EL UNIVERSO PRIVADO DE María Cher

2022-08-06T07:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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MARIE CLAIRE

-¿Qué creíste que le faltaba a la mujer argentina que pudieras darle? -Sentía que había un lugar para poder crear algo de diseño de autor con un estilo donde converjan lo femenino y lo masculino, lo volátil. Las telas que uso desde siempre tienen que ver con mi recorrido en la danza y logré fusionarlas con el tailoring y todo lo victoriano con lo que venía impregnada de Europa. Paralelamente, siempre hubo algo muy transversal a mi propia estética, el rock de los 80s. Fusionar estas inspiraciones fueron el punto clave. -¿Cómo nace la marca? -Cuando estaba por entrar a la Universidad en Londres decidí volverme y arrancar. Soy una persona de acción, así que me animé a hacerlo. En esa época, estaba de novia con mi marido actual, Gabriel Brener, que venía de un recorrido más profesional en el rubro, así que desde afuera me asesoraba. Me solía decir ´Uf, en la que te estas metiendo´ pero contra todo pronóstico abrimos el primer local en septiembre del 2001, dos días después de que se cayeran las Torres Gemelas y con el corralito de por medio. Fue todo un desafío. -¿Siempre quisiste fundar la marca en Argentina o te hubiera gustado arrancar en Europa? -En ese momento necesité volver por un tema personal y ahí me di cuenta de que quería quedarme. Quería vivir en la Argentina. Al principio fue duro, pero después confirmé mi decisión cuando hubo un boom del diseño argentino. -Las firmas tuvieron que reinventarse para sobrellevar la crisis… esa fue la cuna del diseño de autor. -Así es, mi marido viene de esa camada y de alguna manera me ayudó como novio en la gestación del proyecto. Yo recién empezaba a pensar cómo esto podía llegar a ser un negocio y ahí estaba él para darle forma. Quería crear una firma de diseño de autor pero también quería crecer, así que manejé la empresa durante los primeros 5 años y luego él se sumó formalmente. Hoy soy la directora creativa y Gabriel maneja el área de negocios. -¿Qué fibra te toca ser una de las marcas que entiende por completo el idioma de la mujer argentina? -Me enorgullece mucho, siento que esto se armó con un gran equipo que pone mucho esfuerzo, amor y dedicación. Es gente que le pone el alma a su trabajo. Comprender el idioma de nuestras usuarias siempre fue mi gran desafío, en lo que refiere a no perder mi propio ADN como diseñadora; y ese es el equilibrio que me hace estar permanentemente en juego con tener más locales y abrir en diferentes países, buscar a esa mujer que lleva como emblema nuestro estilo. -Además, hablando sobre el desembarco en el hemisferio norte, ¿esto implicó un renacer como marca? -Sin dudas, arrancamos esta etapa después de 20 años de la compañía. En septiembre del año pasado estábamos vendiendo por mayor en Estados Unidos y en noviembre ya habíamos lanzado nuestro primer local en Nueva York. Te diría que sucedió casi de una manera cósmica. -¿Como te sentís empezando de cero y estando de “visitante”? -Me encanta. A mi edad empezar de nuevo y tener que explorar nuevas formas de pensar para otro mercado es muy motivador. Es un riesgo que estoy disfrutando tener y creo que nos juega a favor diferenciarnos con estampas diseñadas por artistas, la influencia europea y lo que tiene que ver con el rock desde una mirada argentina. A la mujer norteamericana le resulta muy interesante nuestra paleta de color latina que incorpora tejidos autóctonos resignificados desde la modernidad. -¿Qué te hace seguir apostando en Argentina siendo que ya comprobaste tu éxito en el exterior? -Creo que siempre hay oportunidades en los momentos de crisis, amo lo que hago y más allá de ser una empresa, es mi forma de vida. Apuesto a seguir dando trabajo y a nutrir de formación a esta familia. Siento que de esta manera puedo preservar la esencia de la marca y devolverle algo al país que la vio nacer. -Por último, ¿qué aprendizaje te llevas de esta pasión y tu trabajo? -Aprendí a sentir y valorar el apoyo que recibo. Tengo tanta gente trabajando conmigo que me dio la mano muy fuerte cuando decidimos exportar, sabiendo que eso implicaba mucho esfuerzo y noches sin dormir; ese compromiso como equipo me permitió mirar el vaso más lleno que vacío y es la cuestión humana que me parece importante llevar dentro al final del día.

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