Un necesario balance entre la micro y la macro

AYELÉN BARGADOS* Economista Jefa, Fundación Observatorio PYME.

2022-08-06T07:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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POLÍTICA ECONÓMICA

Por estos tiempos el país transita un período de inestabilidad e incertidumbre elevadas, con posibles reconfiguraciones económicas. En el debate público, de cara al próximo año electoral, distintas voces han esgrimido la necesidad de equilibrar las cuentas públicas, ordenar la política monetaria, estabilizar el tipo de cambio… Sin embargo, esta coyuntura crítica tiene por base una situación social, productiva y laboral desequilibrada de muy larga data. Las reflexiones esbozadas en esta nota intentarán mostrar que un plan integral y verdaderamente transformador necesita de la atención de esas variables macroeconómicas, pero en simultáneo con concretas y precisas medidas de política productiva. La situación productiva estructural de Argentina se caracteriza, en comparación con otros países (incluso de la región), por una baja cantidad de empresas y también una baja tasa de nacimiento de nuevos emprendimientos formales. Inciden ciertos factores determinantes señalados por la literatura empírica internacional y evidentes también en nuestro país: presión tributaria, financiamiento, know-how (“saber hacer”, es decir, competencias técnicas) y entorno de negocios. Estos factores se han ido abordando sistemáticamente en distintas investigaciones de la Fundación Observatorio PYME (FOP) desde hace 25 años. No obstante, además, otro aspecto fundamental de esa situación estructural es la excesiva divergencia de productividad entre empresas de distintos tamaños, que no es totalmente compensada por diferencias equivalentes en los costos, con el consiguiente impacto negativo en la rentabilidad de las empresas menores. De acuerdo con la evidencia recogida por FOP a través de sus instrumentos de relevamiento históricos, este fenómeno se verifica también dentro del segmento PYME manufacturero, donde se observa una mayor productividad del trabajo entre las medianas empresas (51-250 ocupados), que no se refleja en una similar diferenciación del costo laboral con las pequeñas (diez-cincuenta ocupados). En los últimos 15 años, la productividad del trabajo prácticamente no varió entre las firmas medianas, mientras que cayó a la mitad entre las pequeñas. Es decir, se amplió muy significativamente la diferencia de productividad entre ambos tamaños, duplicando las medianas a las pequeñas industrias. En cambio, la diferencia del costo real del trabajo (salarial y no salarial) entre ambos grupos prácticamente no ha variado (creciendo un 45% en las pequeñas y casi un 50% en las medianas), determinando así una pérdida relativa de rentabilidad de las más pequeñas. En síntesis, la productividad de las empresas menores es muy baja con respecto a los costos laborales reales vigentes en el mercado, influenciados estos por las negociaciones paritarias nacionales (pautas de incrementos generales para todo tamaño de firma) y cargas sociales muy insuficientemente diferenciadas por tamaño. De este modo, las pequeñas empresas han resultado menos rentables. Debido a esta menor rentabilidad, han tenido que reducir sistemáticamente su planta de personal y también recurrir como instrumento de sobrevivencia a la informalidad laboral. En efecto, desde 2004 las industrias medianas han creado empleo (en torno al 40%) mientras que las empresas pequeñas lo han reducido (aproximadamente en un 15%). Adicionalmente, haciendo algunas estimaciones en base a los datos oficiales, se observa que aproximadamente el 80% de la informalidad laboral se concentra en el segmento de microempresas (es decir, empresas con menos de diez ocupados de todos los sectores y de todo el país). ¿Esto significa que los salarios son muy altos en las empresas de menor dimensión y por ende deberían reducirse? No, en modo alguno la corrección de esta situación se logra a través de la reducción del “salario de bolsillo”, que implicaría deteriorar aún más el poder adquisitivo de la población, disminuir la demanda de bienes y servicios y agravar la pobreza. Por el contrario, lo que estos guarismos indican es que los costos laborales en las pequeñas son más parecidos a las medianas, pero con una productividad lejana a la de las empresas de mayor dimensión. Con altos niveles de informalidad laboral y con tasas de pobreza e indigencia elevadas, no solo se justifica, sino que apremia la consecución de una política pública capaz de incentivar fuertemente la generación de empleo formal. Mirando al futuro, el aumento de la rentabilidad de las empresas pequeñas necesario para generar nuevo empleo formal debe realizarse genuinamente mediante un aumento de productividad que las acerque a los estándares vigentes entre las empresas medianas. Esto requiere la actuación de una política pública bien focalizada orientada a la promoción de la inversión en maquinarias, equipos y tecnología, una mayor capacitación de los recursos humanos y el impulso de cambios organizativos internos en las empresas. Sin embargo, como lo demuestra la experiencia internacional, este imprescindible proceso de convergencia de productividades entre empresas de menor y mayor dimensión puede llevar más de una década. Este lapso puede resultar demasiado largo con respecto a la urgencia de generar rápidamente los puestos de trabajo que ayuden a disminuir la pobreza. Para lograr una adecuada sincronización temporal entre el proceso de convergencia, la generación de nuevo empleo y la disminución de la informalidad laboral, urge implementar una política tributaria significativamente diferenciada por tamaño de firma, que logre sostener la rentabilidad de las empresas de menor dimensión hasta el logro de una mayor convergencia de productividades por tamaño. A estos fines, en FOP hemos elaborado una propuesta técnica que vale la pena discutir. No existe desarrollo económico y social posible sin buscar la corrección de los déficits productivos estructurales, a la par de las correcciones macroeconómicas básicas. Argentina enfrenta muy importantes desafíos en distintos aspectos, pero todos ellos requieren un afinado balanceo entre la micro y la macro. ■

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