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Weekend - 2021-10-29

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Difíciles pero no imposibles.

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Gustavo Frontoni. Por

El Canal 9, cerca de Dolores y a 200 km de C.A.B.A., permite capturar excelentes lisas. Una pesca calificada que merece mucha atención a las claves y que es muy codiciada por los aficionados. Llamé a Hugo Di Marco porque quería pescar buenas lisas y él es un importante referente de esta especie, además de amigo personal. Quedamos en encontramos muy temprano en un punto del camino junto a Alberto Frontoni y Leonardo Lingua. La primera idea era hacerle un tirito a la lisa en el Canal 1, en el sector de la compuerta que está situada en la localidad de Villa Roch, cerca del partido de General Conessa. Pero, cuando ya veníamos transitando por la Ruta 11, reparamos que la compuerta estaba enviando mucha agua de lluvia oscura hacia el río. Igual nos detuvimos y estudiamos el ámbito, pero al no ver a la especie moverse en los desbordes y por el centro, al mediodía decidimos poner rumbo hacia Dolores, previo llamado del guía a pescadores y amigos de la zona para preguntarles cómo había resultado la pesca el día anterior. Como la respuesta satisfizo a Hugo, nos pusimos en marcha para bordear en Canal 9 hasta el sector del puente viejo de la Ruta 2, buscando movimientos de la lisa que suele bordear el cauce en sentido hacia la Ruta 11. El día no era el más propicio, ya que había mucho viento y la temperatura estaba muy baja. Recordamos que la lisa se activa en verano y que en estos meses todavía está en época de transición, por lo que no come firme. Capturarlas, entonces, exige jornadas que pueden ser muy trabajosas debido a que hay que caminar y moverse mucho. Otro dato a tener en cuenta es que en estos meses hay que llevar variantes de carnadas, como también diferentes variedades de líneas y de tamaños de anzuelos, porque no sabemos qué porte de ejemplares se pueden estar dando. Al ser los primeros de temporada, todos estos factores son imprescindibles de contemplar para no cometer errores y que resulte más sencilla una pesca de por sí complicada y a la espera. Los preparativos Las líneas que emplearíamos serían la clásica del Canal 9, utilizada por los pescadores locales, que consta de una boya de 40 mm con 5 bajadas de 10 cm separadas 40 cm. El conjunto termina con un esmerillón con mosquetón que permite colocar el plomo según la correntada y que puede variar entre los 30 y 100 gramos, según la distancia a la que pretendamos lanzar, acorde de adónde veamos los movimientos y corridas (cuanto más lejos, mayor peso). Las cañas deben ser muy potentes, de grafito, desde los 4 y hasta los 4,50 metros de longitud. Ello es debido a que el aparejo tiene un largo aproximado de 3,50 metros, y exige separación para evitar enredos cuando se tiene una clavada certera. En cuanto a los reeles, ideales son los del tamaño 2.500 a 3.000, aunque también funcionan los clásicos para la pesca del pejerrey. Importante: recomendamos pescar con multifilamentos de buena calidad y de diámetro del 0,18 hasta 0,22 mm, lo que permitirá clavadas certeras. En cuanto a los anzuelos, funcionan los de tamaño 2 y 4 de la Serie 5115 de primeras marcas. Boyas y líneas: los colores predominantes para el sol de frente o días nublados son el blanco o el negro, pero aconsejamos llevar variantes de tres boyas, sin olvidar las mandales o boyas elevadoras, para anclar la línea. Es recomendable llevar variantes de lombrices como, por ejemplo, californiana, blanca y rayada. Esta última resultó muy efectiva en la jornada. También acarreamos panza de lisa coloreada de rojo con Capitán Richard, una tentación muy eficaz y rendidora, que formó parte del menú junto a las tiritas de raba saborizadas con Vainillín y al corazón vacuno coloreado de rojo. Los primeros lances los efectuamos encarnando cada anzuelo de diferente manera con todas las variantes de carnadas. No sabíamos qué iba a comer la lisa. Por su parte, debido a los desbordes, los lances exigieron precisión. Los tiros debían llegar a los claros donde el agua no corría. De esta manera no ensuciábamos la carnada con el pasto y el musgo que se veía a flor de agua. Como el río se encuentra desbordado, se hacen remolinos que nos complican, por eso recomendamos buscar remansos y lugares de poca profundidad. De más está decir que hay que alejarse de las costas y no hacer ruido de cañas, ya que la lisa es una especie muy asustadiza y cualquier ruido espanta los cardúmenes. Llegaron los piques Con la última hora del atardecer llegaron los primeros piques. El agua estaba más templada, el viento había mermado y la especie se había acercado a la costa formando cardúmenes de todos los tamaños. Nosotros pudimos concretar cuatro ejemplares y perdimos decenas de piques debido a que no venían bien clavadas, sino apenas agarradas del labio. Sumado a esto, la vegetación en superficie a causa de la crecida del río dificultaba arrimar las piezas sin meterse en el agua, lo que no era recomedable: hacer ruido las espantaría. Los tamaños que se suelen dar en este lugar varían desde los 500 g y los 2,5 kg (nosotros pescamos ejemplares de 1 a 1,5 kg), pero sorprenden por la forma de comer, que siempre es diferente: a veces pican con violencia y sin miramientos y en otras ocasiones mueven la línea de manera sutil, apenas deslizando la boya como si se tratara de un descarnador. Por este motivo recomendamos clavar en cualquier circunstancia, lo que nos dará mayor efectividad. Las lisas de canal dan hermosas peleas, con corridas largas e inalcanzables hasta casi llegar a la ribera. Sin duda, una verdadera fiesta para los que buscan desafíos y emociones. GUÍA DE PESCA: Hugo Di Marco ofrece salidas grupales o personalizadas para lisas y otras especies. Cuenta con embarcación propia con motor en lagunas cercanas y acceso a campos privados. También confecciona líneas ar tesanales. Cel.: (221) 115748096.

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