Publication:

Weekend - 2021-09-02

Data:

Invierno con rasgos de primavera

PESCA

Textos y fotos: GUSTAVO FRONTONI

Laguna La Nueva se posiciona como una de las vedettes de la Autovía 2. Buen caudal, excelentes pejerreyes y, de yapa, buenas tarariras en un ámbito con poca presión piscatoria. En el partido de Chascomús existen varias lagunas muy interesantes: La Nueva, El Hinojal, Adela y Chis Chis, que están unidas por una particularidad: son ámbitos de especies estacionales con buenos resultados, como pejerreyes y tarariras, además de otras variedades. Tras consultar a Luis Lynch de cómo venían las flechas de plata, sabía que tenía que ir a visitarlo rápidamente. Su respuesta a mi pregunta fue: Indubitable. En La Nueva se estaban dando las dos especies a fin de la temporada invernal, y ambas con cebos naturales. Como Chascomús es cerca, en cuanto pasó la tormenta anunciada dejamos correr unos días y fuimos a visitarlo. El espejo tiene 250 hectáreas de superficie y está rodeado de juncos, espadañas y costas con barrancas uniformes, pero lo une a la ruta un camino de tierra de 17 km (en realidad es la Ruta 20), imposible de transitar si llovió hace poco. En esta ocasión fuimos acompañados de nuestro anfitrión y guía, Fernando Scardigno (Luis no pudo venir en esta oportunidad), junto a mi padre –Alberto– y a Lucía, mi hija, a quien siempre intento llevar para que practique esta noble pasión y se olvide un poco de las pantallas. En el puesto de carnada El Repollo, también se nos sumaron Fernando y Carlos Pérez. En el espejo hay, a disposición de los pescadores, cuatro trackers de más de siete metros de eslora totalmente equipados, con capacidad para cuatro a cinco pescadores, y con guías y servicio a bordo. El dato a tener en cuenta es que hay que llamar con anticipación, porque no se permite el ingreso sin previa reserva telefónica. A ello le sumamos que está prohibida la pesca de costa, como también hacer fuego, asados, acampar o pernoctar sin compañía, y que solo se pesca con luz diurna. La idea es mantener este magnífico predio en estado natural para conservar la flora y fauna que lo rodea, entre la que se destacan teros, nutrias, chajás, tortugas y carpinchos. Primeros lances A las 9:30 y con una niebla tenue todavía, cargamos los equipos en la embarcación y comenzamos a armar cañas de 3,60 a 4,10 m con reeles del tamaño 1.500, cargados con multifilamento del 0,17. En los primeros tiros probamos líneas de dos boyas con un palito pescador denominado bigotera, pero también boyas de tamaño medianas a chicas, entre las que se destacaron las de color amarillo combinadas con verde manzana y las negras con verde oscuro, en ambos casos atadas con brazoladas de no más de 10 cm rematadas con anzuelos del tamaño Nº 1.0 enhebrados con una combinación de carnada en este orden: primer anzuelo, mojarra sola del tamaño mediano; segundo anzuelo, filet de dientudo solo de la misma laguna y en el tercer anzuelo una combinación de mojarra con el agregado de un pedazo de filet de dientudo fresco. El primer lugar de pesca fue un garete lento en el centro de la laguna, debido a que los vientos no superan allí los 15 km. Aquí pudimos izar cuatro capturas de pejerreyes de más de 35 cm. Ya a media mañana decidimos internarnos en los callejones de juncos, donde logramos pescar otros cinco ejemplares de variado tamaño, entre los que se distinguió una pieza de más de 600 g. Llegado el mediodía nos movimos por varios puntos del espejo, lo que nos permitió piques masivos y hasta una cosecha de pejerreyes interesantes, algunos de los cuales se desprendieron al izarlos a bordo. ¿La causa probable? El filo de los anzuelos, que debe ser fino y láser porque el pescado local tiene boca más chica que el pejerrey del Río de la Plata. Después del mediodía, y con una veintena de piezas que oscilaron desde los 35 cm hasta un ejemplar de más de 600 g (que superó holgadamente los 50 cm), decidimos dar por concluida la pesca del pejerrey. Pero aún nos quedaba un resto. Nuestro guía Fernando deci dió internarse en un callejón de juncos en donde (previa autorización porque no se permite la pesca de costa) caminamos por la orilla para dar con las tarariras. Para esto armamos cañas de 2,10 a 2,70 m de baitcast, con reeles de tamaño 1.000 reforzados con multifilamento de 0,20 mm y boyas esféricas de 0,50 mm tipo ratling o sonajero. También probamos modelos zanahoria de telgopor y plop para tentar y activar a las tarariras. En el extremo de la línea agregamos un líder de acero de 40 libras y no más de 50 cm de largo con un plomo pasante de 5 g para hacer distancia con el anzuelo offset del tamaño 4/0. La carnada predominante fue el dientudo de la misma laguna. Cuestión de temperatura Nos distribuimos y separamos a más de 100 m uno del otro para probar en diferentes profundidades. Bastaron dos horas de pesca para dar con cuatro ejemplares que rondaron desde el kilo de peso hasta los 1.800 g. Con el paso del tiempo y a medida que las temperaturas vayan levantando, esta pesca irá mejorando en tamaño y calidad. En el momento de estas capturas se encontraba por debajo de los 10 grados. Sabemos de las bondades de este ámbito en el que se han capturado piezas que superan los cuatro kilos, lo que ocurrió en temporadas primaverales y veraniegas, y en compañía de los guías que autorizan el vadeo y la pesca con artificiales. Por último, cabe destacar que esta es una laguna que necesita viento para poder pescar en volumen y, sin duda, una interesante opción en la Autovía 2, que se destaca por su nivel de agua cuando la mayoría de los espejos cercanos están padeciendo una baja importante. Por lo que vimos y vivimos, vale la pena hacer un viaje: en invierno por pejerreyes y en primavera por las tarariras.

Images:

Categories:

Revistas

© PressReader. All rights reserved.