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Weekend - 2021-06-01

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Una Esquina desde el puerto

PESCA

Textos y fotos: JULIO POLLERO

Nuevamente con algunas restr icciones debido a la pandemia ex istente en el mundo, buscamos alternativas para disfrutar, al menos, de unas horas al aire libre haciendo lo que más nos gusta: en este caso, intentar la pesca deportiva solo con artificiales y buscar la mayor cantidad de especies posibles en el ámbito elegido. Y para ser sincero, son muchas las posibilidades que se presentan, pero no todas tienen la misma eficacia. En pleno auge del pejerrey, nosotros quisimos ir por más, y para hacerla un poquito complicada buscamos algún lugar en el interior del país que nos pudiera satisfacer lo que nos prometíamos. Para eso empezamos con los llamados a los amigos, y ante algunas recomendaciones y anécdotas sobre lo que estaba sucediendo, recalamos en los cuentos de Facu Pujol, propietario del negocio Tacuara Shop, de Esquina, Corrientes, quien nos comentó que todas las tardes se hacía una escapadita junto a Carito (su novia) y a un grupo de amigos al puerto esquinense para pescar chafalotes, lachas, pico pato, doradillos y toda especie cazadora que merodeaba la zona. Sumado a esto, también se acercaban hasta el río Corriente, donde sumaban algunas especies más, como taruchas, palometas y algún pacú reloj. Sincera mente, el relato me cerraba por todos lados y fue hacia allí donde nos dirigimos sin más preámbulos. Toda la actividad sería solamente con artificiales utilizando equipos de bait, f ly, ultralight y spinning. Sin dudas, un pescón. ■ Los equipos Para bait y spinning, cañas de 8 a 14 lb (1 lb = 453,59 g) con un largo de 1,80 a 2,10 m. Si la idea es pescar con equipos de mosca, podemos usar equipos número 6 u 8, según las moscas seleccionadas, los portes de los peces y el gusto del pescador. En cambio, para el ultralight, y como el nombre lo indica, todo se empareja hacia abajo con cañas de 2 a 6 lb y microreeles cargados con nylon de 0,16 mm, aunque algunos utilizan multifilamento fino también. Este sería un viaje en solitario para encontrarme con los amigos correntinos que la tienen súper clara y no iban a dejar nada librado al azar. En las charlas telefónicas ya me venían contando todo, hasta la forma de pescar y dónde tirar pero, como digo siempre, hay que estar en el lugar y probar, sino nunca vamos a encontrar nuestra forma. Solo restaba llegar para compartir con todos estos fanáticos que viven a pasitos del río. La primera pesquita Con una mañana celeste y los rayos de sol que entraban sin piedad en el auto, fui arribando a la ciudad a través de la Ruta 12 que entra sin pedir permiso al pueblo de Esquina, y me detuve en Tacuara Shop, la casa de pesca donde se reúnen los aficionados, no solo para comprar sino para compartir anécdotas y alguna mentira también, ¿por qué no? Allí, barbijo mediante y saludo codito, me estaban esperando mis amigos para hacer la primera pesquita del día. Mientras aguardábamos la hora, ellos se estaban fabricando sus propias moscas, era un placer verlos trabajar y la prolijidad que manejaban. En otro rincón del negocio elegían señuelos y les cambiaban anzuelos triples por simples, mientras discutían el porqué de lo que hacían. Cuando llegó la hora del cierre comercial, parecía que habían puesto una bomba: todos corrían hacia el puerto para hacer los primeros tiros del día. Como dije en otras oportunidades, el río se ve muy bajo y sucio, pero así y todo sigue dando que hablar. Final del primer día Facu tomó la delantera y apenas arrimado a la baranda del puerto, hizo unos cast con su caña de fly y su mosca verde mezclada con negro que derivaba muerta sobre el agua esperando ser atacada. Detrás de este movimiento empezaron a caer todo tipo de se ñue los, y a sí comenzó una sana competencia para saca r el pr i mer pescado. La seguidilla de piques fue increíble: varios chafalotes, lachas y algún pico pato. Es muy lindo ver el ataque a la mosca que se encuentra en deriva muerta, y en este caso fueron varios los chafas que se tentaron de esa manera. Con alguna cucharita ondulante o algún lipless chico, las lachas también se hacían una fiesta y los pescadores la disfrutaban. Sinceramente una gran primera tarde de pesca, ahí cerquita, en pleno casco urbano, en el mismo puerto esquinense. Volvimos todos muy contentos pensando en la próxima visita a las orillas del río Corriente. Y con los mismos equipos más algunos señuelos de látex, antes de regresar al local recorrimos la orilla buscando taruchas, que si bien están un poquito aletargadas, igual andan con ganas de comer y atacar todo lo que le pasa cerquita. De esa manera, Carito y Facu dieron con muy buenos portes de tarariras pescadas bien pegaditas a la costa, pero no fue solo eso, también picaron palometas, algunas lachas y pacúes reloj. Sinceramente una pesca de especies por de más atractiva. La segunda jornada L legados hasta el puente S a nt a R os a ve í a mos u nos movimientos raros en el agua. La primera impresión es que parecían doradillos cazando, pero, ante los primeros tiros, las lachas daban cuenta de su voracidad y la mejor manera de pescarlas era arrojando el señuelo y dejarlo que bajara despacito por su propio peso, pa ra luego recogerlo lent amente con algunos golpecitos. La mayoría de los piques se dieron en esa caída, si no fue al segundo, fue al tercer manijazo. Una hermosa pesca de una especie no tan difundida. Pasaron las horas y la actividad había colmado todas las e x pec t at ivas, así que nuevamente a casa y a darle otra oportunidad a la pesca urbana. Hubo una linda cena, fabricación de moscas nuevas y alguna caricia a los señuelos maltrechos para dejar todo listo para el otro día, en que nos levantamos bien tempranito y, tras un buen desayuno, salimos a recorrer el pueblo para ver cómo los lugareños llevaban estos tiempos de encierro que están pasando en los últimos tiempos, a lo que tras algunas preguntas concluyeron que estaban sucediendo algunas cosas buenas y otras no tanto. Vuelta para un lado, giro para el otro, regresamos nuevamente a Tacuara Shop, desde donde en fila india muchos pescadores se dirigían derecho al puerto, pero esta vez en búsqueda de una sola especie: el pico pato, algo así como un bagre muy deportivo que nos puede dar un baile bárbaro. Actividad en tierra Cada aficionado l levaba sus equipos bien afiladitos y pescaba con señuelos no muy grandes, en su gran mayoría agarrados del lomo ( lipless). Así comenzaron los tiros a distancia, algunos más lejos y hacia el centro, y otros bordeando la costa. Todos obtenían respuestas, unos más, otros menos, pero la clave estaba en la velocidad que le daban al recoger su engaño: parece mentira, pero muchas veces este detalle hace exitosa a la pesca. Párrafo aparte para una vieja del agua que también se sumó a la fiesta cuando se sintió invadida. A decir verdad, una pesca distinta en un lugar al que siempre acudimos por los grandes dorados y surubíes y, sin duda, en uno de los puertos más importantes del Paraná Medio. Si algún día llegamos a la ciudad de Esquina y por alguna razón no podemos embarcarnos en busca de trofeos, aquí tenemos una gran opción con una premiación muy importante. No siempre es cuestión de pensar a lo grande, sino de disfrutar.

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