Glamping en modo lujo.

creciendo en la Argentina y hoy es un boom de una punta a otra Informe con las mejores opciones en cada provincia.

Por Julián Varsavsky.

2021-12-07T08:00:00.0000000Z

2021-12-07T08:00:00.0000000Z

Editorial Perfil

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TURISMO

Lleva años creciendo en la Argentina y hoy es un suceso de una punta a otra del país. Informe con varias opciones en cada provincia. Glamping significa camping con glamour. Algunos puristas podrían rechazarlo y quienes no tengan experiencia –por considerar al camping una opción poco confortable o trabajosa– quizá lo adorarán: son puro confort y cero esfuerzo. Esta modalidad carece de la épica de construirse el refugio en media hora, pero a juzgar por este boom, eso no sería problema, al menos para muchísima gente: suelen estar llenos desde la primavera. El ambiente de comunidad en las noches a veces se repite como en un camping clásico –otros son más intimistas– pero hay una diferencia importante a considerar: muchos son de lujo y más caros (la gama de precios es amplia, de todas formas). La gran diferencia con un hotel es la falta de paredes sólidas que aíslen del afuera y la facilidad para instalarlos en la naturaleza con mínimo impacto en el entorno: uno levanta un cierre, asoma la cabeza y ve las estrellas, la selva, el bosque, el desierto (lo mismo a través de trasparencias del techo y paredes). Algunos tienen cama y todos un buen colchón: es una opción para mochileros creciditos a los que ya les duele la espalda. Casi todos están construidos sobre un deck de madera, tienen luz eléctrica y funcionan desde septiembre a abril. El desayuno suele llegar en bandeja a la carpa o ser buffet en mesas bajo techo, al igual que las comidas, las cuales uno no tiene que prepararlas y suelen ser de calidad gourmet (en algunos, uno puede hacerse un asado). Hasta existe aquel que tiene una alfombra roja en la entrada. Pocos abren en invierno y una regla básica es que uno no pase ni frío ni calor: suelen tener calefacción y aire acondicionado. La mayoría cuenta con baño privado con ducha adosado a la carpa o al domo. En muchos casos funcionan como los refugios de montaña: son una base para hacer caminatas largas. En general, son domos geodésicos impermeables y resistentes al viento, aunque hay alguna yurta mongola y tiendas estilo safari africano. Son construcciones livianas y desarmables que se pueden retirar sin dejar rastro. El boom del glamping se dio con la bendita pandemia, pero es claro que ha llegado para quedarse. 1. Pristine Camp (Salinas Grandes, Jujuy) La ruta caracolea hacia lo alto por la Cuesta de Lipán y tras una curva aparecen las Salinas Grandes, derramándose como un mar de sal hasta donde se nubla la mirada. A 3.500 metros de altura abandonamos el asfalto para rodar sobre un suelo que parece espuma. El ambiente emite un aura antártica y el auto parece un rompehielos en la llanura blanca. Bien al fondo, divisamos las seis semiesferas del lujoso Pristine Camps que parecen una estación lunar: dos son habitación doble, dos son triple y dos mayores son restaurante y cocina. Uno puede venir a alojarse o sólo a almorzar (el menú de tres pasos con vino cuesta $ 5.000 incluyendo visita a una producción de sal con pobladores originarios). Allí se saborean platos de la chef Mariana García del Río, como una entrada de carpacho de llama en crema de palta y esferas de queso de cabra. El plato principal puede ser lomo de llama al adobe en cocción lenta de arcilla y paja, con pimienta de molle y romero envuelto en hojas de parra con reducción de Malbec y manzana verde, roseta de papines andinos con corazón de crema de zanahoria y crocante de queso. Otra opción son ñoquis asados de harina de coca en crema de ricota de cabra al sésamo y zanahorias glaseadas. El