FISCAL LUCIANI

Juan José de Guzmán jjdeguz@gmail.com

2022-06-19T07:00:00.0000000Z

2022-06-19T07:00:00.0000000Z

Editorial Perfil

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CORREO CENTRAL

Siendo muy joven aún, el fiscal Diego Luciani tiene un currículum envidiable. Pero no solo por sus antecedentes académicos y extracurriculares (no hay más que entrar en Chequeado.com para corroborarlo) sino porque ha dado prueba de “tener lo que hay que tener”, dejado atrás su bajo perfil para convertirse en una figura relevante en este momento crucial que vive la Justicia en nuestro país. No solo se les plantó y enfrentó con sólidas respuestas a reconocidos estudios de abogados que defienden a “presuntos corruptos” o “perennes inocentes”, que salvo que la condena que pesa sobre ellos fuera confirmada en ultimísima instancia, que en nuestra Judicatura es nunca, nos enrostrarán “hasta el cansancio” que “no son culpables”, ya que no tienen condena firme (gracias a los servicios de los costosísimos abogados que los defienden, que conocen al dedillo todos los agujeros negros que existen en Comodoro Py, logrando con sus remanidas jugarretas legales que se declare la nulidad de lo actuado o bien la prescripción de la causa que agobiaba a sus clientes). La más reciente y notoria actuación fue en el juicio oral de la causa “Vialidad” y fue la que le cupo ante el mismísimo presidente de la Nación, quien como testigo se encontró con un fiscal que, lejos de permitirle la huida por las ramas ante una pregunta incómoda, supo hacerlo retroceder cuando le espetó, con un seco (y no menos contundente) “no me falte el respeto, doctor”, enfrentando con decisión el intento de menoscabo hacia su figura por parte del testigo Fernández, que había lanzado un ofensivo “pero entonces usted tiene un problema de comprensión”. No solo obtuvo la aprobación del Tribunal (que resolvió que era conducente la pregunta del fiscal) sino que forzó a que el testigo debiera contestarla. Hoy toma una dimensión mayúscula ese acto de coraje de un ciudadano, como tantos, que algún día soñó, arropado en sus ideales y que fiel a los mismos nos está indicando por dónde es el camino que hace rato perdimos y hoy procuramos encontrar, desesperadamente.

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