. Y resalta: “Ese entendimiento y buena voluntad entre los gobiernos es lo que permitió un diálogo fluido y una cooperación sin precedentes en los momentos precisos”. El último jueves, el presidente Alberto Fernández asistió, en persona, al arribo del último cargamento de vacunas provenientes de aquella nación. En cuatro viajes repartidos desde el domingo pasado, China completó el envío de los 2 millones de dosis de Sinopharm que restaban, con la particularidad de que el último avión le permitió a la Argentina cruzar la simbólica frontera de las 10 millones de dosis en un mundo donde los inmunizantes solo abundan para las potencias centrales. —Mucho se dijo sobre la seguridad y efectividad de las vacunas de origen chino, ¿hay información clara respecto a estas variables de inmunizantes a disposición de la Argentina? —Hubo información errónea circulando por lo que quiero aclarar que la vacuna adquirida por nuestro país (Sinopharm) es la que produce el Beijing Institute of Biological Products y tiene alrededor de un 80% de eficacia. Ha sido aprobada para su uso de emergencia en 36 países y regiones y se han aplicado más de 300 millones de dosis dentro y fuera de China. Sus indicadores de seguridad y eficacia superan los estándares de autorización de la OMS y los ensayos clínicos, en Argentina, fueron realizados en la Fundación Huésped, por lo que el infectólogo Pedro Cahn ha explicado con claridad su fortaleza y seguridad. —¿Por qué no se pudieron adquirir aún más dosis desde China? —Hoy China tiene, exponencialmente, la mayor capacidad de producción de vacunas y, al igual que lo sucedido con los insumos médicos, es probable que se convierta en uno de los proveedores más importantes del mundo. No obstante, en los últimos meses, se ha enfocado en un fuerte plan de vacunación interna, lo cual generó cierto cuello de botella en las provisiones ya pautadas. En Argentina se agilizó por la gestión realizada entre los Ejecutivos de ambos países. Para principios de junio se prevé que la producción de vacunas de las principales farmacéuticas chinas pase a otro nivel, con lo cual se regularizaría la provisión a otros países. Y esto se potencia con la estrategia que lleva adelante nuestro gobierno para que Sinopharm pueda producir con empresas locales la vacuna, al igual que se avanzó con la Federación Rusa. —En su paso por Buenos Aires, los enviados del presidente estadounidense Joseph Biden plantearon que el accionar de China y Rusia con las vacunas es “mercantilismo” y no una respuesta global humanitaria... —Plantear que el accionar de China es “mercantilismo” cuando el control de las vacunas quedó casi por completo en manos de las principales economías del Norte global (de donde provienen la mayoría de los grupos Big Pharma) es, al menos, un argumento sin sustento. Nuestro gobierno ha sido muy pragmático y ha conseguido vacunas de calidad con quienes pudieron proveerlas en función de nuestras normas internas tanto sanitarias como de marcos legales. Decir que los países con los que más cooperamos en todas las fases de la pandemia hacen mercantilismo es subestimar nuestra política exterior y no comprender la intensidad y profundidad de la cooperación que desarrolla nuestro país y su apuesta por un mundo multipolar. La cooperación con China fue una sin precedentes y fue clave para mantener la robustez de nuestro sistema sanitario. Si sumamos los 42 vuelos y los cinco barcos que se concretaron en 2020 (35 vuelos, vía Shanghái, y otros siete, vía Guangzhou) estamos cerca de las 1500 toneladas de insumos médicos. Y esta coordinación aún continúa. —¿Qué representa hoy China para la Argentina, como potencia media, frente a un EE.UU. que plantea profundizar la competencia con Beijing: un riesgo, una oportunidad...? —Necesitamos sostener una mirada autónoma y tomar cierta distancia del conflicto entre estos dos países. Tanto uno como el otro son socios relevantes para la Argentina. Dicho esto, la relación con Beijing representa, claramente, una oportunidad para nuestro país. El vínculo entre ambos países está en un gran momento, sustentado en un marco de buen entendimiento y confianza recíproca, por lo que hemos abierto un canal de cooperación y diálogo para trabajar conjuntamente por un orden político y económico internacional más justo y legítimo. Es necesario que Argentina pase a otra etapa para convertirse en algo más que un mero exportador de materias primas, diversificar los productos con valor agregado e intensidad tecnológica que exportamos a China y, para ello, es vital lograr el acoplamiento entre ambas economías, aprovechando la gran capacidad financiera y tecnológica del socio oriental. —Hay un discurso que, a menudo, cae en la estigmatización cuando se habla de China. En los medios, en la política, ¿a qué lo atribuye? —Creo que, tras esas expresiones, hay ciertos rastros de xenofobia y discriminación. Pero también cierto prejuicio ideológico y hasta un calculado interés político: por ejemplo, cuando para señalar una gestión desacertada o exitosa de la crisis sanitaria por parte del gobierno chino, algunos hacen referencia a su sistema político. Éxito o fracaso, sería a causa de lo que aluden como “autoritarismo” chino. Ahora, si hacemos referencia a nuestro país, específicamente, creo que persiste aún cierto desconocimiento sobre China, en gran parte debido a que muchas de las noticias que consumimos y reproducimos provienen del norte global. Hay un trabajo importante para hacer en ese sentido.

Images:

Categories:

Kiosko Perfil

Diarios

© PressReader. All rights reserved.