postre puede ser suspiro limeño con quínoa. Por la noche los huéspedes participan de una sesión de astrofotografía con personal especializado e interpretan las estrellas bajo el cielo límpido de la Puna. Quienes se alojan en domo triple, cada atardecer se sumergen en una tina de madera al aire libre con agua caliente y copa de champagne frente a la planicie salina con el suelo como una red pentagonal reproducida por miles con exactitud de telaraña. Allí, uno se siente un náufrago interplanetario sobreviviente de una batalla de Star Wars. El precio por persona es $ 44.000 (aplica Previaje) con merienda, cena, desayuno, almuerzo y traslado desde el borde de la salina. La estadía de dos noches incluye visita a los monumentales paredones de Barrancas (un gran cañadón con restos arqueológicos milenarios; si son tres se va con el poblador originario René Calpanchay, ). > Mas info: www.pristinecamps.com 2. Patagonia Eco Domes (El Chaltén, Santa Cruz) A 16 km de El Chaltén, este complejo de nueve domos en un bosque de lengas con vista al cerro Fitz Roy ofrece suites con baño privado –para dos o tres personas, algunas con ducha escocesa–, salamandra a leña, electricidad y una gastronomía de autor con productos patagónicos en un gran domo comedor. Desde allí se organizan salidas de pesca, cabalgatas y –sobre todo– caminatas: el campamento está conectado a los principales circuitos de trekking y al pie del sendero Cerro Fitz Roy. El precio por día para dos personas es desde $ 34.000 con pensión completa. > Mas info: www.pata gonia eco domes.com 3. La Arborada ( Colón, Entre Ríos) A minutos de la playa de río y las termas de Colón, el complejo de cabañas y glamping La Arborada tiene dos domos para cuatro personas equipados con camas, piso de madera, electricidad, ventilador, juego de sillones, mesa con banquetas, tela blackout, mesa de luz y parrilla individual. Y son muy espaciosos: 28 m2. En el complejo hay una laguna con patos. Cada domo tiene su baño privado externo y agua caliente las 24 horas.El precio para dos personas es $ 6.000. > Mas info: www.complejolaarbolada.com 4. Destino Impenetrable (La Armonía, Chaco) En el paraje chaqueño La Armonía –a las puertas del Parque Nacional El Impenetrable–, la fundación Rewilding con el Instituto de Turismo de Chaco crearon un glamping con tres tiendas de campaña en medio del bosque, la única posibilidad de alojarse cerca del parque para explorarlo bien. Cada tienda es triple con sommiers y baño privado, ducha, agua caliente y electricidad por panel solar. Están a orillas del río Bermejito, en lo que fue la estancia La Fidelidad, hoy reconvertida en parque nacional de 128.000 hectáreas. En La Armonía viven 13 familias, cuyos artesanos venden tapices, cestas, alfombras y lámparas de caranday. Parte de la propuesta es compartir con esos pobladores un chivito asado e intercambiar vivencias. Desde aquí se hacen paseos en kayak, caminatas y salidas en bicicleta. El precio para dos personas es $ 16.713 con desayuno. > Mas info: Instagram: @destinoimpenetrable 5. Cauce Yurtas (Santa Elena, Córdoba) Santa Elena es un pueblo de 400 habitantes a 170 km de la capital cordobesa (centronorte de la provincia), donde Cauce Yurtas es un complejo con dos carpas circulares al estilo de las mongolas, equipadas con baño privado, agua caliente, aire acondicionado frío/calor, Wi-Fi, una pileta y quincho para hacerse un asado. Estas tiendas sirven de base para visitar la Reserva Natural y Cultural Cerro Colorado y sus pinturas rupestres de los comechingones. Allí está también la Casa Museo de Don Atahualpa Yupanqui. El precio de la yurta para 4 personas es $ 20.000 con desayuno. > Mas info: www.glampingsouth.com 6. Los Maitenes (P.N. Los Alerces, Chubut) Junto a la cabecera del lago Futalauf-quen, en el Parque Nacional Los Alerces, este