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Weekend - 2021-09-02

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Una insólita regulación de la ATF.

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Por Pablo Crespo.

Una serie de exigencias destinadas a impedir que ingresen a los Estados Unidos las armas de puño que no reúnan ciertas características, provocó que importantes marcas instalaran factorías en ese país. En los Estados Unidos de Norteamérica y luego de los asesinatos del Presidente John Kennedy, del Fiscal General Robert Kennedy y del Dr. Martin Luther King, se promulgó la Ley de Control de Armas que impone –entre otras cosas– la obtención de una licencia, una regulación más estricta sobre la industria de las armas de fuego y establece nuevas categorías de delitos cometidos con ellas. A raíz de esa norma y para ser su órgano de aplicación, el Congreso reorganiza la Unidad de Impuestos al Alcohol y le delega el poder de policía para el cumplimiento de la Ley de Control de Armas, dando lugar a la actual ATF (siglas de alcohol, tabaco y armas de fuego, en inglés). Criterio dudoso La idea era combatir el comercio ilegal interestatal de armas, prohibir la venta por correo y a personas con antecedentes, y regular el tipo de armamento que puede poseer la población. A pesar de imponer restricciones –a las armas full auto, por ejemplo–, los ciudadanos que las habían adquirido antes de 1968 podían mantenerlas en su poder. Entre las resoluciones que toma la f lamante agencia federal, una de ellas apunta a reducir la venta de armas de puño de pequeño tamaño, interpreto yo que por su facilidad de ocultamiento. Para ello elaboran una lista de “criterios para la factorización” (Formulario AT F 4590), que utilizando un sistema de puntos obtenidos permite –o no– la introducción en los EE.UU. de cierto tipo de armas. Para analizarlo, tomemos como ejemplo una de las más emblemáticas pistolas de pequeño tamaño: la Walther PPK. Por es est a r const truida en acero, según el F Formulario 4590, se le otorgan 15 puntos puntos. Su peso de 24 onzas –a un punto por onza– agrega otros 24 2 puntos y su calibre (ya sea .22 .2 LR, 7,65 mm o .380 Auto) suma otros 3. Gracias a su seguro manual y a l indicador de car tucho en recámara, agrega 5 puntos por cada uno. Martillo externo 2, doble acción 10… lo que hace un total de 67 puntos otorgados por la ATF en su “Factoring Criteria for Weapons”. Bersa para EE.UU Teniendo en cuenta que el puntaje mínimo para que se autorice la importación a los Estados Unidos de un arma de puño semiautomática es de 75 puntos, la pequeña alemana no puede ser introducida a ese país. Sin embargo, nuestra Bersa CC 380 –de características muy similares– sí pudo ingresar. Su menor peso (17 onzas) le quita 7 de los puntos de la PPK, pero el seguro de cargador (5 puntos) y el seguro de aguja percutora (10 puntos) la dejan exactamente en los 75 requeridos. Algunos fabricantes extranjeros decidieron realizar modificaciones en sus armas para poder reunir las condiciones exigidas por la ATF. Tal el caso de la magníf ica Bernardelli Modelo 60 en sus tres calibres (.22LR, .32 Auto y .380 Auto), que era muy apreciada por el usuario estadounidense y que a partir de 1968 no pudo ser importada. La vieja firma italiana le colocó un alza regulable y unas cachas con apoya dedo, con lo que pudo sumar los puntos requeridos. Otros –como Walther– prefirieron hacer fabricar sus armas “interdictas” en ese país, por lo que nos encontramos con pistolas PPK manufacturadas por Smith & Wesson, o la PPK /S hecha en A lemania para los EE.UU. (un armazón de PP con la corredera de la PPK), lo que hace que reúna los puntos necesarios para su ingreso. Ahora cabe preguntar... ¿la intención era reducir la circulación de cierto tipo de armas de puño? Si pensa mos que lo que se buscaba era eso, sin duda no lo han logrado con esa regulación, ya que hay muchas fábricas locales que producen armas que no cumplen con el criterio estipulado. Qué pasó con los revólveres A lo que se le suma que empresas como Taurus, Beretta y Glock instalaron factorías en territorio estadounidense para no perder ventas en el mercado más consumidor del mundo. L os revólveres t a mpoco escapan al criterio de la ATF para su introducción, los que deben reunir un mínimo de 45 puntos. Extrañamente, se encuentra prohibido el ingreso de ese tipo de arma con cañones de menos de tres pulgadas, como si existiera mucha diferencia con un 2” o 2,5” para su portación oculta. Recuerdo que hace varios años la firma Rexio, al sacar su línea de revólveres de acero –los que se importaban a Estados Unidos – recurrió a un artilugio bien argento. Su modelo con dos pulgadas de cañón tenía una prolongación de una pulgada de menor diámetro y el guión estaba en el final de las dos pulgadas. Una vez ingresado, el distribuidor sólo tenía que cortar esa saliente, porque la prohibición sólo hablaba de la introducción al país y no de su venta (sin duda, un ingenioso recurso argento, como mencionamos; o una falencia de la regulación. Resumiendo, si la poderosa ATF –al sacar su sistema de puntaje para permitir la introducción de armas–, tenía como objetivo reducir la cantidad de armas de pequeño tamaño… realmente no lo logró.

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