Trailers (así los presentan los editores)

2022-06-19T07:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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CULTURA/LIBROS CRÍTICA

CANTARES DE PéRDIDA Y PREDILECCIóN, DE HILDA HILST (PARADISO). Hilda Hilst recurre a formatos antiguos, imprimiendo en ellos matices propios, como la tonalidad distintiva de la violencia de la pasión. En sus frases resuena el brillo de una sintaxis lejana, en líneas sembradas de palabras olvidadas en el portugués contemporáneo, lo que le da al texto un aire enigmático, al mismo tiempo extraño y renovado. Pero no hay hermetismo, hay una musicalidad que se interrumpe en silencios de piedra, una melodía en la que suenan rimas parciales, versos que se encadenan en un aliento que puede cubrir varias estrofas, modulaciones que parecen provenir de alguna danza oscura y amorosa. (José Ioskyn) VíCTIMAS DIVERSAS, DE PABLO J. MATEU (PARADISO). El primer cuento que leí de Pablo Mateu contaba la historia de un asesor financiero que se golpeaba la cabeza contra el teclado de su computadora, desatando, involuntariamente, una crisis financiera global. Esta historia sostiene uno de los modos de contar de Mateu: el sarcasmo, la ironía, el humor salvaje. “Frutos de mar” y “Torcuato, la promesa” comparten ese gusto por la exageración premeditada. Otros relatos apuestan por lo opuesto: la contención, el acento puesto en la mirada, la atención a los detalles. Así ocurre con “Cámaras”, “Norma”, “Castigo”, “Quince minutos”. (Pablo de Santis) LA VOZ DESANIMADA: POESíA REUNIDA, DE HUGO R. CORREA LUNA, CON PRóLOGO DE DANIEL PONCE (PARADISO). La poesía de Hugo Correa Luna, a mi entender, oscila entre la concreción del concepto y la musicalidad, la seducción de las palabras. Oscila en el sentido de búsqueda de variaciones, no de vacilación. El concepto proviene de su variadísima genealogía clásica. [...] Para Hugo no había modernidad disruptiva sino continuidad cultural, indagaciones al lenguaje cambiante a través de metáforas que, si bien nunca son nuevas del todo, lo parecen mientras cambia la sincronía de la lengua. (Daniel Ponce) CARNE. UNA HISTORIA DE AMOR, DE TAMARA RUTINELLI (PARADISO). En Carne, el entramado político está en la lengua, y esa lengua está en primer plano: el sindicalismo, la fundación Eva Perón, las respuestas de Lidia, madre de Clara, que le dice que una vez al mes se tiene que pudrir “para que puedas tener hijitos”, la vergüenza que siente, su modo de temblar. Tamara Rutinelli arma la música de la queja de las mujeres, del odio visceral a los hombres, pero también, de la sumisión. Las nenas buenas comparten todo. Pero mostrar la cachuflina, eso sí que no, eso no está bien, la educación de Clara es un campo de reeducación femenino. (Ariana Harwicz) LA CONFERENCIA, DE UIS BACIGALUPO (PARADISO). El término “conferencia” reconoce un préstamo del latín (conferentia) que remite a la idea de reunión, confrontación, debate. No obstante, trascendió asociado a la exposición de un tema determinado ante más de dos personas. A pesar de su raíz, el concepto se instala sobre la idea de un saber que desciende verticalmente un orden por parte de quien asume la voz. Esto es, el conferencista. La conferencia que nos propone Bacigalupo es de muy otro tipo: irrumpe con rimas furtivas, tropieza en sus pasos y avanza hacia juicios inesperados, juega y conjuga sonidos y visiones que vociferan vuelos solo descifrados en el interior de un desgarrado desierto. (Christian Kupchik) LA LIGA HARAPIENTA, DE SEBASTIáN MENEGAZ (PARADISO). Una dicción y una dirección únicas, de especificidad absolutamente inédita en estos tiempos sin lengua o de idioma a tarascones. Menegaz escapa de cualquier escaque, de cualquier definición que quiera apresarlo. Y no se instala nunca. Sigue jugando a ese juego que nunca sabremos cómo se llama porque es un juego en que la invención prevalece por sobre las reglas, las guerras, las batallas de territorio y los predominios de acento. Vamos a llamarlos prosódicos. Sigue jugando, como Lichtenberg, a sorprender a las palabras en la intimidad de sus acepciones. (Luis Chitarroni)

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