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Weekend - 2021-09-02

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El rey nunca se equivoca

OPINION

Textos: PABLO CRESPO

El Estado comete un error al designar a un funcionario y, en lugar de asumir responsabilidades vuelca la carga sobre el sufrido Legítimo Usuario que no hizo más que cumplir con la ley. Qué está pasando en esta provincia con quienes tramitaron su credencial. La historia es antigua. Data de principios de Siglo XVI y cuenta que el rey Carlos V de Francia le recriminó a un relojero el haber representado en la esfera al número cuatro con IV. El artesano le aseguró que era así, recibiendo como respuesta: “El Rey nunca se equivoca”. A partir de allí en la mayoría de los relojes que utilizan números romanos en su esfera, el cuatro es IIII. Otra historia, mucho más actual relata que un funcionario corrupto, puesto en su cargo por un Director Nacional y con el aval de un ministro, se quedó con dinero que no le correspondía. Efectiva mente, C a rlos Dini –ex Director Regional de la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC)–, fue despedido el 28 de octubre de 2019 y se encuentra imputado por: abuso de autoridad, defraudación, administración fraudulenta, falsedad ideológica, falsif icación de sellos y malversación de caudales públicos. La metodología empleada consistía en expedir las credenciales de Legítimo Usuario, cobrar el estampillado correspondiente y no enviar el expediente a la sede central para así no tener que rendir lo recaudado. Pero como en este caso también el Rey cree que nunca se equivoca, en lugar de asumir la responsabilidad por lo actuado por un dependiente y buscar subsanar la irregularidad, vuelca la carga hacia el ya sufrido legítimo usuario de armas, cuyo único pecado fue hacer las cosas como marca la ley, es decir, renovar su credencial d il para la tenencia legítima de armas. Sin embargo, mediante la Disposición ANMaC N° 46/21 se obliga a los usuarios que hicieron sus trámites de renovación en ese lapso de alrededor de dos años, a realizarlos de nuevo ya que las autoridades de turno revocaron la validez de las credenciales emitidas, porque desconocen su legitimidad. Y no solo eso, sino que intima a los usuarios a regularizar la situación en plazos irrisorios (¡15 días!), bajo amenaza del secuestro del armamento. Pero… en un acto magnánimo – digno de un monarca– brinda la posibilidad de que, si se presenta la documentación que se entregó en esa oportunidad, reconoce la validez del trámite y emite una nueva credencial de legítimo usuario (CLU). Esta vez su majestad nuevamente se equivoca al desconocer los procedimientos que él mismo ha estipulado. Para realizar el trámite hay que presentar certificados de aptitud psicofísica, de idoneidad de tiro, de medio de vida lícito y de antecedentes penales. Bien… “hay que entregar dicen”, pero al usuario no le quedan en su poder “dupli “duplicados” de esos documen mentos. ¿Entonces? La ún única posibilidad que b brinda la agencia es q que se realice todo n nuevamente, con el p perjuicio económico q que eso significa, más los inconvenientes de reco recorrer –en algunos casos– cientos cie de kilómetros d dentro t d de l la provincia cordobesa para cumplir con lo exigido. ¿Dónde quedó la responsabilidad del Rey por los daños causados por el accionar ilícito de su dependiente? ¿Por qué el que en definitiva fue estafado, es el que pretenden que pague los platos rotos?

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