glamping tiene 12 domos –dobles y cuádruples– con sommier, sabanas y frazadas, mesa con sillas, luz eléctrica y fogón, en el contexto de un camping tradicional (se usan esos baños y duchas calientes). El complejo tiene restaurante, proveeduría y salida al lago donde hay una playa con bar. Cada domo cuenta con parrilla. Queda a 45 km de Esquel (todo asfaltado) y desde aquí cerca parte la excursión lacustre al alerzal milenario. Esta es una buena base para recorrer ese sector del parque. Se alquilan bicicletas. Un domo doble en temporada alta cuesta $ 8.600. > Mas info: www.campinglosmaitenes.com.ar 7. Aguada de Lunas (Amboy, Córdoba) En las afueras del pueblito serrano de Amboy, una tranquera a la vera de un camino de tierra se abre hacia el lujoso glamping Aguada de Lunas, a través de un bosquecillo en galería de árboles achaparrados. Atravesamos otras dos tranqueras y la sensación de aislamiento es total: desembocamos en el complejo de cinco domos de dos pisos –cama doble king size abajo y dos singles arriba– equipados con baño en dos módulos –tiene antebaño–, un potente ventilador, estufa a gas, amenities y enorme ventana panorámica al bosque donde pastan tres ovejas y una yegua manchada (y una ventana para observar las estrellas desde la cama). Hay mucho espacio entre los domos y una hermosa piscina en un parque de árboles autóctonos bordeado por un arroyo cristalino. Nos instalamos y salimos a caminar junto el arroyo para conocer Amboy, un pueblo colonial de 300 habitantes. Antes de llegar nos damos un chapuzón en uno de los pozones. Aguada de Lunas fue creado por los hermanos Alejandro y Gabriel Alciati con sus esposas. Una de ellas entretiene a los niños llevándolos a pescar mojarritas y organizando partidos de fútbol, softball y salidas en bici. El otro pilar es Beto Pucheta, chef y carpintero quien participó de la construcción de los domos. Quien guste, tendrá intimidad en el bosque –uno puede desayunar y almorzar a solas frente al domo– y otros se sumarán al clima de camping en el fogón con guitarreada, pingpong, sapo y metegol. El precio por persona es $ 14.900 con caminatas guiadas, desayuno, picada, almuerzo, merienda y cena con vinos, aperitivos y cervezas. > Mas info: www.aguadadelunas. com.ar 8. Mallín Alto (Bariloche, Río Negro) A 23 km al sur de Bariloche, en el casco de una antigua estancia, hay un glamping con cuatro domos en la transición entre la estepa patagónica y un bosque andino con lengas y ñires. Lo singular es que –en primer lugar– está pensado para invierno y practicar esquí fuera de pista. Llegar ya tiene su cuota de aventura: a uno lo pasan a buscar en una 4x4 que vadea un río y luego se pasa a un vehículo oruga que sube hasta los 1.700 metros de altura, donde están los domos calefaccionados a leña con baño privado y sommier. Hay guías especializados para explorar valles nevados que no son solo ou una ao opción para grandes expertos (en las salidas usan cuatriciclos con orugas). Hay incluso quien ha aprendido a esquiar aquí. También se hacen caminatas sobre la nieve con raquetas. Las pistas son muy largas y uno no se hunde en la nieve como imaginaría. La modalidad es pensión completa y open bar de bebidas. En Mallín Alto el aislamiento es total: uno no se cruza con nadie y se suelen ver cóndores y ciervos. En el domo mayor caben 12 personas pero también se puede ir en pareja. En verano funciona de la misma manera, pero las actividades son salidas a caballo, a pie o en bicicleta, explorando a fondo los Andes. El paquete mínimo es por dos noches y para dos personas: cuesta desde $ 217.800. > Mas info: www.mallinalto.com/es/ 9. Inspira (Villa La Angostura, Neuquén) En las laderas de Bahía Manzano, Inspira es un glamping muy singular: tiene un domo-burbuja, una pirámide, un domo clásico y otro más grande panorámico (también