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Super Campo - 2019-12-05

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En vías de desarrollo. Por Luis Machado. ENTRE RÍIOS.

GANADERÍA / ENTRE RÍOS

Por Luis Machado Fotos gentileza IPCVA y archivo Super CAMPO

El chef que hace su propia carne. Por Gabriel Quáizel. La eficiencia pasa por la sustentabilidad. Por Eduardo Bustos. Genética de alta demanda. Por Ángeles Ruiz. En vías de desarrollo. Por Luis Machado. El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) llevó a cabo un seminario de capacitación en la ciudad de Paraná, Entre Ríos. La provincia mesopotámica tiene unas 4,5 millones de cabezas, que representa el 8% del rodeo nacional. Aunque hay algunos planteos de ciclo completo, a grandes rasgos se puede dividir a la provincia en cuanto al tipo de producción: cría en el norte y recría y engorde en el centro y sur. El veterinario y asesor privado Rodolfo Peralta se refirió a los criterios para para realizar un mejoramiento genético adecuado en el Litoral: “Hay varias causas y los factores son los mismos de siempre: nutrición, sanidad, reproducción manejo, mejoramiento genético. En este punto significa utilizar los animales más convenientes, más adecuados, adaptados, fértiles y adaptados. Puestos enfrente de la implementación de un proyecto, no deberíamos empezar por los animales sino por el potrero donde estarán, que incluye la disponibilidad y la calidad del forraje, así como la curva de producción de pastos. Es elemental la nutrición. Si la vaca come bien y conserva su condición corporal adecuada para el momento donde más la necesita en su ciclo productivo, la productividad de esa vaca está asegurada, salvo que haya problemas sanitarios”. De allí en más, según Peralta se debe trabajar con la adaptación, ya que en la Mesopotamia el invierno puede ser de un mes y medio y el verano de cinco o seis meses, con eneros muy calurosos y húmedos. “Los animales tienen un límite de soporte que, al superarse, afecta al sistema reproductor, la digestión y dejan de ganar peso”. El especialista considera que “en Argentina se acostumbra a comprar reproductores de cualquier lado. En la medida de lo posible, habría que comprar reproductores en la zona donde se va a producir, para sean líneas genéticas adaptadas. Si se traen de otras zonas, se debe analizar cuidadosamente las líneas genéticamente para que coincida con lo que se está buscando”. En lo que se refiere a las razas, Braford y Brangus “funcionan perfectamente bien en estas condiciones, soportan el frío del mes y medio de invierno y los cuatro o cinco meses de calor en esta zona”, sostuvo el especialista. Cría mejorada La ingeniera agrónoma Lucrecia Lezana trabaja en el área de Ganadería de Cría de la EEA Paraná del INTA en Ganadería de Cría y en el seminario presentó algunas observaciones de un estudio realizado en los últimos 3 años con 28 productores que tienen planteos de cría en el norte entrerriano, desde el punto de vista productivo, económico y ambiental. Esos planteos se realizan en un promedio de 300 has donde tienen entre 150 y 200 vientres. El 80% de la mano de obra es familiar y el 80% del ingreso económico proviene de la ganadería que se realiza en campo natural. El porcentaje de destete no supera el 60% y la productividad ganadera está en 60 kg de peso vivo/ha/año. Lezana aseguró que “el ingreso neto es muy bajo y se reduce más cuando incluimos la mano de obra familiar. Vemos que subsisten porque no retiran la retribución por su trabajo. Hay un gran apego cultural por su actividad y es lo que les permite subsistir en algunos casos”. “Nuestra propuesta se basa en mejorar la productividad en base a aumentar la oferta forrajera para la vaca de cría, que es fundamentalmente la ‘fábrica de terneros’. Ese incremento de la oferta forrajera se traducirá en una mejora de su condición corporal, mayores tasa de preñez y productividad y puede mejorar el ambiente”, agregó Lezana. En lo que se refiere a la propuesta desde el INTA, la especialista indicó que “se basa en tecnologías de procesos, que no requieren grandes inversiones para generar los cambios. Las tecnologías de procesos se basan fundamentalmente en usar prácticas ecológicas, por eso es que hablamos de intensificación pero no a cualquier costo, sino ecológica. Esto no implica un costo económico, pero requiere ‘desaprender’ para volver a ‘aprender’ y tomar la decisión. Eso incluye tiempo, convicción y constancia, es un proceso pero pensamos que vale la pena apostar a ese desafío”. En ese esquema, el ajuste de la carga es fundamental, ordenando el rodeo según la importancia de cada categoría. “La vaca de cría debe estar fundamentalmente, bien alimentada y se deben eliminar categorías que no son productivas para el campo. Luego del orden se debe ajustar la carga y darle a cada categoría lo que necesita. Una de las bases para empezar a trabajar con mayor oferta de forraje, no hablamos de comprar sino empezar a reservar lotes para contar con mayor disponibilidad de forraje todo el año. Cuando uno ve la altura de los pastizales en el norte de Entre Ríos a lo largo del año, vemos una altura de 3 a 4 cm, la vaca come a 2 cm y deberíamos tener 6 cm de altura. Éste es un muy buen indicador para que el productor pueda darse cuenta de dónde está parado”. Actualidad Acerca del momento que están atravesando los ganaderos de Entre Ríos, Gonzalo Álvarez Maldonado, representante de Coninagro en el IPCVA, Federación Entrerriana de Cooperativas y la Cooperativa de base es la Ganadera de Ramírez, comentó a Super CAMPO: “Hoy el productor está poniendo todo lo necesario para aumentar la productividad, pero con ansiedad y cierta angustia sobre lo que pueda ocurrir después del 10 de diciembre con la asunción del nuevo gobierno. El sector productivo y ganadero en especial necesita políticas claras, porque un animal desde que nace hasta que es faenado para consumo interno o exportación demora tres años, por eso necesita previsibilidad".

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