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Weekend - 2021-10-29

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Confort en el monte

TURISMO

Textos: LORENA LOPEZ. Fotos: REBAK, HERRERA, GALETTO y CERON Noviembre 2021

El monte cambió. O mejor dicho, la variedad de experiencias posibles en él. Y de la mano de esta amplitud viene la oportunidad para que muchas personas que no se animaban a frecuentar ciertos lugares por miedo al entorno o simplemente temor de pasarla mal por no tener ciertas comodidades, puedan asomarse a la belleza agreste. En esta nota contamos la experiencia de tres días recorriendo y durmiendo en la entrada del Parque Nacional El Impenetrable, en la provincia del Chaco. Gastronomía impecable Recorremos los 370 km (aprox.) de la ciudad de Resistencia hasta el paraje La Armonía con tranquilidad y luego de haber tomado ciertos recaudos, como comprar algo para tomar, para comer, y de haber ido al baño no bien salimos del aeropuerto. No es que en tooodo el trayecto no haya un lugar para cubrir nuestras necesidades, sino que después de ciertos kilómetros, si uno no paró en una estación de servicio para resolver estas cuestiones, tendrá que aguantarse; no es grave, no, porque finalmente todo se resuelve, pero hay que estar al tanto. Además, una parte del recorrido es de caminos de tierra y muchos de ellos de tierra profunda, por lo cual también viajamos en un vehículo de doble tracción, porque seguro que en alguna parte del camino será necesario activarla. Así, luego de cinco o seis horas de viaje llegamos al paraje La Armonía, ubicado en las puertas del Parque Nacional El Impenetrable, de 128.000 hectáreas y donde todavía hay bosque de quebrachos, algarrobos y palo santo, selvas en galería, pastizales, bañados y lagunas formadas por las inundaciones del río Teuco o Bermejo. Y ya comienza la primera sorpresa, porque nos recibe la comida de Alina Ruiz, descollante cocinera que tiene su propio restaurante en la ciudad de Castelli (Anna Restaurante) y se ha hecho una escapada hasta La Armonía para cocinarnos junto a otras mujeres del paraje y así, en “el medio del monte”, cenamos crepes con verduras de la huerta, una ensalada de huevo con vinagreta de naranja y un salteado de arroz. En ese momento comenzó lo inesperado. Un campamento muy cómodo Luego de la cena caminamos unos cientos de metros hasta las carpas que más que carpas son tiendas. Para tener una idea más clara, se trata de carpas elevadas y con terraza del mismo estilo de los alojamientos que uno suele ver en África: de color claro con confort, un deck para el trago de la tarde y tules antimosquitos. Pero estamos en el Chaco, en el Impenetrable, donde cuesta asociar la palabra “comodidad”, pero que así es: camas con somier, baño completo con ducha de agua caliente, toallas mullidas, ventanas para regular la cantidad de luz que se quiere, un escritorio para poner la compu o libros, y hasta un lugar para cargar el celular (no secador ni planchitas para el pelo porque es mucho, pero hasta la compu va bien). Y, por supuesto, el deck de madera, ese lugar maravilloso donde al día siguiente nos sirven un desayuno con todo lo que uno puede querer y, además, todos productos locales y elaborados allí, como el pan, las mermeladas y la miel. “El turismo de naturaleza nos invita a experimentar el espectáculo de la vida silvestre mediante actividades que no afectan los sistemas naturales donde se desarrollan y que respetan la autenticidad de las comunidades locales”, nos dice Marian Labourt, coordinadora de desarrollo del destino turístico y perteneciente a la F undación R ew i ld i ng que, junto al Instituto de Turismo del Chaco son los impulsores de esta propuesta de turismo y alojamiento con fines sociales. ¿Por qué sociales? Porque apunta al desarrollo de los parajes locales siempre respetando la naturaleza: todo lo que se recauda con el servicio vuelve a las comunidades, por ejemplo, con capacitaciones a los vecinos. Y lo cierto es que, más allá de lo cómodo y bonito, también tiene espíritu de monte, ya que las carpas están ubicadas en un entorno totalmente agreste, lo que permite estar inmerso en la naturaleza y disfrutarla de primera mano, ya que a pocos metros de donde uno duerme están el río, los árboles y los pájaros que ofician de despertador natural cada mañana. Kayakeadas y burrito Parece un tronco pero es un yacaré. Es lo primero que vemos en esta kayakeada por el río Bermejito o Teuquito, y que es parte de la propuesta de las actividades que pueden realizarse y que están coordinadas por personas de los parajes vecinos, quienes se han capacitado en distintos rubros para recibir a los visitantes. Remamos en silencio que, junto con el paisaje chaqueño, es una de las cosas que más se disfrutan: el sonido de la pala entrando al agua, el chapuzón de un animal, la canoa que corre. La remada nos ocupa toda la mañana. Al mediodía vamos a la plazoleta del paraje La Armonía (que fue diseñada para ser un espacio de real uso público, para turistas y personas locales) donde un grupo de mujeres nos ha preparado el almuerzo. “Se pueden encargar viandas, comer en las mesas ubicadas en la plazoleta o también en la casa de un poblador con previo aviso”, detalla María Elena, la coordinadora de las actividades, mientras hace hincapié en que la clave para que todo resulte bien es la planificación previa al viaje, dado que hay que comprar (con tiempo) todo lo necesario para recibir a los turistas. “Por eso todo se arregla de antemano, para tenerlo listo”, resume mientras nos sirve una fresca bebida que consiste en agua infusionada con burrito y rodajas de cítricos. Comprar in situ… y online Otras de las propuestas es conocer artesanos que trabajan la madera campana, que es aquella que ya se encuentra caída y no hay que dañar ningún árbol para conseguirla. Entre el cuero y la lana, sobre todo para tapices, caminos de mesa y otros elementos decorativos, nos llama especialmente la atención un juego de cuchillo y tenedor hecho con madera de pa lo santo y que resulta realmente útil para usar porque pincha y corta “de verdad”. “Acompañamos a emprendedores locales con acciones de capacitación para que sean los primeros en beneficiarse de esta nueva actividad, ya que pueden vender sus trabajos a los turistas que llegan y también, ahora, a través de Mercado Libre Sustentable, una línea de negocio de esta plataforma que apoya a pequeños emprendedores rurales que realizan actividades sustentables y ecológicas”, explica María. Fin del recorrido La última actividad que nos queda es visitar el Parque Nacional El Impenetrable, que se encuentra pegado al paraje La Armonía. Allí nos internamos en la naturaleza total, rodeados de algarrobo, quebracho colorado y blanco, palo santo, vinal, mistol, chañar y palo borracho (hay uno gigantesco que sale en todas las fotos), así que es el lugar perfecto para aquellos que quieren conectarse con un entorno agreste, con presencia de aves y animales que sólo en muy pocos lugares se ven, como el tapir y el oso hormiguero. Recorremos los senderos con el silencio calmo que se desprende del respeto por la madre tierra, de la sensación de estar en un lugar sagrado no porque sea inaccesible sino porque tenemos la suerte de estar aquí y ahora, asomándonos a la belleza del Impenetrable. Empieza a atardecer y tomamos el perfume de un garabato como una señal de que es momento de hacer un alto. Cada uno saca su mate (pues protocolo de pandemia) y nos preparamos para una merienda en una de las mesas que da al mejor de los paisajes: el monte en buen estado de conservación.

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