doble), donde el rasgo central es la transparencia casi total de techos y paredes: de lo que se trata es de mirar los brillos del lago, el bosque patagónico y el cielo, día y noche (el diseño se inspira en las burbujas noruegas para dormir bajo auroras boreales). A la noche –quien quiere– tapa todo con cortinados, aunque la luz entra igual (se entregan antiparras para dormir). Las camas son king-size con bolsa de dormir (no hay calefacción), manta eléctrica y bolsa de agua caliente. Tienen una pequeña mesa, bancos y vajilla para usar en el espacio de parrilla compartido (se busca no perder el espíritu sociable del camping). El complejo está invisibilizado por el bosque –no se lo ve desde ningún lado– y el 70 % de su electricidad es con panel solar. Hay un jacuzzi al aire libre para seis personas que comparten entre todos –se reserva–, así como el complejo de baños externo a las tiendas en el sector hotelero (son de alta calidad). El precio es $ 18.000 para dos personas. > Mas info: www.lasramblas.com.ar 10. The Canuto Glamping (Bárcena, Jujuy) Casi en el nacimiento de la Quebrada de Humahuaca –en la Cuesta de Bárcena– donde el profundo valle es aún verde, este lujoso glamping en la cima de una loma tiene tres domos dobles de 20 m2 –se puede agregar una cama– con baño privado y gran ventanal para ver las estrellas desde la cama. Sus paneles solares aportan el 100 % de la electricidad y la salamandra a leña el calor. Canuto fue el abuelo de Francisco Mulqui, dueño y casi el creador de este glamping con sus propias manos, desde que se instaló en el terreno con una simple carpa (ahora se hizo una casa de piedra). El lugar es la base para diversos trekking hasta lo alto de cerros y a una cascada de 70 metros. Desde aquí uno puede hacer base para visitar Quebrada de Humahuaca, en especial si busca aislamiento y silencio (Purmamarca está a 20 km y Tilcara a 60). O puede servir de estación intermedia hacia Iruya. Francisco en persona cocina humitas en chala, ensaladas de quínoa y sofisticados sándwiches de bondiola que trae en bandeja al domo de madera reciclada, que tiene una mesa techada al aire libre para comer contemplando la inmensidad entre dos serranías con pastizal de altura y montañas de 4000 metros. El domo doble con desayuno cuesta $ 21.000. > Mas info: www.thecanuto glamping.com 11. Saimon´s (Pilar, Buenos Aires) Pocos imaginan que al bajar de la Ruta Panamericana –Km 52– desde el acceso a Pilar, en minutos se internarán en Villa Rosa, un barrio de quintas metido en un bosque donde se respira un ambiente a pueblo de campo con caballos pastando. Allí está el glamping Saimon´s a un costado de la casa de la familia Grieco, en un gran parque. “Roxana es arquitecta, y yo carpintero y su brazo ejecutor” dice Hernán, quien instaló dos domos geodésicos en su terreno de un cuarto de hectárea: uno para dos personas y otro mucho más grande, para cuatro, ambos con yacuzzi temperado al aire libre. Cada uno tiene mesa y vajilla para comer adentro, pero también hay una gran mesa bajo la pérgola junto a la parrilla. Quien gusta, se hace su asado pero también Hernán puede encargarse, incluyendo la compra de la carne (uno puede invitar amigos a comer). En interiores, los domos tienen aire acondicionado frío-calor, piso de madera pulida y baño con agua caliente adosado. Hay dos bicicletas para explorar el barrio y la Reserva Ecológica de Pilar. Un vecino da clases de arquería, hay una sala para masajes –al aire libre en verano– y se practica yoga. En el domo doble se puede agregar un colchón inflable para un niño (hay quien ha traído su carpa extra). Por la noche el silencio es total y de día se ven pájaros carpinteros en plena labor y una pareja de teros que vive en el jardín desde hace 8 años, ahora con dos teritos. Hay una hamaca para recostarse en la siesta y una