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Super Campo - 2019-12-05

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Nada bueno, todo malo

COLUMNA DE OPINIÓN

Por Daniel Valerio Ingeniero Agrónomo

Alberto Fernández ya es presidente. El campo se vuelve a enfrentar con un gobierno peronista, el más resistido por el sector, y ya comenzó a marcar la cancha con los pedidos de cumplimientos de diversas pautas. Es llamativa la rapidez con la que ya se alzaron las voces mientras que frente a los incumplimientos de las promesas del gobierno saliente no han sido tan relevantes. Retenciones, control de cambios, fuerte incremento de costos básicos del campo, como el gasoil, han sido moneda corriente hasta los últimos días del gobierno de Mauricio Macri. Pero buena parte de los partidarios de Cambiemos pertenecen al sector agropecuario y, en muchos casos, aún mantienen la defensa de un modelo que ha sido rechazado por la mayoría de la sociedad. Son “los que mueren aplaudiendo” cómo señaló a principios de los ´80 Daniel Raffo en una de sus columnas publicada en el diario La Nación. Se refería a los comentarios de aquellos que, aún perjudicados por la política económica de la dictadura militar, la seguían sosteniendo. Históricamente la gran mayoría del sector agropecuario se opuso a los gobiernos peronistas. Así lo volvieron a demostrar en el camino a las últimas elecciones con su apoyo a la “Marcha del Millón” que encabezó Mauricio Macri una semana antes de las elecciones. De todas maneras, las diferencias siguen siendo marcadas entre las entidades del sector y cuando han consensuado posturas es porque los unió el espanto, como en 2008 frente a la propuesta de las retenciones móviles. Ahora, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Daniel Pelegrina, después del resultado de las PASO dijo “La patria está en peligro”. En cambio, las autoridades de la Federación Agraria Argentina felicitaron a Alberto Fernández la misma noche de las elecciones. Carlos Achetoni, presidente de esa entidad, indicó que “le reiteramos lo que le dijimos cuando nos reunimos en la campaña: que estamos abiertos al diálogo y dispuestos a trabajar en conjunto por los pequeños y medianos productores” y consideró que “sólo así podremos lograr el desarrollo rural y seguir produciendo alimentos para el país y el mundo”. Pero llama la atención que -al menos hasta el momento de escribir estas líneas- las entidades del agro no hayan hecho declaraciones que los despegue del video que apareció en las redes y que fue supuestamente editado por un grupo que no da sus nombres, que se atribuye la representatividad del campo y se autoproclama como “Los guardianes de la república”. La gran repercusión que tuvo, debido a que pone en relieve amenazas a un gobierno que todavía no asumió, sólo logra seguir distanciando al campo del resto de la sociedad. Esa actitud no se corresponde con lo expresado en un documento reciente del equipo de Alberto Fernández que señala “Sabemos que hemos cometido errores de los cuales hemos aprendido, errores que jamás volveremos a cometer. Los problemas que se generaron con el trigo y la carne no resolvieron el precio al consumidor y afectaron seriamente estas producciones que representan el ADN de la producción nacional”. En síntesis, el campo enfrenta una nueva oportunidad para generar un compromiso que eleve el nivel de discusión por encima de si las retenciones suben o bajan un punto. Esto le permitiría interconectarse social, cultural y económicamente con el resto de los habitantes del país. En caso contrario, el sector seguirá escuchando su propio relato que incluye suponer que con un gobierno como el próximo lo que le espera es: “Nada bueno, todo malo”.

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