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Weekend - 2021-04-29

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La precisión viene de varios siglos atrás

ARMAS

Textos: PABLO CRESPO. Fotos: CEDOC

Miras, un elemento de suma utilidad para tiradores y cazadores, cuya evolución, respecto a calidad y prestaciones, pareciera no tener límites. Cómo elegir la correcta para nuestro deporte. Una mira telescópica es –en sí– un telescopio refractor, que posee una referencia (retículo) y un mecanismo de regulación para alinear esa referencia con el punto a impactar. Durante siglos se crearon diferentes ayudas ópticas para apuntar y antecesores primitivos de las miras telescópicas, que mayormente tenían limitaciones prácticas o de rendimiento. En 1776, Charles Wilson Peale montó un telescopio en un rifle como ayuda para apuntar, pero no logró darle distancia entre el ojo del tirador y el ocular. Ese hecho hizo que el retroceso del arma causara lesiones en los tiradores, por lo que su experimento no tuvo mayor éxito. Según documentación de la época, en el año 1835 Morgan James y el ingeniero John Chapman diseñaron las primeras miras telescópicas, produciéndolas en Utica, Nueva York. ■ A mediados del 1800 En 1855, William Malcom comienza la fabricación de su propia mira, con modelos que poseían entre tres y 20 aumentos y que fueron profusamente utilizadas durante la Guerra Civil. Malcom utilizó lentes acromáticos y perfeccionó los ajustes de altura y deriva del retículo. En el mismo período aparecieron en el mercado las miras fabricadas por Davidson y Parker Hale. Mientras tanto, en Europa, más precisamente en Austria, August Fiedler –comisionado por el Príncipe Reuss– construyó una primera mira telescópica práctica basada en un telescopio refractor en 1880. Paralelamente, se fue perfeccionando el conjunto óptico para lograr un eye relief (distancia del ocular al ojo) mayor. El mejor ejemplo de esto es la mira alemana ZF41 utilizada durante la guerra en los Mauser K98. Su colocación tan adelantada sobre el arma nos demuestra que el concepto de rifle Scout de Jeff Cooper no era para nada original. ■ Generalidades Las miras telescópicas se clasifican en términos de aumentos ópticos (es decir, potencia) y el diámetro de la lente del objetivo. El factor “X” es precisamente eso, “equis” y no el símbolo de “por”, y se utiliza para denominar la cantidad de aumentos. Por lo tanto, una mira 6x42 (seis equis cuarenta y dos, no seis por cuarenta y dos) es un artefacto óptico con un factor de aumentos de 6 y una lente de 42 mm de diámetro. En términos generales, los diámetros de lente de objetivo más grandes, debido a su capacidad para reunir un flujo luminoso más alto, proporcionan una pupila de salida más grande y –por lo tan to– una imagen más brillante. Un error muy difundido es creer que el diámetro del tubo influye en la luminosidad. No es así, a mayor diámetro es mayor la posibilidad de realizar corrección en altura y deriva. Por eso, las miras utilizadas para disparos a larga distancia llegan a tener tubos de 34 mm. También hay miras telescópicas con aumentos variables, en las que la ampliación se puede variar operando manualmente un mecanismo de zoom. Las miras de potencia variable ofrecen más flexibilidad con respecto a disparar a diferentes rangos, objetivos y condiciones de luz, y permiten un campo de visión relativamente amplio con ajustes de aumento más bajos. La sintaxis para miras variables es la siguiente: aumento mínimo - aumento máximo x diámetro lente objetivo, por ejemplo, “3-9 x 40” significa una mira telescópica con factor de aumento variable entre 3x y 9x y una lente objetivo de 40 mm. ■ Parámetros Las miras telescópicas generalmente están diseñadas para la aplicación específica para la que están destinadas. Esos diferentes diseños crean ciertos parámetros ópticos, que son: > Ampliación: la relación de la distancia focal del ocular dividida en la distancia focal del objetivo proporciona el poder de ampliación lineal de los telescopios. Un aumento de factor 10, por ejemplo, produce una imagen como si uno estuviera 10 veces más cerca del objeto. Un aumento mayor conduce a un campo de visión más pequeño. > Lente del objetivo: el diámetro de la lente objetivo determina la cantidad de luz se puede reunir para formar una imagen. Suele expresarse en milímetros. > Campo de visión: el campo de visión de una mira telescópica está determinado por su diseño óptico. Por lo general, se anota en un valor lineal, como cuántos metros (pies) de ancho se verán a 100 m (110 yardas) o en un valor angular de cuántos grados abarca la imagen que se puede ver. > Pupila de salida: las miras telescópicas concentran la luz recogida por el objetivo en un rayo, la pupila de salida, cuyo diámetro es el diámetro del objetivo dividido por el poder de aumento. Por ejemplo, una mira 6x42 tendrá una salida de pupila de 7 mm, lo que se considera ideal, teniendo en cuenta que el diámetro del iris dilatado de un ser humano fluctúa entre 6 y 7 mm. Una pupila de salida mayor transmitirá una imagen con más luz de la que nuestro ojo puede captar, lo que no representa inconveniente. En cambio, una salida del ocular menor ofrecerá menos luz de la que nuestro ojo puede captar, por lo que su uso nocturno o con escasa luz será dificultoso. > Distancia al ojo: es la distancia óptima a la que el observador debe colocar su ojo detrás del ocular para ver una imagen. Cuanto mayor sea la distancia focal del ocular, mayor será la seguridad de que el retroceso del arma no provocará que el ocular impacte en nuestro rostro. Como inconveniente podemos decir que las miras ópticas son uno de esos elementos donde su precio es directamente proporcional a la calidad. Aquellos afortunados que poseen miras de alto nivel saben bien que es así.

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