piscina. La política es pet friendly y el desayuno llega a la carpa en una cesta con jugos exprimidos, café, leche, manzanas, bananas, mermelada y queso. Se puede encargar delivery o ir a un restaurante. La pareja creó este proyecto pensado a futuro, a fin de integrar laboralmente a su hijito Simón, con síndrome de Down. El domo chico cuesta $ 8.100 y el grande $ 16.700 (mínimo dos noches). > Mas info: www.saimons glamping.com.ar 12. Chaltén Camp (El Chaltén, Santa Cruz) Una meca mundial del trekking es el lugar perfecto para un glamping como Chaltén Camp, a 3 km del pueblo. Sus seis domos dobles y dos triples miden 26 m2 con baño privado y salamandra a leña. Tienen energía solar, cama queen y ventana panorámica al pico Fitz Roy. Además hay un gran domo comedor con living. El lujo decorativo y el panorama invitan a la contemplación desde la cama, pero a El Chaltén se viene a caminar y desde aquí se hacen la mayoría de los circuitos. Para la vuelta hay hamacas colgadas en el bosque. Se pueden encargar viandas y cenas con vista a la noche patagónica. El precio para dos personas es $ 100.000 por dos noches con desayuno. > Mas info: www.chaltencamp.com 13. Ecodomos Lago Verde (P.N. Los Alerces, Chubut) A metros del lago Verde, en el Parque Nacional Los Alerces, estos domos son más parecidos a un camping tradicional –están en el contexto de uno–, ya que no tienen baño privado: se usan los del complejo. La iluminación interior es eléctrica y además se entrega un farol a batería solar. Cada uno tiene parrilla, mesada y luz eléctrica de 20 a 24 horas. Están camuflados en un denso bosque de arrayanes y coihue. Los hay dobles y cuádruples, y tienen cama sommier con sábanas, mesa y dos sillas (encajan en la lógica del refugio de montaña pero en habitación privada). Son sencillos y confortables: el lujo está afuera, en uno de los parques nacionales más extensos y exuberantes del país, donde uno podría estar semanas caminando sin repetir casi el paisaje. El domo para dos personas cuesta $ 11.500 la noche y el cuádruple $ 16.000. > Mas info: www.fronterasur.com 14. Domos Moquehue (Moquehue, Neuquén) A 22 km de Villa Pehuenia, este complejo de dos domos en un bosque de araucarias milenarias permite dormir mirando las estrellas y un arroyo de deshielos, al pie de las montañas. Tienen cama matrimonial o dos singles y están equipados con kitchinette, frigobar, baño privado completo con agua caliente, deck exterior con parrilla y servicio de sábanas y toallas. La calefacción es con estufas a pellets, un sistema ecológico de bajo consumo sin uso de leña. Hay un domo mayor para desayuno y cena. Funciona todo el año y en invierno lo rodea uno de los paisajes nevados más espectaculares de toda la Patagonia. Un domo para dos personas cuesta $ 15.900 con desayuno por día. > Mas info: www.impodi.tur.ar Instagram: @domosmoquehue 15. Chacra Raíz (San Javier, Córdoba) | En el valle de Traslasierra, este glamping tiene dos carpas tipo safari para cuatro personas con vista al cerro Champaquí, el más alto de la provincia. El agua proviene de una vertiente al baño privado de cada tienda, con ducha caliente y termotanque a leña. Además, hay acceso a un lounge y pileta. Uno puede ir al monte a buscar leña seca para encender un fogón y cocinarse la comida. Se aceptan mascotas, hay una cocina compartida y hamacas paraguayas para la siesta. El precio para dos personas es $ 15.000, incluye: sábanas, jabón, shampoo, enjuague bio, vajilla y utensilios básicos de cocina (check out 18 hs). > Mas info: Tel.: (03544) 56-5425, web: www.chacraraiz.negocio.site/ |Instagram: @glampingtraslasierra 16. Dos Aguas Geo Glamping (Capilla del Monte, Córdoba) Al pie del cerro Uritorco, este glamping ofrece actividades como yoga, reiki y masajes. Son cuatro en el contexto de un complejo de cabañas con piscina –a la que acceden los acampantes– entre el río Dolores y el lago Cajón, en un monte de espinillos. El desayuno llega en bandeja y tienen un baño privado externo al domo (no al lado). Una opción es usarlo de base para caminar las montañas: se provee al huésped de linterna, bastones y mochila. Tienen sommier y aire acondicionado. Un extra es el acceso a canchas de tenis, a tablas de paddle surf y s bicicletas de bambú. El precio para dos personas es $ 8.900 con desayuno. > Mas info: www.dosaguasnatural. com.ar | Instagram: @dosaguasnatural 17. Puesto Viejo (Cañuelas, Buenos Aires) A 45 minutos del centro de la ciudad de Buenos Aires, Puesto Viejo es el glamping más lujoso de la provincia. Se trata de una estancia de 225 hectáreas con seis campos de polo –mirar un partido es un plus dominical–, un gran laberinto vegetal con altas paredes, un elegante restaurante de campo y un lago con garzas, gallaretas y una isla a la que se cruza por un puente. Cada mañana una leve capa de niebla cubre el pasto y uno puede vivir ese momento efímero caminando entre las arboledas en soledad (la amplitud garantiza eso). El desayuno es en mesas al aire libre y la cena es asado en el restaurante con ventanales gigantes (puede ser en la galería). Hay 20 tiendas de alto diseño con lona reforzada –se usaron en el rally ParísDakar– con un baño de madera adosado tan grande como la carpa y dos camas con colchas separadas. Están alfombradas y por delante tienen un deck con gazebo, media sombra y sillas con una mesita para mirar la inmensidad. La estadía incluye cabalgata para explorar el campo con uno de los 300 ejemplares de la caballeriza (o también en un carruaje). El piso de la carpa está alfombrado. Las tiendas están alineadas en L mirando hacia un césped como de golf pero con fogata en el centro. Al estar alejados de la ciudad, el cielo es muy oscuro y las estrellas titilan más: se oye el chistido de una lechuza, el trompeteo de un chajá, el canto de grillos, el chillido del tero, mugidos y relinchos lejanos. La tienda tiene dos ventanales laterales con mosquitero –igual que la entrada– y pueden permanecer abiertos durante el sueño nocturno. La estancia es como un gran jardín arbolado con palmeras egipcias, hileras dobles de álamos en los caminos, pinos y montes de eucaliptus con cotorras. La tienda doble con merienda, cena y desayuno cuesta $ 12.500 (abre viernes y sábado: ingreso 16 hs, salida al mediodía). > Mas info: Instagram: @puestoviejo | www.puestoviejoestancia.com.ar/es 18. Alpasión (Valle de Uco, Mendoza) En el vitivinícola Valle de Uco, al pie de los Andes nevados y en el contexto de una lujosa bodega con un lodge, este glamping tiene tres domos de 43 m2 con terraza privada, caja de seguridad, tina con agua temperada, cama king-size, minibar, cafetera Nespresso y baño privado. Además hay piscina con jacuzzi y se recorren los viñedos combinando con degustaciones de vino malbec. Funciona todo el año. El precio pa para dos personas es $ 49 49.300 con media pensión. > Mas info: www.alpasion.com/es 19. Refugio Natural (Lobos, Buenos Aires) A 120 km de la ciudad de Buenos Aires y a orillas de la laguna de Lobos, este confortable glamping se las ingenia para combinar un ambiente muy sociable en su zona de costa y cervecería, al mismo tiempo que ofrece intimidad y silencio a la hora de volver a las carpas, todas muy separadas entre sí y camufladas en el bosque. La enorme laguna de Lobos es un agregado para salir a pasear en kayak, practicar otros deportes náuticos o pescar en los juncales. Dentro del complejo hay una cervecería artesanal donde se arman guitarreadas –hay una guitarra de uso público– y a un costado hay una tirolesa de uso libre que pasa sobre un laguito. Desde la cervecería se suele mirar el amanecer y el atardecer sobre el agua. Las carpas, los módulos