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Weekend - 2021-06-01

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Bandera de largada para Altos Verdes

PESCA

Textos y fotos: GUSTAVO FRONTONI

Con un nivel de agua recuperado, la laguna del partido de Castelli vuelve al ruedo y tienta a los pescadores con pejerreyes de buen tamaño que cubren sin problema la cuota de calidad. Técnicas, carnadas y equipos. Por Gustavo Frontoni. Después de varias temporadas de sequía como las que les tocó vivir a esta y otras lagunas vecinas, (por ejemplo la ex San Lorenzo, actualmente La Boca), Altos Verdes volvió a vivir y hacia allí fuimos para sorprendernos, porque la encontramos recuperada al 80 % de su nivel de agua y con excelentes pejerreyes. Es verdad que al año pasado casi no hubo temporada de flechas de plata en la Argentina, pero ello no significaba que encontraríamos matungos de hasta 800 gramos. Sin duda, la promesa era atractiva a una distancia óptima de la Capital Federal: 185 km de camino en buen estado que se recorren en lo que se demora en saborear dos termos de mate. Nuestro amigo y referente local era Fernando Moyano, quien en días anteriores a nuestra llegada había estado realizando magníficas jornadas de pesca junto a Alejandro Avaca, titular del pesquero San Antonio, una persona que se destaca por su buena predisposición hacia los visitantes y también por los servicios que ofrece en el espejo. Pese a la sequía, junto a su familia realizó muchas mejoras tanto en el predio como en la costa de casi 5.000 metros de extensión que se encuentra a disposición de los pescadores. Cómo es el ámbito En compañía de Alberto Frontoni, desde muy temprano realizamos el primer relevamiento posterior a la sequía. A las 8 de la mañana el pronóstico no era el más alentador, ya que por la tarde indicaba precipitaciones y vientos del cuadrante sudeste de más de 30 km. Pero ahí estábamos. No queríamos desperdiciar la oportunidad. Alejandro nos esperaba junto a sus boteros en el muelle de un ámbito que se encuentra rodeado de tajamares y barrancas que lo nutren y generan laberintos de juncos y vegetación, ideales tanto para los pejerreyes como para lisas y tarariras, entre otras especies. El primer lugar que visitamos fue Los Bajos de Ochoa, sitio estratégico donde se concentran la conchilla y la tosca firme, y donde decidimos acercarnos a remo a una costa de baja profundidad que oscilaba los 50 cm. Unos 100 m antes decidimos apagar el motor para no espantar el cardumen y poder pescar con muy buenos resultados, según anticipaba Fernando. Armamos equipos de cañas de 3,60 a 4 m de largo, en conjunto con reeles de tamaño 30 cargados con multifilamentos de 0,15 mm. En la línea utilizamos dos boyas del formato doble proa, con el agregado de un puntero pescador para realizar lances hacia la costa en donde se estaba dando el pique. La carnada que mejor resultaría eran las mojarras medianas. Y así fue como el primer peje salió a las 10 de la mañana, seguido de una segunda captura que no tardó en aparecer, y que nos sorprendió: un lingote de 40 cm color plateado, muy vigoroso y combativo. Devolución Cerca del mediodía decidimos cambiar de líneas y de carnada: optamos por filet de dientudo y del mismo pejerrey coloreado de verde. Como veníamos con resultados de tamaños similares a los del principio de jornada, comenzamos a devolver al agua los ejemplares repetidos para ir en busca de otros más grandes. Pasadas las 12 habíamos devuelto a su hábitat más de una docena de pejerreyes y sacrificado apenas cuatro piezas que se habían tragado los anzuelos. En minutos el clima empezó a modificar las condiciones del espejo: se venía lo que ya estaba pronosticado, por lo que dimos por concluida esta jornada que augura un futuro cercano de grandes matungos. Nos restaba despedirnos y transitar unos 15 km de camino de tierra en buen estado para llegar al asfalto, pero no queríamos que la lluvia nos sorprendiera en el trayecto.

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