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Super Campo - 2019-12-05

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ORGÁNICOS. Grandes posibilidades con valor agregado. Por Eduardo Bustos.

ACTUALIDAD / ORGÁNICOS

Ricardo Parra

Los mercados internacionales desde hace tiempo comenzaron a mostrar interés por la producción de alimentos orgánicos, un negocio que mueve unos 90.000 millones de dólares anuales a nivel global. De ese total, una parte importante lo toca a la Argentina, que en 2018 exportó 164.000 toneladas, de acuerdo a los registros del SENASA (marzo de 2019). Argentina en el mercado global Nuestro país ostenta con orgullo el segundo lugar como productor orgánico, con 3,6 millones de hectáreas asignadas a esta producción, de las cuales 3,4 millones corresponden a la ganadería, con vacunos y ovinos. Poco más de 200.000 hectáreas corresponden a vegetales. La producción de alimentos orgánicos en exportaciones deja entre los 650 y los 700 millones de dólares anuales que salen como orgánicos y productos NOP, estos últimos ingresan a Estados Unidos (EE.UU) como orgánicos con la norma estadounidense. En la Argentina hay 1.366 establecimientos dedicados a esta producción y 1.590 certificadoras. Una encuesta realizada por la Universidad Argentina de la Empresa reveló que el 46 por ciento de los encuestados, alguna vez, consumió un producto orgánico. El consumo en el mercado interno se acerca a los 2 puntos porcentuales. En vegetales y frutos, la superficie a cosechar alcanzó casi las 80.900 hectáreas, con una producción cercana a las 170.000 toneladas, de las que 546,7 correspondieron a vegetales y algo más de 9 toneladas a productos de origen animal. Las exportaciones en 2018 totalizaron 164.800 toneladas. Crecimiento “La producción orgánica argentina crece junto al número de productores y el mercado. Estamos acompañando lo que sucede en otras partes del mundo, sobre todo en los países consumidores y, tratamos que no sea un nicho, pero el mercado se presenta así”, detalló Ricardo Parra, presidente de Movimiento Argentino de Pro ducción Orgánica (MAPO), En la Unión Europea el consumo de alimentos de origen orgánico alcanza al 3 por ciento y en los Estados Unidos el 12 por ciento, mientras que en la Argentina no llega al 2 por ciento, aunque con un crecimiento exponencial. En India también se observa un aumento del consumo de alimentos orgánicos y, el mercado asiático muestra cada vez más interés. “Estamos tratando desde MAPO de armar una mesa convencional y que se replique la mesa orgánica, de modo que el consumidor termine eligiendo entre alimentos orgánicos y convencionales”, explicó el titular de la entidad. El mercado de los alimentos orgánicos se encuentra limitado en materia de producción porque recién ahora se comenzaron a producir mayonesa o vinagre con estas características. La oferta de alimentos orgánicos hoy se encuentra en la yerba mate, la miel, dulces, frutos secos, legumbres, carnes, leche o algunos lácteos. Los productos orgánicos están regidos por la Ley nacional 25.127, que establece las prácticas que se deben seguir. “Para MAPO, otro desafío es el consumidor porque, muchas veces no termina de entender que lo orgánico es lo que está certificado y cuáles son los aspectos que debe mirar para que un producto sea definido como tal”, opinó Parra. Desde el Estado Facundo Soria, coordinador del Programa de Producción Orgánica del Ministerio de Agricultura de la Nación, aseguró que“Argentina tiene un valor intrínseco como productor de orgánicos que es muy buscado y reconocido en el mundo a pesar de que exportamos como materia prima y valor agregado”. De todos modos destacó que estos productos de por sí ya tiene un valor agregado por tratarse de algo diferenciado, con un campo muy amplio para crecer, en particular desde las economías regionales. El perfil del productor orgánico está asociado a las producciones familiares, sin embargo no es el segmento que caracteriza a esta actividad porque necesita capitalización y“está más concentrada en las Pymes familiares”, detalló. Aquellos que atienden al mercado interno tienen una escala de producción más pequeña, situación que se da en todo el mundo. Algunas empresas grandes vieron que es un nicho atractivo y comenzaron a poner su mirada en esta actividad. Asimismo, es bastante común ver en otros países diversas formas de integración entre pequeños productores orgánicos para lograr escala y una integración vertical más fuerte por tratarse de una especialidad. “El vínculo entre el proveedor, el comprador y toda la cadena es de otra índole por tratarse de una relación con más confianza y de continuidad a largo plazo en el negocio”, definió el funcionario. Pese a los beneficio para la salud que implica el consumo de alimentos orgánicos, su difusión es limitada. "El Estado debe acompañar con formación y con alguna herramienta como incentivo”, explicó el funcionario nacional. Para este ingeniero agrónomo también hay un desconocimiento por parte de funcionarios que llegan al Estado y que “nos lleva a hacer una especie de docencia con todos para instalar el tema otra vez en la agenda pública. Todo eso lleva tiempo, aunque poco a poco la sociedad lo entiende más y los productores están mejor organizado, como el caso de MAPO, por ejemplo, que contribuye haciendo docencia”, agregó Soria. Por otra parte agregó que el profesional que debe acompañar estos procesos. “No siempre sabe bien qué es un producto orgánico o lo conoce de manera incompleta, mientras que requiere un conocimiento diferente en lo que hace a su filosofía, su producción, su comercialización y consumo”, amplió. Desde las empresas proveedoras de insumos también se comenzaron a ver algunas señales como una respuesta a las demandas de los mercados que comenzaron a demandar bioinsumos, por eso muchas empresas comenzaron a reconvertirse con productos cada vez más efectivos.

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