de baño, las si llas ll y mesas, y la cervecería están hechos con chapa y madera reciclada del bosque: Refugio Natural carece de cemento. Hay 18 carpas en un bosque de 16 hectáreas con 40 especies de pájaros donde se hacen cabalgatas. Los baños son compartidos, pero hay personal de limpieza permanente y tienen alto diseño arquitectónico. Hay un gran parque como una pradera donde está la cervecería especializada en pizza al horno de barro y leña, y en sándwiches de bondiola, picadas, empanadas y cerveza tirada. Algunos fines de semana hay DJ o bandas en vivo. Cada sábado hay clase de yoga abierta y gratuita. En el bosque, un día de suerte se pueden ver zorros grises y carpinchos en la costa junto a nutrias y garzas pico espátula rosadas. Cada carpa –son de techo a dos aguas y tela impermeable– tiene su fogón donde se puede cocinar y también mesas de madera con bancos, luz eléctrica, sommier y sillón. En la noche, el silencio y la oscuridad son absolutos. Una carpa estandar para 4 personas cuesta $ 12.000 ($ 17.000 la opción Confort (cuádruple) y $ 22.000 la Premium (doble). > Mas info: www.refugio.com.ar 20. Huemules (Esquel, Chubut) A 23 km de Esquel, estancia Huemules tiene 10 lujosos domos para dormir en el bosque andino –dos más como recepción y comedor– al calor de una salamandra o al fresco del aire acondicionado. Tienen cama queen –dobles y una triple– y baño en suite con amenities. Aquí el espectáculo lo brindan Los Andes y la gracia es salir durante el día en excursiones de trekking, king a caballo o mountain bike con guías del glamping, incluidas en el precio así como las comidas a cargo un chef que prepara delicias a base de trucha, cordero patagónico, frutos rojos y chocolate (muchas veces con modalidad picnic en las salidas). El precio para dos es $ 48.000 con pensión completa y excursiones guiadas. > Mas info: www.huemules.com 21. Río Manso (Bariloche, Río Negro) A 90 kilómetros de Bariloche y entre montañas andinas, este lujoso glamping junto al río Manso tiene carpas dobles y triples de 20 m2 al estilo beduino con parante central, somier king-size, sábanas de algo- dón, edredón de duvet, alfombras, sillón y refinada decoración. Tienen un living externo, máquina de Nespresso, solárium y camastros junto al río. Por las noches se enciende un fogón, hay un domo biblioteca, telescopios y dos lujosos módulos sanitarios externos con duchas y agua caliente compartidos. La gastronomía está a cargo de un chef especializado en delicias patagónicas a base de trucha, cordero, frutos rojos y vinos sureños. Desde aquí se hace rafting por los rápidos del río Manso, caminatas, mountain bike y sesiones de yoga. Cuesta desde $ 90.000 por persona con pensión completa (tres días y dos noches). > Mas info: www.riomansocamp.com 22. Domos Uspallata (Uspallata, Mendoza) En el sur del Valle de Uspallata y al pie de Los Andes, esta familia decidió en plena cuarentena –aislados y aburridos, pero productivos– construir un glamping de tres domos (pronto serán seis). Tienen calefacción a leña, baño privado, cocinita y un deck desde donde contemplar las montañas con una copa de vino mendocino. Aquí la familia ya tenía un emprendimiento de agroturismo ecológico y, para seguir a tono, optó por domos en lugar de cabañas por su bajo impacto ambiental. Allí producen quínoa, miel y carne orgánica que los huéspedes pueden consumir. Son una familia que se crió acampando (lo siguen haciendo) y por eso crearon un glamping en su casa que tiene, además, un domo más grande con mesas y sillones como recepción. El precio para dos personas es $ 14.500 (deluxe $ 16.000 para tres personas) con desayuno de campo. > Mas info: Instagram: domos.uspallata Todos los valores son orientativos y están sujetos a las variaciones del mercado.

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